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Newell's perdió jugando mal y en esta ocasión la fuerza de voluntad no le alcanzó

Los rojinegros repitieron errores y cayeron ante Gimnasia por 2 a 1. Burgos se quedó sin invicto como técnico. Y ahora debe preparar el equipo para recibir a Libertad y jugar el clásico

Lunes 26 de Abril de 2021

Esta vez no hubo jugada de pelota parada ni destello de calidad que impidiera una derrota previsible por lo visto en el campo. En esta ocasión la fisonomía del equipo fue similar a la mayoría de las presentaciones anteriores. Un andamiaje raquítico de juego, anémico ofensivamente, inconexo, largo y previsible. Y lento. Muy lento. Por eso la caída por 2 a 1 ante Gimnasia en La Plata era la derivación de lo poco que había hecho Newell’s. Porque un 2 a 0 que podía ser más amplio se redujo. El local dilapidó situaciones por doquier. Y Aguerre tapó algunas. Pero en el último tramo los rojinegros volvieron a quedar en partido cuando Cingolani se escapó y descontó. Y mientras los triperos seguían errando, los minutos pendientes abrían una posibilidad a la igualdad. Pero no. No llegó. Y el invicto de Germán Burgos como DT ya es una anécdota. Porque ahora lo que importa es lo que viene. El partido con Libertad el jueves por la Copa Sudamericana. Y el clásico el próximo domingo.

Es cierto que en esta ocasión el Mono diagramó un conjunto con varios juveniles en pos de lo importante, que son los dos compromisos próximos. Pero también es verdad que Newell’s adolece estructuralmente de un esquema táctico que le permita ser más vertical, más osado, más profundo y más eficiente.

Porque en la primera etapa Newell’s no generó ninguna situación de riesgo en el arco de Gimnasia. El arquero Rodrigo Rey prácticamente estuvo como un testigo presencial de la ausencia total de ideas del equipo de Burgos. Porque cuando Gimnasia lograba hilvanar pases entre Alemán y Pérez García, el juego derivaba en un movedizo Carbonero que rotaba de izquierda a derecha, y desde ambos costados a los 10 minutos ya había exigido a Alan Aguerre, que rápidamente se convirtió en el sostén de la igualdad.

Los problemas rojinegros que había evidenciado en los partidos anteriores se repitieron. Un equipo que otra vez reincidió su pasmosa lentitud en las transiciones, y paradójicamente con problemas defensivos ante el eventual juego asociado que conseguía el local.

Si los jugadores no le dan velocidad a la pelota y al mismo tiempo no se mueven para generar los espacios, no hay forma de generar juego, ni externo ni interno, y por lógica consecuencia se carece de profundidad. Y esto fue Newell’s.

Es cierto que en el final pudo haber alcanzado la igualdad por esa impronta que configura una virtud colectiva del Newell’s de Burgos, pero el voluntarismo es una cualidad que por sí sola muy pocas veces resulta.

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