Probablemente, el hincha de Newell’s esté acostumbrado a que no hay tormenta, por más intensa que sea, que ponga en riesgo algún partido que se juegue en el Coloso del Parque. Esa confianza surge desde hace más de 20 años porque el césped del Marcelo Bielsa cuenta con un responsable de esos que no se hacen notar, que no tiene prensa, pero es tan importante como los protagonistas. Y es Guillermo Fernández, el canchero leproso.
Comenzando la charla con Ovación, Fernández contó, de manera risueña, lo que fue el último miércoles el paso de la Copa Argentina con el partido entre Gimnasia y Boca. La lluvia hizo dudar, sobre todo en Buenos Aires, sobre la realización del encuentro por los cuartos de final, pero él no dudó en ningún momento. “La gente de Boca se creía que la cancha se iba a romper toda porque había llovido cerca de 50 milímetros a la tardecita, pero cuando me consultaron a mí les dije que no, que se pueden jugar dos partidos que la cancha iba a responder de la mejor manera. Jugaron el partido y no se vieron las marcas a pesar que, hasta antes del partido habían llovido 80 mm. No había agua en ningún sector”.
“Este 2024 voy a cumplir 36 años en Newell’s. Comencé barriendo el patio, pasé al Liceo y estuve con Bielsa, volví al estadio tras dos años y medio, y mi hermano Alejandro era quien trabajaba la cancha en aquel momento. Estuvo 13 años y pedí trabajar con él. Después de un tiempo lo reemplacé”, relató el canchero leproso, melancólico con el tiempo ya pasado y recordando a su hermano fallecido, uno de los grandes responsables de su oficio.
El cambio determinante que logró para que la cancha sea hoy la envidia del fútbol argentino lo realizó hace ya casi 30 años. “Si no le hubiéramos hecho el trabajo que se le hizo al piso, el césped no respondería. Esta cancha nueva la hice yo, cuando estaba Eduardo López, en el 96. Me cayó la gota gorda haciendo todos los drenajes después, le dimos la forma que tiene, por eso el agua no queda, ya que se va por el bombee que tiene. Desde el centro del campo de juego, hasta el lateral le dimos 15 centímetros de caída, ese es uno de los secretos”, confesó.
Experto en césped
Va caminando por cada resquicio del campo, relatando con pasión lo que aprendió. Justamente ese aprendizaje y experiencia, lo llevó a que sea fuente de consulta de varios equipos del fútbol argentino. “En su momento asesoré a Colón y Unión porque sus canchas no estaban bien y les dije qué había que hacer para mejorarlas. Trabajo mucho en los pueblos. Hice canchas en San Jorge, en Arteaga, donde me llamen estoy”.
Según Guillermo, no hay fórmula mágica para el conocimiento, ya que la experiencia es un factor decisivo. “Fui aprendiendo con el tiempo, sí o sí te tiene que gustar”.
“Hay que ponerle voluntad e inteligencia porque aprendes todos los días. Cualquier asesoramiento que nos ofrezcan lo tomamos, te guste o no tenés que escuchar. Hoy por hoy de un ingeniero no aprendo nada, porque lo que te dicen uno ya lo sabe”, explicó orgulloso.
Otro de los secretos que tiene guardado para que el campo brille en cada partido del rojinegro, es el trabajo que se le realiza diariamente: “Si la cancha está muy fea hay que trabajar para que esté bien, después hay un mantenimiento diario. Estamos llegando a la etapa donde se le hace un corte de césped diario, porque crece una barbaridad. Al pasto cuanto más lo cortas, más crece, ese es otro de los secretos”.
Conocedor de los tipos de césped que se utiliza, el canchero de Newell’s afirma que es clave saber en qué momento se cambia de pasto de verano al de invierno. “El pasto de verano es el salvaje del campo, la gramilla. Está viniendo muy bueno porque llega el tiempo del crecimiento. Después tenemos el Ryegrass, pasto de invierno, se cambia en otoño, cuando afloja la temperatura hay que estar atentos”.
No duda en afirmar por conocimiento, que parte de la elección del Coloso para los cotejos de copa o definición de descenso por parte de AFA, se apoya en la mínima probabilidad de suspensión que hay, por lo menos, desde lo climático.
“En AFA tienen muy en cuenta el césped del Coloso. No sé quién pide los estadios, pero el estado del campo de juego tiene mucho que ver para la elección en algunos partidos de copa donde no juega Newell’s. Desde que se hizo la cancha nueva nunca se suspendió un partido, por la forma que tiene la cancha”.
Como lo hizo su hermano Alejandro con él, Guillermo Fernández le trasladó esa pasión que hoy vuelca en el Marcelo Bielsa a sus hijos, que continúan con su legado y sueña con la posibilidad que en algún momento lo reemplacen, pero será más adelante, ya que le queda hilo en el carretel. “David y Enzo, mis dos hijos, están trabajando en las canchas de primera división de Bella Vista. Estoy cerca de jubilarme, pero mientras me dé el cuerpo quiero seguir trabajando. Ojalá que cuando me vaya ellos sigan mi trabajo”.