En Rosario todavía no se respira clima mundialista. No se ven banderas argentinas en las calles, hay pocos afiches publicitarios, casi no hay negocios decorados con cotillón de la selección. En Kansas City, Houston, Miami y Nueva York es muy distinto: aparecen logos del Mundial casi en cada esquina, las tiendas deportivas tienen camisetas de todas las selecciones, se ven grandes carteles que celebran el inminente arranque en Estados Unidos del gran evento futbolístico del planeta. Pero el sector hotelero está preocupado: hay pocas reservas confirmadas para junio, incluso menos de las que había en el mismo mes del año pasado.
"Estamos muy desconcertados. Se nos vendió la expectativa de que el Mundial iba a ser un gran fenómeno, la gente lleva años hablando de esto... pero todavía no agotamos las reservas. Y esto no pasa solamente aquí, en Houston, sino que es algo generalizado", deslizó Deidre Mathis, propietaria del Wanderstay Boutique Hotel.
El hotel está a unas diez cuadras del Fifa Fan Fest, y en pocos minutos se llega en auto al estadio que va a albergar los partidos en la ciudad. Pero no está experimentando la demanda que sus dueños imaginaron. Mathis le dijo a la BBC que las reservas no están agotadas pero es bastante más que eso: aún no llega a cubrir el 50 por ciento de su capacidad.
La empresaria culpó al "clima político" de la gestión de Donald Trump, a los operativos contra los inmigrantes, a la inflación a raíz de la guerra y, por supuesto, a los desorbitantes precios de las entradas para el Mundial. Los tickets para la final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey costaban hasta 32.970 dólares. En el mercado negro estaban bastante más caros: los precios de reventa llegaron a dos millones de dólares por un asiento en la final.
Quejas hasta en escocés
Escocia va a volver a jugar un Mundial, lo cual no ocurre desde Francia 1998. Hamish Husband, de la Asociación de Clubes de la Tartan Army, está tan feliz con la participación de su selección que promete que no va a reparar en gastos para seguir de cerca a sus jugadores. Pero también se queja del precio de las entradas. "Pagar mil dólares para el partido entre Escocia y Haití es un escándalo", le dijo a la BBC.
La Asociación Estadounidense de Hoteles y Alojamiento (Ahla), que representa a decenas de miles de alojamientos, aseguró que ocho de cada diez hoteles en las ciudades anfitrionas están experimentando una demanda inferior a la prevista. La plataforma Airbnb todavía tiene esperanzas: asegura que la Copa del Mundo se perfila como "el mayor evento de alojamiento" de su historia.
Stephen Jenkins, gerente del Hotel Fontaine de Kansas City, aseguró que hubo un pequeño aumento en las reservas cuando se anunció el calendario de partidos, y confía en que mejore a medida que se acerca el puntapié inicial del 11 de junio. Pero reconoció que, hasta el momento, Lionel Messi viene perdiendo con Taylor Swift, que cuando visitó la ciudad con el Eras Tour toda la hotelería local tuvo su capacidad agotada.