Newell's

Proyectiles y un final anticipado en Santa Fe

Hubo incidentes, con un par de policías heridos, que obligaron a suspender el encuentro sin que se juegue el tiempo adicional.

Lunes 25 de Marzo de 2019

Todo terminó de la peor manera. La irritación de algunos hinchas derivó en que se arrojaran proyectiles a la policía, con dos efectivos que terminaron lesionados, y la suspensión definitiva del encuentro antes de que se juegue el tiempo adicional (el árbitro había marcado 5' y la suspensión fue a los 90'). Antes, la parcialidad rojinegra había expresado su bronca por la pasividad que mostró el equipo ante Villa Mitre, sumado al difícil momento que atraviesa.

En pocos minutos del partido se diluyó el fervor de la hinchada rojinegra que viajó a Santa Fe, con la esperanza de que Newell's superase el debut sin contratiempos. Las miradas entre ellos se cruzaron entre sorprendidas y fastidiosas cuando Herrera abrió el marcador. Pero todavía faltaba mucho y costaba imaginar que otro resultado no fuese posible.

A los 20, los desaciertos de Newell's alteraron los ánimos y entonces el hincha se hizo oír, exigiendo a través de sus cánticos que hubiese mayor entrega. La segunda conquista del conjunto bahiense incrementó el enojo.

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La intolerancia fue evidente apenas el equipo salió a jugar el segundo tiempo. Hubo silbidos desde la tribuna, aunque desde otro sector se respondió con aplausos. La postura estaba dividida hasta ese momento. Sería unánime más tarde.

Pese a que Alexis Rodríguez descontó, el equipo nunca levantó al público rojinegro, incrédulo ante la impericia para doblegar a un rival inferior. Con el correr de los minutos, el canto fue uno solo, con insultos dirigidos al presidente Eduardo Bermúdez. Luego se escuchó el "que se vayan todos".

Antes de que el asistente levantase el cartel indicando 5 de tiempo adicional, el árbitro interrumpió el partido. Desde la tribuna de una de las cabeceras, ocupada por la parcialidad rojinegra, cayeron proyectiles que tenían como destinatario a los efectivos policiales. Uno de ellos debió irse de la cancha, tomándose la cabeza y manando sangre, producto de recibir el impacto de uno de esos objetos. Lo hizo ayudado por otros agentes.

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Durante varios minutos los jugadores de ambos equipos miraban hacia esa popular, con los bomberos arrojando agua para dispersar a los hinchas y trozos de mampostería de uno de los baños volando hacia el campo de juego. Otro policía, que se había parapetado detrás de los escudos cerca del alambrado, fue golpeado por un proyectil.

De a poco, los hinchas se retiraban, en medio de un clima enrarecido, con familias que no sabían donde ubicarse para no quedar en medio de los incidentes.

No estando dadas las condiciones de seguridad para reanudar el encuentro, el juez pitó el final. Fue el cierre de una tarde negra.

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