Hace casi tres años, un joven rosarino denunció que Los Menores lo habían mantenido cautivo en un búnker de drogas y después habían intentado matarlo. El caso se actualizó este jueves con la condena a uno de los cómplices de un plan cuyo fracaso derivó en la detención de un policía por su vínculo con la banda.
Luciano Luis Cabrera recibió una pena de 6 años y 8 meses de prisión al cabo del juicio por un caso dramático registrado el 22 de septiembre de 2023. Ese día, la víctima fue citada junto a un amigo para hacer un trabajo de albañilería, pero se encontró con un grupo de delincuentes que trató de asesinarlo a balazos e incluso pensaba incriminar a otra organización dedicada al narcomenudeo.
El muchacho contó que se salvó porque se tiró al arroyo Ludueña y gritó fingiendo que había sido herido por un disparo. El calvario no terminó allí. Una vez que salió del agua y lo llevaron a la comisaría, se cruzó con un agente de las fuerzas de seguridad provinciales que les cobraba a Los Menores por la protección de los puntos de expendio de estupefacientes.
Los Menores y un policía cómplice en la zona noroeste
Después de aquella denuncia en la zona noroeste, Cabrera fue condenado como partícipe necesario de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa. El fiscal José Luis Caterina lo señaló como el encargado de citar a la víctima en Schweitzer y García del Cossio para dejarlo a merced de los agresores.
El juez Alejandro Cardinale declaró culpable al joven de 24 años, pero no es el único sospechoso identificado dentro de esta red delictiva. Poco después del inicio de la investigación, el Ministerio Públicó de la Acusación (MPA) pidió la prisión preventiva de Fernando Abel Molina, un policía que trató de llevarse a la víctima cuando lo reconoció en la subcomisaría 21ª.
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En primer lugar, el joven atacado había ingresado a la seccional 17. En ese momento dijo que no quería hacer la denuncia por temor. Más tarde explicó que uno de los oficiales que estaba allí solía recibir un pago mensual de Los Menores en el búnker en el que lo habían obligado a vender drogas durante meses.
Molina no pudo trasladar nuevamente a la víctima desde las dependencias del barrio 7 de Septiembre y la maniobra lo expuso de inmediato. La Agencia de Control Policial lo arrestó ese mismo día y lo imputaron por varios delitos: cohecho, incumplimiento de los deberes de funcionario público, encubrimiento agravado, desobediencias y amenazas.
Los Menores contra el clan Romero
De acuerdo al relato del muchacho emboscado, los delincuentes que lo llevaron a la vera del arroyo Ludueña gritaban que eran de la banda de Los Romero. Así se conoce a una organización ilegal de la zona norte de Rosario, dedicada al narcomenudeo y con base en distintos barrios de ese distrito.
Sin embargo, el joven tenía claro que el grupo era parte de Los Menores. Lo sabía porque había estado trabajando para ellos contra su voluntad en un búnker ubicado cerca del cruce de Juan B. Justo y Olmos.
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“Me tenían obligado y vi muchas cosas. Nombres de personas y movimientos. Éramos un par de pibes que estábamos así. Recuerdo que una vez me quise escapar, me pegaron una pistola en la cara y me rompieron la ceja. Tuve que curarme solo. Me puse un poco de Poxipol en la ceja para que se me cierre la herida y me quedaron cicatrices”, contó el testigo.
“Pasó el tiempo y un día el tipo que me cuidaba, recuerdo que estaba redrogado, tuvo un problema porque le faltaba droga no sé dónde. Yo aproveché y con una pinza rompí el candado en donde me tenían encerrado y me escapé”, agregó el muchacho. Luego de huir, aseguró que no tuvo más contacto con estas personas hasta el 14 de septiembre. Ese día recibió un mensaje en su cuenta de Instagram: "Vos sos el famoso L. D. Sabés que hay plata por tu cabeza. Sabés mucho que no tenés que saber. Esta noche te vamos a caer en el autito rojo. Esta noche te matamos". Sin embargo fue una semana después cuando se puso en marcha el plan homicida al que pudo sobrevivir.