Ante los 33 millones de problemas que arrojó la auditoría, que se ratificaron y se expusieron con tremenda crudeza en la asamblea del jueves, y que debe esquivar para poder empezar tomar en serio un rumbo sostenido de crecimiento, este Newell's parece que ya sentó las bases, con mucho esfuerzo y varios intentos fallidos que le demandaron alrededor de un semestre, y también quedó muy en evidencia que necesita poner a producir la usina futbolística para poder afrontar el desafío de renacer y volver a ser lo que siempre fue.
La fábrica sin chimenea debe ser otra vez el eje y el mecanismo de propulsión, la columna vertebral de este nuevo proyecto. En ese marco, debe aprender y respetar de una vez por todas su hoja de ruta, entre tantos tropiezos, golpes y yerros, y entierre los errores del pasado y se atreva a ponerse de frente ante un espejo de sinceras autocríticas internas, que le sirvan para ganar confianza y que vuelva a creer en sí mismo y en un futuro posible.
Que las ambiciones naturales no aparezcan como muecas burlonas del destino, que le están jugando una mala pasada al pueblo rojinegro en estos últimos años. Que los objetivos sean alcanzables y no queden de lado muy rápidamente ante cada paso, ante cada nuevo intento. Que algunos de sus sueños, se puedan convertir en disfrute y realidad, después de tanto tiempo.
Newell's debe apuntar adentro y abajo
En un club como Newell’s, sólo es la cantera y las ventas de sus jugadores más destacados las que pueden llegar a dar la magnitud de dividendos necesarios para enfrentar la crisis que envuelve y atraviesa a la entidad del parque Independencia.
No es fácil, pero para poder salir de este intrincado laberinto de idas y vueltas, de avances y retrocesos, de dudas, de cambios de mano, y decisiones erróneas que muchas veces lo obligaron a volver todo a cero y retardan todos los procesos internos, tiene que encarrilar todos los esfuerzos en lo único que lo puede hacer llegar a una estación de motivación que lo acerque a una instancia de merecimientos y logros concretos.
Los 33 millones de dólares que dejó como deuda la gestión anterior, que encabezó Ignacio Astore, representa sin dudas una herencia muy pesada, y sobre todo un cruel y sordo condicionante en relación a los estrechos márgenes de acción que le deja para volver a dar pelea con recursos y argumentos convincentes en el escenario mayor del fútbol argentino.
Pero la realidad, la historia y las necesidades de turno lo obligan a este Newell’s a no quedarse atrapado entre las telarañas de esta etapa de reconstrucción. Le indican un camino que debe funcionar como eficaz guía de referencia dentro del funcionamiento interno del fútbol rojinegro.
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Volver a confiar en lo propio
Ya todas las evaluaciones y los diagnósticos se llevaron adelante, y desde esa rotunda frontalidad y sin engañarse con carteles o apellidos de neón, tiene que impregnarle un certero grado de credibilidad y veracidad a su cruzada, que se presentó llena de dificultades en el inicio de esta nueva gestión institucional, encabezada por Ignacio Boero.
Si bien a este comienzo infructuoso le llevó nada menos que seis meses detener la preocupante caída que venía acusando y exhibiendo el tránsito leproso en fútbol grande, con la llegada al Parque de Frank Kudelka como entrenador y conductor de la primera división, consiguió poner el auto sobre la ruta, y pudo hacer mirable su propio horizonte y sus puntos de destino.
Claramente, no sin sacrificio y golpes importantes, como la caída en el clásico en el Coloso, la eliminación temprana de la Copa Argentina, y una racha negra de lesiones que no lo dejaron elegir libremente en cada fecha del torneo Apertura, el técnico sacó fuerzas de las acuciantes flaquezas que se desprendían de los escasos recursos del plantel, se hizo cargo de capear la crisis, y desde ahí se ganó el cariño de los hinchas y el derecho de ocupar un rol determinante al momento de tomar las decisiones importantes en el fútbol leproso.
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Para cambiar la realidad de Newell's
Ahora, otra vez sobre terreno firme, Newell’s debe poner en movimiento la producción de la usina futbolística en la club del Parque, de manera muy rápida. Es que necesitará de ese arraigo, de ese sostén y de los lineamientos que señala esa proyección, para poder cambiar en serio la realidad de un club, que siempre se nutrió de sus mejores valores de las divisiones inferiores para poder hacer funcionar la rueda interna.
Además de ser uno de sus principales orgullos y representar un carné de identidad en esta institución, deben dar un salto de calidad en todos los rangos y estratos de producción para poder generar más y mejores jugadores, que lleguen a la división superior con los recursos necesarios para insertarse, destacarse y de esa manera puedan ser vendidos en cifras que permitan afrontar esta deuda tan impactante, que quedó expuesta en la asamblea.
Potenciar la cosecha propia
Hay que poner en valor y potenciar la cosecha propia y, desde ahí, desde confiar y creer en lo propio, empezar a tejer una estructura confiable, que espante los problemas y los fantasmas de ocasión, que se enfoque en enriquecer esa instancia de desarrollo.
En ese marco de análisis, autocríticas y evaluaciones internas, los más de 33 millones de dólares de deuda que ratificó la asamblea del jueves, le agregan severas complicaciones e inconvenientes, a este momento. Son más problemas, que lo dejan con menos recursos.
Pero, en su caso, debe saber que el fútbol es la trayectoria de atajo para arribar a la solución. Producir y vender buenos jugadores, en buenas cifras. Para Newell’s, es el único camino.