Tres horas de celebración, tres horas de color por tres horas de asueto que dio el gobierno para la celebración del Bafana Bafana, tal como se lo denomina aquí al seleccionado local.

Tres horas de celebración, tres horas de color por tres horas de asueto que dio el gobierno para la celebración del Bafana Bafana, tal como se lo denomina aquí al seleccionado local.
Un ómnibus sin techo recorrió la zona media entre Pretoria (la capital administrativa del país) y Johannesburgo (su mayor centro comercial y financiero), con epicentro en Sandton, un lugar elegante donde concentra el seleccionado local, que el viernes celebrará la iniciación de su Mundial ante México en el imponente Soccer City y ante la presencia anunciada, aunque sea por “diez o quince minutos”, del líder Nelson Mandela.
La vuvuzelas, esas cornetas que en la Argentina tuvieron su cuarto de hora pero aquí suenan por doquier, hicieron estruendos a más no poder.
El ómnibus recorrió la zona de Sandton y en casas y esquinas, donde cuadre, salieron jóvenes y viejos, mujeres y hombres para acompañar el acorde montótono que aquí tiene armonía de celebración.
Fue un empuje que le dio el pueblo, que por tres horas dejó su trabajo, al seleccionado de su país, como símbolo de este Mundial que ya está por comenzar, más allá de que todos saben que el conjunto africano difícilmente pase a una segunda ronda y que llegar a cuartos es directamente una quimera.
Las mujeres con vestidos estridentes, usual en esta tierra colorada que apenas si alguna vez la acaricia una lluvia y los hombres, con sacos de vestir con olores a oficina, pusieron una amalgama distinta a las calles de esta gran urbe.




