El nuevo torneo de la Primera C arrancó el fin de semana, sin uno de los debuts más esperados, el de Leones FC por una circunstancia ajena al club de los Messi. En cambio, Central Córdoba y Argentino iniciaron el camino de forma diametralmente opuesta en el resultado pero parecido en cuanto al juego.
Acaso la mejor noticia de este primer parámetro del fútbol del ascenso rosarino sea ese, el que ambos equipos mostraron cosas interesantes como para pensar en una temporada que les sonría.
Qué pasó con Argentino en el Olaeta
Los dos, como suele pasar, afrontan reestructuración de sus planteles, pero mucho Argentino. Que recurrió de nuevo a su entrenador de la reserva para empezar el año, José Previtti, aunque ahora en forma definitiva, a diferencia de cuando reemplazó por tres fechas a Daniel Fagiani hasta que llegó Gerardo Guede Martino. Por cierto, con tres victorias.
En el caso de los salaítos, no solo cambiaron el cuerpo técnico, sino que varios jugadores que eran titulares en la temporada pasada se fueron a otros clubes después inclusive de su breve paso por PSM Fútbol en el Regional Amateur. La ventaja es que Previtti subió varios jugadores que él bien conocía y no empezó de cero. A ellos les agregó unos pocos refuerzos, dos de los cuales estuvieron en cancha en la derrota 1 a 0 ante Juventud Unida: el arquero Franco Puppo, de buen porte, y el defensor Luciano Cáceres.
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Aunque los merecimientos siempre son relativos a la hora de los análisis, sobre todo en las derrotas, el sábado en el Olaeta Argentino tuvo dos deslices y lo pago carísimo. Uno, un claro penal que cometió el lateral derecho Manuel Báez apenas iniciado el partido que el árbitro ignoró. Y otro, una pelota que paró mal ese muy buen jugador que es Julián Andrada, que recogió un pillo Vega para mandar rápido un centro exacto a la cabeza de Giménez, que sorprendido también por estar tan solo en una pelota que parecía perdida, la cabeceó bárbaro al gol.
Antes y después, del Salaíto
Antes y después fue Argentino el que llevó peligro y generalmente con jugadas asociadas, como la que perdió el goleador de la pretemporada Franco Aronna al final del primer tiempo. Antes tuvo un gran cabezazo en el travesaño.
Ese juego asociado lo fue hilvanando en un mediocampo de buen pie, que partía desde su volante central Manuel Correa hacia los laterales, con Dago Sánchez siempre punzantes, y con el colombiano Carlos Raga y Andrada muy atentos a recepcionar y descargar. Las pasadas de los laterales Báez y Braña también contribuyeron a pisar el área en forma asiuda, a lo que faltó final de jugada. Porque no pudo marcar Aronna y porque Milton Espíndola no estuvo tan conectado.
La derrota, la primera con Previtti, fue un castigo excesivo. Pero si el resultado no lo confunde, si apuesta por estas formas, la cosecha seguramente llegará más temprano que tarde.
De menos a más, Central Córdoba
Lo de Central Córdoba fue exactamente a la inversa. Debutó de visitante, ante Muñiz, y ganó por 1 a 0. Y lo hizo por cierto muy bien, yendo de menor a mayor y con la convicción de que hay una base desde la que apoyarse para volver a crecer.
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De hecho, en Tablada siguió la dupla técnica Daniel Teglia-Diego Acoglanis que lleva dos años al frente del equipo. Se le fueron jugadores importantísimos como Facundo Marín o Gonzalo Gómez, pero mantuvo buena parte del plantel y le agregó nombres valiosos, como el de Nery Domínguez, que fue al banco y no entró porque no estaba en plenitud después de sufrir un accidente doméstico en la semana.
A Córdoba pareció costarle entender la cancha y posicionarse, pero cuando lo hizo se adueñó de los hilos del trámite y en el complemento lo volcó decididamente a su favor.
Hasta que Messi tomó la pelota
Fue clave Joaquín Messi, uno de los que se quedó y lució la 10, para meter los primero estiletazos en el primer tiempo que frenaron el ímpetu de Muñiz. Y se le fueron acoplando rápido por las bandas con Brian Otero y Benjamín Gallucci, con Cristian Sánchez y Renzo Altamura un poco más discontinuos.
Y para ese estado de posesión, Córdoba contó atrás con una defensa sólida, que viene jugando junta hace mucho tiempo y donde además descolló el lateral izquierdo Emanuel Rodríguez, no solo por fabricar y concretar el gol, sino por varias incursiones peligrosas por su andarivel, en un complemento que fue todo charrúa, cuando tuvo la pelota o cuando Muñiz, obligado, empujaba para empatar.
Los charrúas terminaron con un sólida imagen, al punto que si hubieran ganado por dos de diferencia no hubiera estado nada mal.
Dos 1 a 0 que significaron lo contrario en cuanto a los puntos que otorgaron, pero que en la puesta en escena fueron similares en cuanto a que hay una base para creer. En ese sentido, mientras se espera la novedad de Leones, Central Córdoba y Argentino avisaron que tiene con qué.