Copa Argentina

Miguel Angel Russo: "La gente de Central se merece ganar la copa"

El DT desea que la fiesta sea canalla y prevé una final disputada, en la que las jugadas de pelota parada pueden ser claves.

Miércoles 05 de Diciembre de 2018

Final de la Copa Argentina. Central y Gimnasia. ¿Hace falta que te pregunte cuál es tu deseo por tu pasado pincha y canalla?

(Se ríe a carcajadas) La primera pregunta es fácil. No tengo dudas en la respuesta. Quiero y deseo que gane Central. Por sus hinchas, mis hijos, mis amigos, por el Patón. La gente de Central merece ganar la Copa Argentina.

¿Es difícil jugar una final?

Ya comenzamos con las preguntas complicadas. Sí, es difícil jugar una final. El que te dice que es un partido más te miente. No es uno más. Porque ese partido te acompaña para toda la vida. Porque te abre la puerta de la gloria o te deja encerrado por muchos meses en la frustración. Son de esas cosas que tiene el fútbol que te acompañan siempre.

¿Hay una fórmula?

No. No hay fórmulas. Lo que sí hay que saber es cómo la vas a jugar, de qué manera y después en pleno partido se intenta hacerlo. Pero en este tipo de definiciones siempre digo lo mismo, las posibilidades en la previa son 50 por ciento para cada lado. Los favoritismos son retóricos, porque si algo hermoso conserva el fútbol es eso imprevisible que tiene y que nada es definitivo hasta que el partido termina.

¿Se planifica diferente?

Los que tenemos muchos años en esto coincidimos en que no se debe planificar diferente, porque si vos llegaste hasta ahí con determinadas formas es lógico que no haya que cambiar. Para qué vas a cambiar la última semana si hiciste todo un recorrido hasta la final con esas formas. Y ese siempre es un tema que converso con los psicólogos o aquellos que preparan videos para motivar al plantel. Y les pregunto por qué no me lo recomendaron el primer día de trabajo, allá cuando comenzamos, cuando más se necesitaba motivar. Porque en la final ya no es necesario, qué más motivación necesitás que jugar la final para intentar salir campeón. Y cuando te dicen que son mensajes de la familia, les respondo que la que está siempre es la familia, ganes o pierdas. Porque si un video motivacional te hace ganar un partido, ponelo en el primero no en la final, porque si estoy en la final quiere decir que llegué igual. Entonces no hay que cambiar.

Hay aspectos de temple y experiencia que gravitan en estas circunstancias y cada entrenador tiene a determinados jugadores en los cuales confía para manejar los tiempos del partido. ¿Se habla en la previa con esos futbolistas?

Uno trata de que la semana transcurra con la mayor normalidad posible. Por supuesto que hay una vigilia con un entorno distinto por la significación de jugar una final. Pero uno habla con los jugadores siempre, antes de cada partido, no sólo antes de un juego decisivo. Y acá vale hacer una distinción, porque en una final de Copa Libertadores se tienen dos partidos, donde el primero es clave porque te marca la medida de la final. Con Boca en 2007 jugamos de local con Gremio y logramos una diferencia que nos dio margen para controlar el segundo. En cambio en la Copa Argentina son 90 minutos y en todo caso penales. Y chau. Por eso hay que entrar y jugar con la máxima concentración posible y no sobrar ninguna situación. Porque aquel jugador por más trayectoria que tenga si cree que por ese sólo hecho está preparado comete un grave error, porque cada final es una experiencia diferente. Podrá sobrellevar mejor la previa, pero cuando el árbitro pitó comienza a vivir una historia distinta a la conocida. Y este juego es bendito por eso, porque no hay situaciones que se repitan.

¿Es una ventaja que Central tenga a Caruzzo y Ortigoza, futbolistas con mucho oficio y que al no ser originarios del club no sienten el peso de la necesidad de un título?

Tienen batallas y cuando tenés batallas el camino parece menos árido, por eso decía que esa experiencia te da herramientas para trabajar mejor, pero no actúa por sí misma, depende del jugador. Estamos hablando de dos futbolistas muy inteligentes, que seguramente sabrán hacer uso de su oficio en pos del equipo. No obstante también hay que ser ecuánime en el análisis y reconocer que Gimnasia tiene a Silva, Licht y Rinaudo, quienes también tiene su cuota de oficio.

Dijiste que una final es difícil, que es un partido diferente y que en la previa las formas no deben cambiarse. ¿Cómo hace el jugador para abstraerse del contexto?

