Rusia 2018

Prioridades por encima de nombres

La selección está por encima de todo y de todos. La AFA debe elegir al sustituto de Sampaoli a partir de esa premisa.

Martes 17 de Julio de 2018

"José Pekerman, el héroe que los colombianos no quieren perder", tituló Clarín el viernes 6 para contar la enorme recepción que tuvo la selección colombiana en El Campín, el estadio emblemático de Bogotá, tras caer eliminado en el Mundial de Rusia unos días antes frente a Inglaterra por penales.

Del otro lado de la raya de cal, el Patrón Bermúdez, casi al mismo tiempo, pegaba duro desde Twitter: "La final era posible. Quedó claro. Gracias profe Pekerman", escribió el gran referente del Boca multicampeón. Un ganador por naturaleza el ex zaguero central devenido en periodista de Espn.

En Colombia quieren retener a José para que siga hasta Qatar 2022 y en Perú ya lo pusieron en la lista ante la probable salida de Ricardo Gareca.

Aquí, con Claudio Tapia a la cabeza, un grupo de dirigentes de AFA lo imagina al frente de un proyecto de refundación de la selección, pero no en el banco de suplentes.

Todos reconocen, aunque jamás lo harán públicamente, que Colombia no es lo mismo que Argentina y que si la selección hubiera perdido por penales con Inglaterra después de haberse refugiado 70 minutos cerca de Ospina y habiendo empatado de casualidad a los 93 sería un escándalo. Sólo los familiares, y no todos, hubieran ido al aeropuerto. De hecho, Bermúdez marca un apunte sobre el partido sin dar demasiados detalles, pero Colombia fue un equipo timorato frente a Inglaterra.

La desesperación por encontrar el reemplazante de Jorge Sampaoli puede llevar a cometer otro pecado capital en cualquier negociación: el apuro. Y los dirigentes lo saben. Aunque precarios, lo saben.

En cualquier caso, cualquier proyecto debería incluir un mandamiento innegociable: la selección está por encima de todo y de todos. Porque si el que llegue les va a entregar el poder a los futbolistas será más de lo mismo. Se llame Pekerman o Juan Pérez. Con José de entrenador o como mánager.

Grondona lo eligió tras la salida de Passarella en 1998 después de que José consagrara campeonas del mundo a dos camadas de juveniles en 1995 (Qatar) y 1997 (Malasia), pero él optó por ser el mánager y que Marcelo Bielsa fuera el entrenador en Corea-Japón 2002. Tras la renuncia de Marcelo luego de ganar la medalla de oro en Atenas, a José no le quedó otra que sentarse en el banco en el Mundial de Alemania.

Todavía repiquetea el insólito ingreso de Cambiasso por Riquelme y la foto de Messi en el banco de suplentes juntando pastito mientras sus compañeros se jugaban el pasaje a semifinales frente al dueño de casa en los penales. Dos imágenes, dos momentos, difíciles de defender sobre todo después de perder en los remates desde los 12 pasos.

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¿Es Pekerman la solución?

De nuevo. La solución, o el principio, sigue siendo resetear el orden de prioridades. Nada de anteponer estrellas a la selección. Nada es más importante que la selección. Esa es la prioridad número cero, por encima de la elección del entrenador.

De a poco los dirigentes van saliendo del placard, pero no tiene sentido contarlo después, la cuestión es gestionar en tiempo y forma. Y tomar decisiones por más difíciles que sean o políticamente incómodas.

Uno de los primeros en hablar a destiempo fue Armando Pérez, el titular de la Comisión Normalizadora que contrató a Edgardo Bauza tras la renuncia de Gerardo Martino.

"El problema viene desde los años de Grondona. Para mí no funciona bien el esquema de la selección argentina porque los jugadores tienen mucha preponderancia en las decisiones. Este cuerpo técnico se veía muy condicionado para armar la lista. Para mí que Sampaoli a algunos jugadores no los hubiese convocado. Jamás hablé con él pero uno está en el ambiente y sabe cómo viene la cosa. Pero, ¿qué vas a hacer? ¿Vas a romper el grupo? Te tenés que adaptar al grupo... Uno escuchó todos los problemas que hubo allá, es muy difícil... ¿Qué hacés, te vas en el medio del Mundial?", dijo el ex presidente de Belgrano que además aseguró que le sugirió al Patón que no viajara a Barcelona a reunirse con Messi apenas asumió.

La decisión va más allá de la elección del entrenador, no tiene, o no debería tener, nombre y apellido, sino un orden de prioridades preestablecidas innegociables.

Dos modelos a seguir

Un ejemplo: la Real Federación Española echó a Julen Lopetegui en contra de sus intereses a un par de días del debut en el Mundial, pero no era un tema negociable. Y no lo negoció.

Otro ejemplo: Zlatko Dalic, el entrenador bosnio de Croacia, mandó de regreso a Nikola Kalinic porque no quiso ingresar en reemplazo de Mario Mandzukic en los últimos minutos del partido con Nigeria por la primera fecha del Mundial. Una actitud que el jugador de Milan ya había tenido en un amistoso preparatorio. Prefirió quedarse con un jugador menos antes que ser manejado por los futbolistas.

"Esta es una guerra y el general soy yo", exageró el entrenador que llevó a la selección capitaneada por Luka Modric a la final de Rusia 2018.

"Lo acepté con calma y como necesito jugadores listos y sanos, tomé esta decisión", reforzó antes del partido frente a Argentina. Perdió a un delantero pero ganó credibilidad, orden y respeto.

Pero lo más sorprendente, gratamente sorprendente, fue lo que dijo Milan Badelj, mediocampista de Fiorentina de Italia y subcampeón del mundo el domingo con la selección de Croacia.

"La salida de Nikola no nos afecta. Lo primero es el equipo. Hay que dejar a un lado los egos cuando se habla de la selección. Hay que hacer lo mismo en el club, pero es una situación más específica y se ve con menos frecuencia. Para la unidad y el buen clima en el vestuario esto es lo más importante".

Toda una declaración de principios. Bien podría ponerse un cartel con la declaración de Badelj en el ingreso del predio de la AFA. Y después sí ponerle nombre y apellido a la próxima conducción.

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