Ovación

Gringo fuera de foco

Gabriel Heinze volvió a mostrar su desprecio por la prensa tras la derrota por la Copa Argentina.

Jueves 19 de Julio de 2018

"Lo que pasa es que nunca vas a estar ahí adentro. Eso es una diferencia tremenda, porque no vas a sentir lo que es estar en esa situación. Nunca lo vas a entender tampoco. Yo tiré penales. Lo viví, erré, fracasé y también tuve éxito. Como entrenador y como jugador. Yo perdí, yo erré y yo gané. Claro que las viví. Capaz que vos no las viviste... La tenés que vivir. ¿Me entendés?".

A Gabriel Heinze, un ex futbolista impresionante que puede jactarse de haber jugado en los mejores equipos del mundo, le resultó mucho más sencillo el martes discutir con un periodista sobre la imprescindible necesidad de haber sido futbolista para entender el fútbol que explicar la dolorosa derrota frente a Central Córdoba de Santiago del Estero por la Copa Argentina. El equipo recién ascendido a la B Nacional se impuso 4-3 en los penales tras igualar 1 a 1 en los 90' reglamentarios.

Uno de los problemas es que el Gringo, el admirado Gringo, no es un hábil declarante. Y entonces entra en una zona de turbulencias que rápidamente lo deja expuesto. Fiel a su temperamento, en vez de salir, se mete cada vez más. Y ahí está el error. Y pierde, como si quedara mano a mano en un cierre con un delantero rápido y mucho terreno por recorrer, pierde. No es su hábitat, desconoce los tiempos y el timing. Y queda expuesto como si corriera de atrás a Messi.

Eso sí, puede mejorar. Si le interesa, se puede preparar, pero lo suyo no parece querer ir más allá que demostrar todo el tiempo su desprecio por la prensa.

No obstante sería bueno que pudiera adquirir conocimientos sobre el tema para, entre otras cosas, no repetir la estupidez de que el periodista que no jugó al fútbol profesionalmente desconoce todo lo que pasa adentro de la cancha y en el vestuario.

Atrasa el Gringo. Atrasa Gabriel y todos los que creen que sólo están capacitados para hacer u opinar los que alguna vez fueron protagonistas de lo que se analiza.

¿Cómo puede hablar entonces de una película un crítico de cine que nunca fue actor? ¿Y un abogado que enjuicia a un médico por mala praxis? ¿Qué juzga? Si jamás estuvo en un quirófano. ¿Y el dirigente que habla de la política agropecuaria? Si nunca tiró una semilla, ¿qué sabe? Unos pocos ejemplos de miles posibles. Una soberana estupidez que atrasa hace mucho.

Gabriel se mete todo el tiempo en camisa de once varas con tal de minimizar la tarea del periodista. Hasta se boicotea dejando la sensación de que le pagan por algo que no hace.

"Fue una decisión absolutamente de él", dice sobre la ejecución del último penal que quedó en los pies de un juvenil y que atajó el arquero santiagueño.

Y como no le gusta que lo cuestionen, arremete contra todo lo que se le cruza aunque eso signifique quedar expuesto de manera muy grosera.

"Yo no le digo nada a nadie. Yo propongo, pero los que deciden son ellos, no yo. Yo no decido nada", dijo redoblando la apuesta.

"Lo que hago es proponer cosas. Pero yo decidir... ¿Por qué? Si son ellos los que están en el campo de juego y son los que tienen las sensaciones o pulsaciones a mil. Yo voy a obligar a un futbolista a hacer una cosa, ¿dónde?...".

Incomprensible declaración del técnico de Vélez. Si fuera verdad que no incide en lo que hacen los futbolistas, lo cual es rotundamente falaz, la dirigencia de Vélez debería, como mínimo, plantearse revisar el salario o poner en duda su continuidad. Una ridiculez. ¿Para qué está si no es para tomar decisiones y conducir a un grupo de futbolistas? ¿Alguien puede imaginarse a un entrenador del temperamento de Heinze dejando todo librado a la buena voluntad de los futbolistas?

En algún punto, con otra espalda, otros antecedentes y otra trayectoria, la puesta en escena de Heinze se parece a la ya superada condescendencia de Sampaoli con Messi. De tanto endulzar al capitán de la selección, el Zurdo dejó la sensación de estar de más a pesar de sus millones de dólares de remuneración.

No parece que estos sean los mejores tiempos para ponderar a los futbolistas al punto de creerlos los únicos capaces de tomar decisiones en un campo de juego. La última prueba quedó en Rusia. Y ojalá no vuelva a reproducirse, que muera allí.

"Si estoy decidiendo sobre un futbolista donde no sé lo que está sintiendo, creo que estoy haciendo mal. ¿Te quedó claro?", desafió altanero el entrenador para meterse definitivamente en un túnel de incongruencias que hasta lo desautorizan como conductor de grupo.

Y antes lo desacreditaban como jugador. Un hábil declarante no comete el error de Heinze tras perder el clásico en el Gigante en el regreso de Central a la primera división.

"Acá no hay que esconder, se perdió y duele porque esto es un clásico. De todas formas, nuestros objetivos son otros", dijo el Gringo tras aquella increíble derrota 2 a 1 en Arroyito. Tenía mil posibilidades de justificar un resultado inesperado y hasta injusto, pero eligió el peor camino.

Ese día Newell's perdió un clásico y Gabriel le obsequió al rival de toda la vida el punto bonus: una preciosa gastada folclórica sin fecha de vencimiento.

Sporting de Lisboa, PSG, Manchester United, Real Madrid, Olympique de Marsella y Roma son algunos de los clubes en los que Gabriel Heinze forjó una impresionante foja de servicios como futbolista. Muy pocos pueden emparejar semejante trayectoria sólo reservada para deportistas de élite.

Como entrenador está haciendo sus primeros palotes y promete estar a la altura de las circunstancias, pero las relaciones públicas parecen ser la materia pendiente que nunca aprobará.

O quizás sea el odio sempiterno hacia los periodistas lo que lo perturba.

Heinze vs periodista


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