Más de 80 días pasaron de aquella goleada a puro brillo en el Coloso ante San Martín de San Juan, que había ubicado a Newell's como escolta del torneo, alimentando la ilusión en el pueblo leproso. Desde allí hubo un parate interminable, con una dura pretemporada, negociaciones salariales, reprogramación de entrenamientos y un paro de Agremiados, hasta que al fin la pelota ayer volvió a rodar de manera oficial para el equipo de Diego Osella. Pero la imagen que mostraron los rojinegros en el regreso fue diametralmente opuesta a la expuesta en la despedida del 2016. Porque la Lepra hizo todo mal en Florencio Varela y perdió 1-0. Fue un equipo apático para marcar, distraído para cubrir los espacios y contrariado en el manejo del balón. Un combo que enterró las aspiraciones de volverse del sur del conurbano bonaerense con algo en el bolsillo. El Halcón lo redujo a la mínima expresión y la derrota 0-1 terminó siendo hasta un mal menor por la flojísima producción de los del Parque. Fue un mazazo inobjetable.
El gran desafío de ayer era ver cómo respondía el equipo rojinegro en el regreso a la competencia oficial. Poder determinar cuál era la factura que le pasaría el prolongado receso. Y en el balance de los 90 minutos que entregó el juego ante Defensa y Justicia hay que decir que hoy Newell's está lejísimo de aquel conjunto sólido, intenso, efectivo y utilitario que fue en el semestre anterior. Jugó para el demonio en lo individual y lo colectivo, nunca retrocedió de manera compacta, el medio fue un colador y encima los de arriba estuvieron absolutamente desconectados.
El Gato Formica, Nacho Scocco y el capitán Maxi Rodríguez no pudieron hacer pesar su jerarquía individual como en los últimos tiempos para marcar la diferencia. Ninguno pudo frotar la lámpara en una jugada para torcer el resultado a favor de Newell's. Ayer estuvieron erráticos. Sólo hubo algunas arremetidas de Nacho, aunque terminaron chocando siempre con una pierna del rival. Tal vez el lógico desgaste mental de haber participado del justo reclamo de Agremiados en las últimas semanas agitadas que vivió el fútbol argentino puede haber incidido en los referentes en la previa del cotejo de ayer. Claro que no es excusa, pero toda negociación genera estrés y ansiedad. Y el plantel leproso sufrió más esa contingencia del reclamo.
Está claro que no hay excusas, como reconoció el propio Diego Osella, pero es imposible aislar el partido de ayer de un parate previo de 80 días y de un par de semanas en las que un día se jugaba y al siguiente se postergaba. Evidentemente esto a Newell's lo alteró. Lo contrario ocurrió con Defensa y Justicia, que lució afiladísimo y le imprimió al juego un ritmo arrollador del minuto uno al noventa.
Decir que hoy Newell's se tiene que olvidar de la lucha de arriba por el flojísimo estreno en Varela es tan temerario como creer que antes estaba para dar la vuelta olímpica. Ni una cosa ni la otra. La realidad entregó que Osella tiene muchísimo trabajo por delante y que a su equipo no le sobra nada. Es más, si no está aceitado la puede pasar muy mal como ocurrió ayer. No es para volverse locos, pero sí para saber que el punto de partida del 2017 está muy por debajo de lo que fue el cierre del 2016.
Lo sorprendente de ayer, a pesar de lo mal que jugó Newell's, fue que en el sur del conurbano bonaerense, en una zona como Florencio Varela, donde no sobran ni la comida ni los lujos, hay un equipo conducido por un rosarino como Sebastián Beccacece que es un canto al fútbol. Que al menos intenta jugar con alegría y ayer le salió muy bien. Defensa y Justicia, con jugadores sin tanta chapa, a excepción del galgo Jonás Gutiérrez, que literalmente la rompió, es una luz de esperanza para el a veces amarrete fútbol argentino.
Volviendo a Newell's. Osella tendrá una exigente semana de trabajo. De pizarrón para recomponer la línea. De mucha charla con los jugadores para levantar la autoestima, porque se puede perder y más jugando de visitante, pero lo llamativo de ayer fue la supremacía que tuvo el rival más allá del escueto 1 a 0 del final. Está a sólo seis puntos del único líder Boca, dato que hoy parece irrelevante por la dureza del traspié.