Ovación

Lovera, el único que no debía salir del equipo

Su reemplazo sorprendió a todos los presentes en el Gigante. Más allá del gol, era la figura auriazul.

Domingo 25 de Agosto de 2019

Cuando el asistente marcó el cambio de la salida de Lovera la sensación en el Gigante fue que estaba mal marcado el número. El 34 no debía salir. Cómo un técnico iba a reemplazar a la figura de su equipo, al jugador que estaba haciendo un gran partido, al que desequilibraba cada vez que aparecía. Y esto independientemente de que un minuto antes el visitante había llegado al empate. Menos aún. Para ir a ganar se necesita de los que mejor están jugando y el joven mediapunta canalla lo era. Incluso, no había necesidad de reemplazarlo antes con el partido 1-0 y con un hombre más. Diego Cocca se equivocó. Seguro, y todavía debe estar lamentándolo. Tenía a otros 9 jugadores para sacar (obvio, no al arquero). Si hasta el trámite le favorecía, estaba tranquilo, se podía pensar en que era más fácil que llegara el 2-0 que la igualdad. Pero la tentación de realizar el cambio acostumbrado pudo más. Lo puso a Gamba, como otras veces, pero en esta le erró feo.

Era impensado que saliera Lovera. Porque no jugaba de Loverita, desequilibraba cada vez que lo intentaba.

Convirtió un golazo. Allá por el minuto 32, cuando enganchó ante su marcador, volvió a jugarla con clase para desairar a Chimino y le dio al arco con tanta categoría que fue inatajable para el arquero visitante. En esta buscó por abajo y la metió en la ratonera. Antes lo había intentado y se le fue ancha también por el palo izquierdo. En ese mismo que la pelota no entró por el ángulo de 90 grados porque hasta ahí llegó Ibáñez con mano cambiada diez minutos antes del 1 a 0.

No fueron las únicas pelotas bien jugadas por Lovera. Hubo más. No como para decir que estaba haciendo un partido brillante pero seguro no era candidato a salir. Si ni molestias ni golpes tenía.

Pero Cocca decidió que debía ser la primera variante. Tal vez buscando con Gamba porque estaba más descansado, pero en Arroyito en ese momento y después del partido todos pensaron que bien podrían haber jugado a la par en busca de la victoria que Central merecía y necesitaba.

Le salió mal. Tal vez por esas costumbres de muchos entrenadores de reiterar cambios que en otros partidos surtieron efecto. Como pasó después con el ingreso de Ribas por Riaño. Por qué no los dos, si el canalla debía ganar.

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