Las grandes citas deportivas dan lugar al deleite. Y cuando varias estrellas confluyen en un mismo lugar, más aún. El Rosario Golf Club está siendo testigo de una nueva edición del Abierto del Litoral. Pero no todo pasa por la tradición que impone uno de los torneos más antiguos del golf argentino, sino que entrega la posibilidad de seguir de cerca a quienes hoy marcan el camino de este deporte. Andrés Romero, Angel Cabrera y Ricardo González son tres de los golfistas destacados del presente. Junto a ellos se mueven también los históricos Eduardo Romero y Vicente Fernández. Ovación los juntó, charló con ellos y todos coincidieron en lo "cómodo" que se sienten y placer que les produce juntarse cada vez que pueden. ¿Por qué tanta afinidad? Tal vez la conclusión más acabada fue la que salió de boca del Gato Romero, quien sentenció que "esto se da porque todos venimos de un mismo estrato social y pertenecimos a un mismo mundo. Todos fuimos caddie, sufrimos hambre y sabemos lo que fue llegar ahí arriba. Eso es lo que nos une".
Ricardo González, el crédito local y a la vez parte vital en la organización. Por eso la "satisfacción de estar acá", pero sobre todo "por las figuras que vienen. Tenemos nueve jugadores de primer nivel y eso es una muestra del esfuerzo que nos costó organizar todo este año. Una vez más se puede ver que cuando uno convoca todos responden y apoyan a lo que es el torneo. En lo personal no puedo hacer otra cosa más que alegrarme".
Si de figuras se trata, imposible pasar por alto a quien fuera ganador del US Open en 2007 y del Masters de Augusta (2009), dos de los torneos más importantes del mundo. "Estoy feliz de estar nuevamente en Rosario, con gente amiga. Tengo muy buenos recuerdos de esta cancha porque tuve la suerte de ganar (lo hizo en 2005). Como siempre, vengo con las mejores expectativas", señaló el Pato en un alto en medio de tantos saludos y pedidos de fotos por parte de sus seguidores.
Y si de satisfacción se trata, el Pigu Romero es uno de los más felices por su vuelta a Rosario. A tal punto que lo primero que hizo fue lamentar el hecho de que el año pasado el torneo no haya podido congregar a las principales figuras (se realizó sólo para aficionados). “Apenas llegué les dije a los amigos, que a esta altura ya son como hermanos, que si me llamaban, me subía al auto y me venía”, comentó el tucumano, quien hace del domingo que está en la ciudad y no sólo jugando, sino “saliendo a correr por la Florida” para mantenerse en forma. “Tengo muchas ganas de volver a ganar en esta cancha, más teniendo en cuenta que en 2010 quedé afuera después de estar en los primeros puestos”.
La referencia a la buena relación que existe entre ellos se hace analizando que en otros deportes individuales, donde también hay mucho dinero en juego, esto no ocurre. “El tenis, por citar un ejemplo, es diferente, donde uno llega con más dinero y otro con menos, pero en el golf no se da. Todos los profesionales del golf en Argentina fuimos caddie y no hay prácticamente nadie que se haya destacado siendo aficionado”, fue la reflexión del Gato, quien desde hace ya seis años participa en la categoría senior del PGA Tour.
"No sé lo que pasa en otros deportes. Acá somos un grupo muy grande y estamos todos unidos. Siempre que podemos estamos, ya sea acá en Rosario, en Tucumán, en Córdoba y entre todos tratamos de hacer fuerza”, apuntó el Pato, para quien es “suficiente” que Ricardo nos llame y nos diga «vení a jugar»”.
Precisamente, el rosarino tampoco le esquivó al bulto. Está convencido que esto se da porque “fuimos educados de esa forma”, poniendo el acento en la enseñanza de los más veteranos. “El Chino Fernández y el Gato, más allá de ser figuras, siempre nos cobijaron de la mejor manera y nos enseñaron que la amistad es lo principal. Después, cuando salimos a la cancha cada uno hace lo mejor posible”, dijo. Y agregó: “Cuando no competimos siempre nos llamamos con el Pigu o con el Pato y nos consultamos cosas y en el medio de los torneos salimos siempre a cenar o pasamos mucho tiempo juntos”.
Desde ayer compiten por un título más, que no les cambiará la vida desde lo económico ni mucho menos, pero que sí les servirá como un eslabón más en la cadena de hechos que utilizan para fortalecer su amistad, aunque más allá de sacar rédito en ese aspecto, los grandes ganadores son aquellos que pueden hacerse un tiempo para conocer y ver pegar a las grandes figuras que tiene hoy el golf argentino.