Central

Un salto de calidad

En el triunfo ante Olimpo, Central dio un paso adelante en relación al juego, algo que le había faltado en muchas de las victorias anteriores.

Viernes 23 de Febrero de 2018

Numéricamente, Central no consiguió más que en otros partidos (en los que también sumó de a tres). Porque el triunfo ante Olimpo le dio el mismo empellón que aquellas victorias frente a Unión y Huracán, y si se quiere ir un poco más atrás en el tiempo lo mismo provocaron los festejos frente a Talleres, Boca y Newell's. Pero lo de la última puesta en escena tuvo un maquillaje distinto y distintivo, por cierto. Desde el juego indudablemente el equipo dio un salto de calidad. Cada triunfo otorga los mismos puntos, pero ganar como lo hizo el pasado sábado fortalece todo aquello que envuelve el resultado. A los triunfos ajustados y con un dejo de sufrimiento, esta vez el canalla le agregó juego, lo que no es poco. Quizá por ello el técnico haya decidido mantener la base, sobre todo del medio hacia arriba, y cambiar sólo lo que se preveía.

Leo Fernández fue contundente en sus declaraciones en la previa del partido ante el Globo. "¿Qué es jugar bien?", se le preguntó, a lo que el técnico contestó: "Ganar". Hasta ese momento sentía felicidad y tranquilidad por lo que su equipo venía consiguiendo. Las instantáneas del Gigante hace unos pocos días entregaron una sensación de mucho más convencimiento.

Mientras el equipo ganaba, siempre flotó en el aire la sensación de que había cosas que no se hacían, porque no se podía, pese al intento, en esto de sustentar de otra manera cada victoria que se lograba. Se hacía mención básicamente a las jugadas de pelota detenida con la que el equipo lograba no sólo abrir, sino también cerrar los partidos. Incluso al propio entrenador se lo notó con cierto fastidio cuando era consultado sobre ese juego que equipo todavía no mostraba.

Esta vez también hubo un acierto de pelota parada para abrir el resultado, pero lo más saliente de esa noche fue lo que vino después, que no es ni más ni menos que el juego que el equipo logró desenvolver para hacer que el resultado jamás corriera peligro. Es cierto que Olimpo es de los equipos más limitados de la Superliga, pero el canalla tampoco tenía porqué hacerse cargo de eso. Es más, haber obrado de la forma en la que lo hizo fue una muestra de sabiduría.

Las referencias anteriores aparecen sin tener que realizar un profundo ejercicio de memoria. Se recuerdan, por ejemplo, los partidos contra Independiente, Unión y Huracán. En el primero empató y en los otros dos pudo ganar, pero en todos careció de la sapiencia necesaria como para defender de otra forma la ventaja obtenida. Es cierto que en más de una ocasión tuvo que defenderse con los dientes apretados por quedarse con un hombre menos, pero en el medio siempre hubo una vacilación que llevó al propio Leo Fernández a declarar que una de las principales fallas del equipo estaba en no haber podido defenderse con una mayor posesión de balón.

Por todo esto es que el triunfo contra Olimpo se destaca por encima del resto. Y no precisamente por la enorme diferencia en el tanteador, aunque ello sin dudas influya, sino porque las formas esta vez acompañaron la victoria.

Ese "vuelo futbolístico" del que muchas veces suele hablarse se puso en práctica. Fue con rendimientos individuales muy altos, tales los casos de Lioi, Lovera e incluso el propio Joel López Pissano, pero que resaltaron dentro de una estructura mucho más aceitada. Contra Olimpo, Central tuvo no sólo más control del balón, sino también triangulaciones, rotación, desbordes por las bandas y movimientos sincronizados por el centro. Además, claro, de asistencias eficaces y definiciones certeras. Todo eso fue lo que le permitió dar un salto de calidad en cuanto al juego.

Es más, muchos de esos pibes que sobresalieron tuvieron que salir al ruedo para tapar las ausencias de otros varios experimentados, de los que, se supone, están mucho más capacitados para plasmar cuanto antes el estilo que el técnico tiene en la cabeza.

Es entendible que a medida que pasen los partidos se vaya notando una mayor sincronización. Es típico de todos aquellos procesos cuando recién están dando sus primeros pasos (hasta aquí Leo Fernández lleva sólo 8 encuentros al frente del equipo). Y es lógico que de aquí en más aparezcan los altibajos lógicos, también porque no todos los partidos, ni todos los rivales son iguales.

Pese a ello, la versión mejorada que mostró Central en su último partido habla a las claras del enorme salto de calidad que pegó en cuanto al juego. Indudablemente hay muchos que se empachan de felicidad aplaudiendo cuando el resultado es positivo. Es el derecho que les cabe a todos y cada uno de los hinchas. Difícilmente haya habido alguien que una vez terminado ese partido no haya sentido un regocijo mayor. Es simplemente una figura para enmarcar lo que logró el equipo contra Olimpo. Fueron tres puntos como tantas otras veces, pero bajo el ala protector de un funcionamiento mucho más convincente.

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