Central

Sobre llovido, mojado: perdió ante un rival directo pensando en los promedios

Central extendió sus problemas y cayó 2 a 0 frente a Lanús, un rival directo en los promedios para la próxima temporada.

Sábado 23 de Febrero de 2019

Una derrota más de Central. Una mancha más en un reinicio de competencia que lo tiene huérfano de victorias. Claro que no fue sólo eso lo preocupante de la noche lluviosa en Lanús, sino que la caída fue producto de otro mal funcionamiento. Puede sonar tremendista esto también, pero la retirada con la cabeza gacha fue ante un rival directo en la tabla de promedios del año que viene. Peor no le pudo haber ido al canalla en su excursión al sur bonaerense.

El fracaso del plan táctico y estratégico de Central hizo que el partido se jugara al ritmo que pretendía Lanús, al menos en los primeros 45 minutos. Es que salvo después de los 40 minutos, cuando el granate decidió esperar un poco más, el canalla pudo hacer circular el balón con algo de criterio y con la vista puesta más en el arco de Ibáñez que en el de Ledesma. En ese ratito generó la más clara de la primera mitad, cuando Barbieri peinó un tiro libre de Gil y la pelota se fue apenas alta. ¿De ahí hacia atrás qué? Un primer tiempo apático de parte de Central. Y esto porque el local fue mucho más inteligente para mover la pelota de un lado al otro, además de cerrarle todos los caminos al rival.

Sin ser una tromba, Lanús mostró un plan mucho más claro y, por supuesto, mejor elaborado. Es que Central nunca pudo encontrar la forma de salir prolijo, de juntar a Gil con Ortigoza y mucho menos hacer pesar las presencias de Camacho y Allione. Es más, Central llegó quizá más veces, pero sin generar peligro, frente a un granate que le metió mucho más temor a sus avances porque el canalla en parte se lo permitió.

Fue importante en ese primer tiempo la agresividad de Di Plácido por el carril derecho, ganándole siempre la espalda a Allione (Parot nunca se mostró como una rueda de auxilio). Pese a ello, el gol de Belmonte llegó por un desborde del otro lado, donde ni Bettini ni Camacho alcanzaron a obstruir la trepada de Marcelino Moreno. Aparte de eso no hubo otras situaciones claras para Lanús, pero desde el juego, la tenencia el orden y la inteligencia justificó el triunfo parcial. El gol anulado a Sand puede tomarse como el ejemplo más claro de las facilidades que encontraba Lanús cuando mostraba algo de decisión.

Lo del fracaso del plan inicial lo dejó expuesto Bauza, cuando en el entretiempo mandó a la cancha a Vergara (por Allione), para que Gil fuera de volante por derecha. Otra vez, como ante Tigre, el comportamiento futbolístico de Central fue distinto, apenas más discreto, pero lejos del ideal. La buena para el canalla fue que Lanús se dedicó más a esperar e intentar pegar cuando podía que seguir buscando. Pero lo que generó eso fue repartir la tenencia del balón para que Central expusiera aún más sus problemas de generación.

Es cierto, jugadas no le faltaron para poder empatarlo, pero sólo una con la suficiente claridad: un remate de Herrera que contuvo Ibáñez abajo. Después, todo lo que intentó lo tiró afuera.

Ni con Vergara primero y Riaño después, Bauza pudo corregir un funcionamiento lento, anodino y previsible. Tampoco la había pasado tan mal, aunque un par de veces Pasquini lo tuvo entrando por sorpresa en el segundo palo.

Pero la noche le tenía preparado algo más feo a Central: el remate de Sanda que Barbieri metió en su propio arco. Fue la jugada que le bajó la persiana a una nueva derrota. Y contra un rival directo para la tabla de promedios del año que viene. Sí, sobre llovido, mojado.

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