Eso es clave. Es fundamental que el plantel disponga de la intimidad suficiente para manejar la tranquilidad y dosificar la ansiedad, por eso siempre fui partidario de establecer restricciones para que no se contaminen de la ansiedad del contexto, como el que muchas veces traen allegados, dirigentes y otros integrantes del entorno. Pero el Patón es garantía de eso, él sabe de qué se trata.

¿Eso es difícil porque el clima que genera la necesidad por festejar atraviesa cualquier concentración?

Sí, pero ojo que Gimnasia tiene el mismo clima o peor, porque nunca salió campeón en su vida. Central necesita volver a festejar un título después de muchos años y que por diferentes circunstancias se le viene negando, pero su gente lo merece.

Sé que no te gusta hablar de la táctica de los equipos dirigidos por otros entrenadores, pero convengamos que será un partido entre dos esquemas parecidos. ¿O no?

Sí, pero tanto el Patón como Pedro (Troglio) juegan con lo que tienen. Son virtuosos los dos en función de lo que tienen. Es muy habitual escuchar a los periodistas pidiendo cambios de esquema como si los recursos existentes permitieran desarrollar varios sistemas y siempre eligen al que está afuera o en el banco para teorizar. Después cuando los hechos los contradicen, vuelven a cambiar de opinión. Pero nadie mejor que los técnicos saben lo que pueden usar y cómo disponerlos, porque es lo que tienen. Sólo en la selección el técnico puede elegir el sistema y después los jugadores. En los clubes, sacando tres o cuatro equipos, jugás con lo que tenés. Por eso pienso que determinadas similitudes harán que sea un partido muy disputado, trabado por momentos, con pocos espacios, pero cuyo equilibrio se puede romper en cualquier momento.

Cuando viniste a Central por primera vez, confrontabas con aquellas posturas críticas hacia el trabajo con pelota parada y considerabas al recurso como decisivo muchas veces para ganar. ¿Esta final puede definirse por esa vía?

Por supuesto. Hace 21 años de aquella vez que llegué a Central y fijate que Boca y River en la primera final hicieron goles de pelota parada. Y es más, fue un recurso determinante y muy utilizado en el último Mundial. Yo surgí en un club como Estudiantes que hizo de este recurso un método, como el anticipo al primer palo que muchas veces termina en gol, algo que viene desde la época de Zubeldía y que aún no se pudo contrarrestar. Por eso digo que el fútbol es mágico, porque recicla y crea nuevas cosas. El Colo Gil y Ayala son muy buenos ejecutantes y de ambos lados tenés buenos cabeceadores, por eso será muy importante evitar infracciones cerca del área para preservarse.

¿Cuál es hoy en perspectiva tu análisis de aquella final de Copa Argentina de Central con Huracán, en la que tu equipo era favorito?

Lo primero que digo es que no se armó un equipo para llegar a una final, sino para sumar una importante cantidad de puntos para dejar atrás una historia que no escribimos pero que sí debimos resolver. Porque como lo dije en esa oportunidad, ascender era parte del objetivo, pero después el más importante era hacer los cimientos para permanecer. Y cumplimos ambos, porque dejamos los cimientos para dejar atrás ese pasado. Después las circunstancias nos llevaron a encontrarnos con una final de Copa Argentina y allí algunos pueden asumir la responsabilidad y a otros les cuesta un poco más. Es algo normal en el fútbol. En mi caso siempre asumí la responsabilidad, a sabiendas de que en una final de fútbol el favoritismo termina cuando empieza el partido. Más en un esquema de competencia como es Copa Argentina, en la que metiste una serie corta de buenos resultados y estás definiendo el torneo. Pero ninguna final es más fácil que otra.

¿La Copa Argentina es hoy el atajo de los humildes para alcanzar las copas internacionales?

El fútbol argentino hoy está diseñado para que cuatro o cinco equipos peleen la Superliga y el resto deba intentar sorprender en la Copa Argentina. Los torneos largos requieren de preparación, presupuesto, inversión, planteles importantes en calidad y cantidad y con el modelo actual eso es para pocos. A esos poderosos eventualmente en la Copa Argentina se les puede ganar en un partido y avanzar. No obstante no deja de ser sorpresivo que Boca y River hayan quedado eliminados.

Viajás a Madrid a ver Boca y River. Pero el jueves seguramente en España vas a ver a Central con Gimnasia. ¿Un técnico en modo espectador se pone nervioso?

Te ponés inquieto porque querés que gane el equipo que te representa afectivamente a vos y a tus seres queridos. Mi hijo Nacho y Lautaro, el hijo de mi señora, son canallas y estarán en Mendoza, como así muchos amigos. Además, como te dije, creo que la gente de Central se merece la Copa Argentina. Ojalá esta vez se dé.

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