Ovación

El Gringo Giusti, homenajeado en su pueblo natal de Albarellos, la casa del campeón 

El ex jugador fue sorprendido con un cartel enorme con su figura en el acceso a la localidad distante a 50 kilómetros de Rosario 

Sábado 18 de Septiembre de 2021

Ricardo Giusti se emocionó hasta las lágrimas con la conquista del Mundial de México 86. Y cómo no hacerlo. Un día inolvidable y glorioso tanto para él como para el fútbol argentino. Un grupo de jugadores hacían historia y alcanzaban una gloria eterna. La que no se desvaneció con el paso del tiempo, todo lo contrario. Pasaron 35 años y otra vez al Gringo se le llenaron los ojos de lágrimas, pero esta vez por un mimo y un reconocimiento merecido en su Albarellos natal por su trayectoria deportiva, pero por sobre todo por su don de gente.

Sí, ese Gringo de 64 años que parece impermeable desparrama bondad y no se despega de su pueblo distante a 50 kilómetros de Rosario y con un puñado de habitantes. Cada semana tiene una cita obligada con la Peña Los Históricos -junto a su inseparable amigo Daniel Sperandío-, donde sigue mostrando su fútbol, pero sobre todo sus mañas bilardistas que siguen inalterables.

Este sábado fue sorprendido y homenajeado. Tuvo un día de plena felicidad con un cartel gigante con su figura que deja de manifiesto que cada uno que pasa por el lugar estará circulando por el pueblo donde nació un campeón del mundo. Uno que supo codearse con los más grandes, pero que jamás se olvidó de sus raíces.

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Giusti se vistió de manera informal y coqueta para supuestamente ir a un bautismo. Era la manera que encontraron Diego Sperandío, el Ajo Díaz, el Pato Centini, Paloma Horvat, Di Pinto, entre otros tantos, junto a la complicidad de su esposa Noralí. Cuando llegó al pueblo demedio millar de habitantes se encontró con lo impensado por él, pero tramado y pergeñado desde hace algunos meses junto la comisión del club Albarellos, la peña Los Históricos y gente del lugar.

Todos lo estaban esperando. Así como sucedió hace 35 años cuando fue uno de los artífices de la vuelta olímpica en México de la mano del Diez, Diego Maradona. Después de tres décadas y media la emoción lo invadió por lo hecho en el fútbol, pero en esta ocasión por el gesto de reconocimiento no solo a su figura, sino a la persona.

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Vecinos, familiares, amigos de la infancia y los amigos del fútbol de la peña estuvieron ahí para acompañarlo y abrazarlo en un día que sin dudas recordará por siempre. Esta vez no por un logro deportivo o una alegría familiar, sino por la actitud. El mimo a una figura que será reconocida por siempre.

Para que ahora sí quede instalado por siempre el Gringo Giusti, el de Albarellos. La casa del campeón.

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