Los jugadores de Central recibieron las medallas y el trofeo de campeón de la Supercopa Internacional de la mano del presidente de la AFA, Claudio Chiqui Tapia, de nuevo sin el pasillo de Estudiantes, pero sí con el aplauso de sus futbolistas que se quedaron hasta el final.
El partido terminó sin que se haya reanudado tras el gol de Julián Fernández, luego del escándalo del final, y hasta parecía que los jugadores de Estudiantes se rebelarían como el año pasado y no participarían de la premiación.
Pero los ánimos se fueron calmando y un buen rato después se llegó al momento de la premiación. Con los dos planteles en la cancha y ya sin agresiones, aunque sí con algunos detalles que no pasaron por alto.
Una vez armado el podio de la premiación, los primeros que subieron fueron los subcampeones y los jugadores de Estudiantes se colgaron las medallas que les entregaron. Claro que Chiqui Tapia no se las entregó.
La premiación del juez y de los jugadores de Central
Después subió Darío Herrera con sus colaboradores y ahí los jugadores pincharratas estallaron en un aplauso irónico. Finalmente subió Chiqui Tapia, subieron los dirigentes, el cuerpo técnico y los jugadores canallas, y el último fue el capitán Ángel Di María, que recibió la preciada Supercopa Internacional.
Los futbolistas de Estudiantes no hicieron el pasillo, pero se quedaron hasta el final y aplaudieron a sus pares auriazules.
Por supuesto, ese fue el momento más emotivo para el pueblo canalla. Porque además cada jugador llevó una remera repartida antes de subir al podio, con fotos familiares que emocionaron a los futbolistas. Y que, según contó Di María, lo ideó la esposa de Marco Ruben.
Fue el cierre en el Madre de Ciudades en el campo de juego, del gran festejo de Central, que fue por los carriles esperados luego del escándalo del final.