Central

Las bandas deberán hacer ruido

La apuesta en ofensiva es el desequilibrio por afuera, donde Carrizo y Camacho juegan de acuerdo a sus perfiles pero a contramano de la forma en la que más rindieron.

Lunes 23 de Julio de 2018

Al prototipo futbolístico de Bauza aún le falta bastante por rodar. No sólo en cuanto a cantidad de ensayos, sino en lo que tiene que ver con la coordinación de los movimientos. Hasta aquí se hizo demasiado hincapié en el orden defensivo con un único y claro objetivo: bajar los 41 goles que sufrió el equipo en la pasada Superliga. De lograrse, ese orden servirá como base para el crecimiento, pero habrá otros desafíos que se presentarán y que transitarán de las manos de las ambiciones. El primordial tendrá que ver con las variantes que ofrezca en la ofensiva. Para eso también resta tiempo de trabajo pero por la forma en la que está armado el equipo, la agresividad por las bandas será fundamental. ¿Quiénes son hoy los encargados de buscar el desnivel cerca de las líneas? Carrizo y Camacho, por derecha e izquierda respectivamente. ¿Extraño? En absoluto. ¿Cómodos? Allí quizá sí puedan abrirse algunos interrogantes, sobre todo del lado del Pachi, a quien siempre le resultó mucho más sencillo moverse por la izquierda.

Entre su círculo íntimo, el Patón dejó en claro más de una vez que "necesita" que Carrizo y Camacho desnivelen por las bandas para asistir a Ruben y Zampedri, hoy los delanteros que pintan para arrancar. No es nuevo lo de el desequilibrio por afuera. No es que Bauza está pidiendo algo a lo que los jugadores no se hayan sometido ya con otros entrenadores, sólo que en esta ocasión, con un 4-4-2 bien definido, esa variante será algo así como el caballito de batalla del equipo. Ahora, lo de Carrizo por derecha y Camacho por izquierda no es un dato menor. Tampoco es para tomárselo a la tremenda. De hecho el Pachi es diestro y el uruguayo zurdo. Pero ubicados de la forma en la que vienen jugando con el Patón dista demasiado de lo que estaban acostumbrados a hacer con técnicos anteriores.

Cuando Carrizo volvió a Central, Camacho ya estaba y Montero era el técnico. El entrenador charrúa quizá haya sido quien más jugo les sacó a los dos al mismo tiempo (Camacho ya venía de la época del Chacho Coudet) y fue actuando con perfiles cambiados. Era algo totalmente natural leer una formación (y además verlos en cancha) con Camacho a la derecha y Carrizo a la izquierda. No era tanto el desequilibrio que podía protagonizar el uruguayo tirando la diagonal hacia adentro, pero sí era (seguramente lo es) el fuerte del Pachi hacer lo mismo por el otro sector. No hace falta un análisis demasiado sesudo para recordar lo mejor que mostró el cordobés desde que retornó a Arroyito (lo mismo le pasó en Boca) fue recorriendo el carril izquierdo, desde donde puede buscar la gambeta larga y enviar el centro o, como ya se dijo, enganchar hacia el centro y encarar o quedar mejor perfilado para el remate al arco. Con Leo Fernández la cosa no cambió demasiado y, cuando decidió ponerlos, también los utilizó de esa forma.

Igual, esto es apenas un detalle (aunque haga a la cuestión) de las cartas que intentará mostrar el Central de Bauza para ir en busca del desequilibrio. Y es de fácil explicación debido a las características de los jugadores que actúan por el centro. Tanto Gil como Ortigoza tienen buen pie y una de las garantías que dan es asegurar el pase de salida, pero ninguno de los dos cuenta con la velocidad como para desprenderse rápido y romper una línea con la pelota al pie. Ellos serán más bien una parte importante en el circuito interno intentando buscar panorama hacia los costados antes que los encargados de agarrar la lanza e ir para adelante para alcanzarles la pelota a los delanteros. Igual esto último es algo que están capacitados para hacer, pero preferentemente con una asistencia de corta o larga distancia que con un pase corto.

No toda la responsabilidad del juego o de la generación del mismo recaerá en los hombros de Carrizo y Camacho, pero hoy hay un formato de equipo que los obligará a intentarlo una y otra vez. Al menos mientras se mantenga ese esquema y estos nombres. Porque si la apuesta pasa a ser jugar con un solo punta, ya algunos roles pueden cambiar.

Sin ir más lejos, en el amistoso ante Platense la salida de Marco Ruben hizo que el equipo modificara claramente su postura y su fisonomía. Con Lovera en cancha el equipo fue un poco dinámico en el juego y más vertical en sus formas. El ingreso de Andrés Lioi (ahí sí Carrizo se volcó sobre la izquierda) volvió a hacer ancho el equipo.

De igual forma a Bauza le pueden llegar algunos nombres más que tranquilamente pueden hacerlo cambiar algo, romper algún esquema, modificar algún comportamiento ya establecido o algo por el estilo. Pero hasta que eso no suceda, y con una base ya demasiado clara, la apuesta ofensiva pasará por hacer bien ancha la cancha y que el desnivel llegue por las bandas.

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