El recorte en la cobertura de remedios, la falta de vacunas antigripales y una espera de más de dos años para acceder a una silla de ruedas. Más de cuatro meses viviendo en la cama de un hospital a la espera del traslado a un geriátrico. Imposibilidad de realizarse un tratamiento odontológico, tener una consulta con un oftalmólogo o una sesión con un psicólogo, tres especialidades que fueron tercerizadas a proveedores privados. Pacientes despidiéndose forzosamente de su médico de cabecera con décadas de vínculo, ya que los profesionales renuncian frente a una ecuación económica imposible y honorarios de $2100 por consulta. Todas estas situaciones se transformaron en la cotidianidad para los afiliados de Pami Rosario, según diversos testimonios que recogió La Capital.
Esta semana, los médicos de cabecera de Pami, nucleados en la Asociación de Profesionales del Programa de Atención Médica Integral y Afines (Appamia), convocaron a un paro de 72 horas en todo el país frente a la decisión del gobierno nacional de fijar los honorarios por consulta en $2.100 a través de la resolución 1107/2026, publicada el 9 de abril en el Boletín Oficial. Los profesionales de la salud denunciaron la eliminación de extras (que, en práctica, representaban gran parte de la remuneración) y un “recorte salarial del 50%”. Por la modificación de este esquema en Rosario hubo dos protestas, una este lunes en la sede de San Lorenzo al 900 y otra en el policlínico Pami 1 (Sarmiento al 400) este viernes por la mañana. De ambas manifestaciones participó el Frente de Jubilados en Lucha (Frejel)
“Lo que está haciendo el gobierno es un genocidio contra los jubilados: los están dejando morir”, expresó Melina Gutiérrez, secretaria general de ATE Pami Rosario en diálogo con La Capital en la puerta de Pami 1. Actualmente, Pami tiene 5,7 millones de afiliados y se alza como la obra social más grande de América Latina.
“La obra social está quebrada, no puede pagarles a las clínicas, a las farmacias, a los proveedores”, siguió la referente sindical en conversación con este diario, y detalló: “Somos más de 14 mil trabajadores en todo el país”.
>> Leer más: Pami paga $2.100 por consulta y los médicos de Rosario responden con un paro de 72 horas
Recortes en diferentes áreas
"Cambió la forma de entrega de pañales, no llegan las sillas de ruedas, ni nada de lo que es ortopedia: bastones, colchones antiescaras, etc", expresó una trabajadora de Pami que prefiere que se reserve su identidad para cuidar su puesto de trabajo en conversación con La Capital.
Una cuestión que preocupa al personal de salud de Pami es la cantidad de jubilados en situación de calle y sin red de contención que terminan viviendo en los hospitales por no conseguir lugar en un geriátrico. "Están todo el tiempo internados, pasan meses enteros en la cama de un hospital, lo que los expone a todo tipo de virus intrahospitalarios", aseveró la trabajadora.
"Los servicios de psicología, odontología y oftalmología están tercerizados, son prestadores privados y Pami no les está pagando, entonces muchas veces los jubilados llaman a las clínicas a pedir turnos y ni siquiera les contestan", siguió la profesional.
"Nos están sacando las cápitas para derivarlo a prestadores privados. La intención de todo esto es el vaciamiento, y finalmente cerrar el Pami", afirmó la trabajadora y sumó: "Hay que tener en cuenta que somos la caja más grande después de Anses".
La misma profesional relató que casi la totalidad de las gestiones parten de la sede de Buenos Aires, y que muchas veces asignan pacientes a centros de salud que quedan muy lejos de su lugar de residencia, o incluso se producen cambios del sitio de atención de un día para el otro, lo que atenta contra la estabilidad que requiere un adulto mayor.
>> Leer más: Médica de cabecera del Pami: "Si esto sigue así, tendremos que buscar otro trabajo"
"Hasta para comprar una aguja tenemos que pedir permiso a Capital", aseguró la empleada del organismo público sobre el nivel de ingerencia de la sede nacional.
Otra cuestión que genera malestar al interior de Pami son las condiciones laborales: "Solo el 30% de los trabajadores están en planta permanente, el resto, contratados y monotributistas" , confió la profesional a este medio, y continuó: "Esto genera diferencia en los sueldos y, lógicamente, incomodidades entre compañeros".
Los médicos de cabecera, pieza clave en el sistema
Los médicos de cabecera tienen el nivel de atención primaria para los afiliados: son quienes derivan a los jubilados a todos los especialistas y quienes gestionan el pedido de suministros clave como pañales, bastones, sillas de ruedas, colchones antiescaras y todo tipo de materiales que no solo son necesarios, sino que también mejoran la calidad de vida de los adultos mayores.
Además, son quienes le dan un seguimiento a los pacientes durante años y, en algunos casos, décadas."El médico de cabecera se transforma en el médico de toda la vida, es el confidente de los pacientes, que no solo demandan administración técnica de un medicamento, sino también la escucha", explicó Dardo Dorato, médico obstetra y secretario general de la Asociación Médica de Rosario (AMR).
Dorato detalló hay unos 500 médicos de cabecera de Pami en Rosario, que no trabajan en relación de dependencia, sino que son monotributistas y le facturan al Instituto: "Históricamente, los médicos de cabecera tienen una retribución que se calcula dependiendo de la cantidad de afiliados que tienen, que suelen ser entre 300 y 1000. Pami paga fijo por cápita (paciente), y se le agrega un monto por consulta", explicó el obstetra, y sumó: "Ahora, con el ajuste de honorarios a $2100 por consulta, el ingreso de los médicos de cabecera cae en un 50%".
Previamente, el monto por consulta era de $946, el gobierno lo ajusta a $2100, pero quita los extras, lo que significa perder una buena parte del ingreso. "La mayoría de los médicos de cabecera ahora estará cobrando cerca de $700 mil por su trabajo en Pami, y tienen que sostener su propia estructura: alquiler de consultorio, secretaria, internet, todos los insumos", señaló Dardo Dorato.
"Esto pone en jaque los lugares de trabajo, y damnifica tanto a los pacientes como al médico", siguió el secretario general de AMR, y sostuvo: "Perder esta relación con los pacientes al medico también lo angustia, pero hay una imposibilidad de sostener la estructura con el magro pago".