Central

Un empate sin color en el Gigante

El resultado en blanco le sirvió más a San Pablo, porque Central intentó más pero no consiguió reflejarlo con goles.

Viernes 13 de Abril de 2018

El primer tiempo de 90 quedó en blanco. Por el 0 a 0 y porque Central no le supo poner sus colores a la noche de Copa Sudamericana. Quiso, claro que intentó que sus hinchas festejaran. Buscó, sin dudas que fue el protagonista que más hizo. Estaba obligado, es cierto, más allá de que su rival tenía la chapa de grande, esa que no supo mostrar, la que ni por asomo se emparienta con tiempos atrás. Por eso San Pablo se fue contento con el empate y lo demostraron sus jugadores con alegría mientras iban camino al vestuario, mientras los de azul y amarillo masticaban la bronca del cero.

Es que Central se bancó desde el vamos el hecho de mirar para adelante, de asumir el protagonismo que deben tener los locales en el primer partido de la llave eliminatoria. Se paró en la mitad ofensiva y le avisó a San Pablo que debía cuidarse. Ellos, los brasileños, lo entendieron y nunca se movieron en función de tres defensores -cuatro inamovibles-, a la vez que trataron de cortar el juego cada vez que podían. Y aunque no se vieron serias chances de gol, el canalla se impuso en merecimientos en la etapa inicial.

No con mucho. Pero más. Con un zurdazo de Ruben en la primera que tocó a los 25 segundos, con un cabezazo exigido del capitán a los 9, y a los 26 con un tiro libre de Lovera directo al arco desde el costado del área y que el arquero Sidao, atento, despejó.

Central no ganaba por afuera como creyó su DT en la previa. Porque López Pissano la pedía pero no ponía pelotas que lastimaran. Porque Lovera erraba más de lo que acertaba y Carrizo, el de experiencia, no la aportaba. Pero el equipo rosarino era el que más quería, el que tenía la pelota, el que quería ganar.

Claro, no le alcanzaba para romper el cero. Pero tampoco era cuestión de dejar lugar con errores a que San Pablo se le animara, como lo hizo una que otra vez, pero casi nada. Sólo en una trepada por el sector de Parot, cuando a los 28 se metió Nené y Ledesma tapó bien abajo.

Y el desnivel no se dio con goles pero sí en lo numérico porque la visita se quedó con uno menos por expulsión de Rodrigo Caio por saltar con el codo y lastimar a Ruben. El árbitro vio sangre y lo echó. Iban 35. Pero en los diez finales sólo se destacó una combinación que López Pissano hizo con Carrizo para rematar cerca, apenas arriba del arco.

Los once canallas no lograron hacer pesar la diferencia del hombre de más en la etapa final, por sí mismos y porque San Pablo lo controló mejor. Se cerró aún más. Como si no fuera un equipo brasileño. Se notó la mano del DT uruguayo Diego Aguirre.

Tampoco se dieron jugadas destacadas y el partido fue bien copero, con los jugadores priorizando no errar antes que arriesgar. Eso sí, con Central el mayor tiempo en campo adversario. Pero en el reparto de chances de gol estuvieron uno a uno. Y en un par de minutos. Porque lo tuvo Ruben con una palomita a los 16', pero Nené (el mejor, el más peleador, el que será muy duro en la revancha) sacudió el ángulo izquierdo del arco de Ledesma a los 18'.

Y poco más, otra vez. A San Pablo le seguía gustando el empate, pensando en ganador para jugar en su cancha. Claro, a Central no. Más allá de que ir en blanco a Brasil no es tan malo.

Pero no se conformó ni cuando a diez del final también se quedó con diez por la expulsión de Carrizo por doble amarilla. De todas formas, el 0 a 0 quedó fijo y la revancha definirá quién pasará. La tienen mejor ellos, por jugar en su cancha, pero si Central empata en un gol o más, clasificará. También tiene la chance de los penales si nadie la mete, como anoche en un empate en blanco al que deberán pintarle los colores en el Morumbí.

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