Ovación

Para Central no hay otro objetivo: es la hora de ganar

El equipo del Kily recibe a Patronato en busca de un triunfo que se le niega hace tres partidos. Lo necesita para mantener viva la ilusión de Copa Sudamericana

Viernes 15 de Octubre de 2021

“Es la hora, es la hora”, cantan los hinchas en las tribunas minutos antes de que el equipo aparezca en el campo de juego. Pero el momento no es para detenerse en lo que sucederá en las tribunas del Gigante, sino en lo que ocurra en el césped, donde hoy habrá un equipo con la imperiosa necesidad de ganar (a las 16.45 recibe a Patronato, con arbitraje de Leandro Rey Hilfer). Y no sólo para romper esa seguidilla de tres partidos sin victorias, sino por el simple hecho de mantener viva la ilusión de clasificar a alguna copa internacional. No hay medias tintas en este sentido ni pensamientos ambiguos porque el razonamiento es un solo: si el equipo del Kily González no le gana a Patronato esas chances de copas recibirán una nueva herida. Y, se sabe, a medida que transcurran los partidos, el margen de error será cada vez más chico y cada pérdida agravará el cuadro de situación. No importa si aún hay ausencias, si juega o no Vecchio, ni siquiera habrá tiempo como para detenerse en los cambios de nombres que implementará el Kily. Porque con lo que haya en cancha, el objetivo será el de siempre. Para este Central ese “es la hora, es la hora” quedará reducido a lo que debe hacer: ganar.

No hay otra forma de empezar a achicar esa distancia que hoy es de ocho puntos (con Racing) en la tabla de clasificación a Copa Sudamericana que no sea ganando. Claro, para el Central de estos tiempos no parece algo sencillo, porque de hecho hace tres partidos que no logra sumar de a tres. Y fue eso lo que, de manera lenta pero sostenida, lo fue alejando de ese objetivo luego de aquel veranito vivido una vez que dejó atrás la doble competencia.

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A Central se le escaparon tres puntos increíbles en La Plata.

A Central se le escaparon tres puntos increíbles en La Plata.

El antecedente más inmediato es el partido contra Estudiantes y en cierta forma puede tomarse como plataforma para el crecimiento. Porque pese al triunfo que se le escapó en los segundos finales, el equipo por momentos mostró una cara un poco más convincente, después de un primer tiempo mal jugado y con errores de una magnitud tal que bien pudieron condenarlo a la derrota en esa primera etapa.

Por eso, lo que tiene que lograr Central es asentarse para resolver un montón de cuestiones que hoy lo muestran como un equipo endeble, vulnerable, que es capaz de iluminarse y generar algo bueno, pero que sufre demasiado producto de su propia inconsistencia.

Es hora de que Central se haga cargo de lo que le corresponde y el fixture le pone enfrente a un Patronato que atraviesa un momento complejo, con diez partidos sin ganar (cinco empates y cinco derrotas) y un entrenador caminando por la cornisa. Claro, a este Central no le da como andar mirando qué tan importante es el rival, pero peor le hubiera resultado enfrentar a un equipo de mayor jerarquía.

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Avila, ya recuperado de la lesión, vuelve a ser titular.

Avila, ya recuperado de la lesión, vuelve a ser titular.

El problema de Central hoy es Central mismo. Porque está frente a la necesidad de despegarse de una vez por todas de esa versión endeble que mostró contra Talleres, de ese equipo atado que jugó contra Argentinos Juniors y de esa formación sin la inteligencia suficiente para cerrar un resultado (ante Estudiantes) que tenía prácticamente en el bolsillo.

Aquel envión que tomó en el clásico y en los partidos siguientes fue lo que generó cierta ilusión, pero rápidamente llegaron los vaivenes, con más sinsabores que alegrías y así la imposibilidad de acercarse a los puestos de clasificación a Copa Sudamericana.

Será tiempo de ver también qué resultados entrega el esquema que el Kily puso en práctica en La Plata y que, en cierta forma, desembocó en una versión un tanto mejorada del equipo, aunque sin el resultado esperado. Hoy ante Patronato volverá a funcionar ese 4-2-3-1, con Desábato compartiendo el anillo central junto a Ojeda y delante de ellos el tridente ofensivo (Marinelli, Covea e Infantino) cuya principal función será abastecer a Marco Ruben.

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En el medio de todo esto, el cimbronazo que causó la declaración de Emiliano Vecchio (dijo que evalúa la chance de dejar Central después de diciembre). Pero por más fuerte que haya sido el sacudón emocional, Central no está en condiciones de detenerse en cuestiones que no tengan que ver exclusivamente con los 90 minutos de esta tarde contra Patronato. Porque serán prácticamente a todo o nada, en busca de un resultado que Central necesita como el agua.

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