Tal es el crecimiento popular del beach handball que está cada vez más cerca de ser adicionado como nuevo deporte olímpico. Si no es en Los Ángeles 2028, podría ser en Brisbane 2032. La chance es firme. Hoy “Las Kamikazes”, la selección femenina, es potencia mundial. La ilusión se duplica.
El beach handball, la versión playera del handball indoor -aunque con diferencias sustanciales-, experimentó un exponencial salto de masividad tras los JJ.OO de la Juventud Buenos Aires 2018, cuando “Las Kamikazes” se quedaron con el oro olímpico tras doblegar a Croacia en la definición.
Las chicas de la selección ganaron medallas de todos los colores, la última en la arena de La Florida, venciendo en la final al archirrival Brasil para consagrarse campeonas continentales por segunda vez en la historia tras el título en Maceió 2022.
Los talentos en el beach handball siguen surgiendo
El crecimiento en nuestro país no tiene freno. Y los jóvenes talentos siguen surgiendo. Hay un nombre a anotar: Justina Patricelli.
Justina tiene 16 años y arrancó su carrera en el handball tradicional a los 13 años en el club Río Negro. El camino siempre es ese: del indoor a la arena. En Rosario funciona una escuela de beach handball que, en 2023, organizó una convocatoria con el entrenador Giuliano Scopponi para participar de los Juegos Evita 2023 en Mar del Plata.
Rosario aún no tiene una liga de beach handball. Es por eso que este deporte eyecta a la ciudad a través de torneos regionales o nacionales. En esos campeonatos fue que el cuerpo técnico de “Las Kamikazes” descubrió el talento de Justina Patricelli.
La joven rosarina tuvo una primera convocatoria a participar de un campus con la entrenadora y asistente de la selección argentina, Leticia Brunati y Celeste Meccia, que se desarrolló en Alta Gracia en 2023 luego de los Evita. Ese fue el primer contacto de Justina con la selección.
Quedaron muy conformes y la volvieron a llamar. Desde este jueves al 25 de mayo habrá un nuevo campus en la vecina localidad de Victoria a donde arribarán jóvenes de todo el país para seguir aprendiendo y adquirir experiencia de la mano del cuerpo técnico de la selección nacional. Todo un reconocimiento al esfuerzo.
“Sería un sueño llegar a Las Kamikazes”
El apoyo de la familia de Justina es fundamental para acompañarla en una edad clave para su maduración personal y deportiva. Su madre Andrea relata con orgullo todos los logros de su hija, tan importantes como lo que se logró a nivel colectivo con el proyecto rosarino de beach handball, que consiguió este año un bronce en la Copa Argentina de Mar del Plata y el título en el Arena 1000 de Chaco en febrero, lo que clasificó a Rosario a la Copa Argentina de 2027.
“Estoy muy feliz y agradecida por esta convocatoria y sobre todo agradecida con mis profes que me enseñaron a disfrutar y tener como pasión este deporte tan lindo”, comienza contando Justina.
Pero el sueño de seguir creciendo, de tener la posibilidad de vestir la celeste y blanca, no se lo quita nadie. Ni el peor de los pesimistas. “Me encantaría algún día poder llegar a jugar en la selección. Sé que es un camino muy largo que conlleva mucho esfuerzo, disciplina y dedicación. Sería de verdad un sueño llegar hasta ahí y me encantaría tener un futuro con este deporte”, cerró la rosarina.
Y no faltaron las palabras de agradecimiento por la oportunidad de estar más cerca de la selección: “Agradezco a Celeste Meccia (asistente técnica de “Las Kamikazes”), la entrenadora del campus, por tenerme en cuenta. Y agradezco por la posibilidad de hacer esta nota, que es muy importante para difundir y que se conozca aún más este deporte tan lindo”.