River empezó a levantar cabeza gracias a la aparición del delantero Cristian Fabbiani, y ahora es inminente la vuelta del mediocampista Marcelo Gallardo, al banco de suplentes, para el próximo domingo ante Banfield.

River empezó a levantar cabeza gracias a la aparición del delantero Cristian Fabbiani, y ahora es inminente la vuelta del mediocampista Marcelo Gallardo, al banco de suplentes, para el próximo domingo ante Banfield.
River vivió en 2008 uno de los peores años de su historia, más allá de que salió campeón del Apertura. La eliminación insólita de la Copa Libertadores a manos de San Lorenzo el año pasado, el último puesto en el Clausura y los problemas que generó la interna de su barra brava, Los Borrachos del Tablón, marcaron a fuego una pésima temporada.
En este nuevo año todo comenzó mal, por las derrotas sufridas ante Boca en el verano y por el empate ante Colón, por la primera fecha del campeonato.
Pero de golpe, sin ser una maravilla, apareció Fabbiani, quien pese a su notorio exceso de peso, le cambió la cara y con su aparición pudo ganar dos partidos seguidos, uno por la Copa y otra por el torneo local.
"Estoy muy contento y ahora espero poder mejorar para jugar todo el partido", manifestó Fabbiani, quien se convirtió en el nuevo ídolo de River.
Antes de llegar a Núñez, Néstor Gorosito manifestó que "Fabbiani sin jugar ya era ídolo y referente de River" y no le faltó razón. El ex Newell’s sin haber jugado siquiera 90 minutos en total, en dos partidos le cambió la cara a un equipo que se sentía derrotado antes de jugar y eso lo trasladó a la tribuna. Con sólo salir a precalentar provocó un murmullo y una sensación de éxito que hace rato no se vivía en River. Y eso también lo sienten los rivales, como le pasó a Central.
Claro que con Fabbiani solo no alcanza. Y menos con el estado físico en el que se encuentra, puesto que no puede jugar seriamente más de 30 minutos.
Eso Gorosito lo sabe y por eso comenzarán a acelerar la presencia de Gallardo, otro jugador con chapa de ídolo y un claro referente del equipo. Por eso es probable que el enganche el domingo esté en el banco de suplentes.
Con Gallardo y Fabbiani en ritmo futbolístico River será otra cosa y ya los rivales volverán a mirarlo con temor, algo que hace tiempo no sucede.
Dos jugadores pueden cambiar la historia de un equipo. Eso quedó claro el domingo, cuando uno solo llevó a River a ganar un partido que tenía perdido.
El semestre recién empieza y el equipo de Núñez que había comenzando el año penando y asumiendo que volvería a sufrir en estos seis meses ahora mira el año de otra manera, con la esperanza de volver a ser River, el equipo con más títulos del fútbol argentino.




