Ovación

El filme de la tenista rosarina que brilló y fue condenada por ser peronista

Dos cineastas locales realizaron un documental sobre la tenista y múltiple campeona nacional e internacional Mary Terán de Weiss que fue top 20 del mundo en las décadas de 1940 y 1950.

Martes 14 de Octubre de 2014

Hasta el deporte blanco tiene manchas. Y un documental realizado por dos cineastas rosarinas da cuenta de esta certeza. Dos rosarinas, Judith Battaglia, guionista y directora, y María Langhi, productora, terminaron de filmar tras un año y medio de trabajo la historia de otra mujer de esta ciudad: la tenista y múltiple campeona nacional e internacional Mary Terán de Weiss, condenada en los años 50, dentro y fuera de los courts, por ser peronista. El argumento no es caprichoso. Está vastamente documentado y testimoniado en "Mary Terán. La tenista del pueblo", un documental de 48 minutos y profunda visión de género.

Se trata de un acto de reparación a una deportista que surgió en el club Remeros, donde su padre era bufetero; que estuvo entre las 20 mejores del mundo, que disputó 1.100 partidos internacionales de los que ganó 832 y que fue varios años número uno de la Argentina, dos veces medalla de oro y una de bronce en los Panamericanos de 1951. Una mujer que andaba en motoneta, toda una rareza de la época y del que da testimonio el afiche del filme. Como funcionaria justicialista y asesora en Deportes, al igual que Fangio, Mary quería popularizar el tenis. Fue proscripta y tuvo que exiliarse en España tras el golpe cívico-militar de la denominada Revolución Libertadora. Dicen que no correspondió amorosamente a Perón (ver aparte) y que sufrió un atentado nunca esclarecido mientras andaba en su moto. Una vida de triunfos y tragedias.

Mary fue también tapa de revistas. De "El Gráfico" y "Para Ti", y no sólo por su velocidad y su drive, sino por ser bella y elegante: otros de sus pecados. Impuso un estilo audaz en la indumentaria (fue de las primeras en usar transparencias en la ropa deportiva). Usaba los diseños del tenista y modisto inglés Ted Tingling. Pero lejos de ser "sólo una cara bonita", se cansó de ganar trofeos en décadas donde los que brillaban, en ese ambiente adinerado y snob, eran los varones.

   Familiares, periodistas y militantes que la conocieron o investigaron su vida aseguran que Mary se suicidó hace casi tres décadas, a los 66 años, en Mar del Plata, por dos dolores insoportables: la pérdida de su marido y la de su madre. Y sospechan que también la mataron la crítica moralista y mordaz y el ninguneo de sus pares. Pero su
muerte no dejó de ser controvertida. Cuando en noviembre de 2007 se bautizó con su nombre al estadio donde suele jugar de local el equipo argentino de Copa Davis, en el parque Roca de Buenos Aires, no fueron pocos los que una vez más intentaron confinarla al olvido.
  El filme no sólo da cuenta de que el deporte blanco de impoluto tiene poco: demuestra que mucho antes de los 70, cuando Guillermo Vilas le arrancó el corsé elitista al tenis, hubo una personalidad femenina, digna de reconocimiento y homenaje, que ya había intentado lo mismo.

  La vida de Mary Terán (nació el 29 de enero de 1918 como María Luisa Beatriz Terán) se filmó completamente en el club de barrio Riveras del Paraná, de Alsina e Ituzaingó, donde se suelen reunir militantes peronistas de la ciudad. El rodaje comienza con una escena de ficción, una comida donde se recuerda a los deportistas perseguidos después del golpe cívico-militar del 55. Así surge en la película la historia de la tenista, y para revivirla se abordaron más de mil fotos, cartas, notas periodísticas, documentos del Archivo Nacional de la Nación y otros tantos aportados por el sobrino de Mary, Alfredo Terán. Pero además el documental suma testimonios de entrevistados: su sobrino; el ex secretario de Deportes de la ciudad de Buenos Aires (Caba), Víctor Lupo; la especialista en género y deportes Marta Antúnez; la legisladora de Buenos Aires que propuso su nombre para el estadio, Ana María Suppa, y los periodistas Rodolfo Parody (Ovación, La Capital) y Roberto Andersen, quien fue también amigo y biógrafo.

  Mary Terán (ella usaba el apellido de su marido Haroldo Weiss) fue número uno del ránking argentino en 1941, 1944, 1946, 1947 y 1948, y paralelamente comenzó a militar en el peronismo. Desde allí promovió la creación de canchas en los barrios, con un material más accesible al polvo de ladrillo. En el exilio, en España también fue número uno, y al volver, durante el gobierno de Arturo Frondizi, el único club que la aceptó fue River Plate. Pero sus oponentes no se presentaban en los torneos donde participaba Mary para impedirle que sume puntos en el ránking nacional. Algunos aseguran que una acérrima rival de Mary llegó a acusarla a los gritos en un torneo de “putita rosarina”. Finalmente, Mary se alejó del tenis y la vida pública. Los entrevistados en la película recuerdan que durante la última dictadura, cuando se decía que Vilas era “un ídolo de barro”, ella sumó su firma a otras 5 mil para defenderlo y pedir que lo dejen jugar la Copa Davis sin agraviarlo.
“Quisimos con este trabajo que se conociera la vida de esta gran mujer rosarina, quien ya era una gran deportista y figura antes de militar en el peronismo y conocer a Perón, aunque muchos digan lo contrario”, señaló Judith Battaglia. “Sus principios políticos fueron su condena, pero resistió todo lo que pudo: casi toda la vida”, concluyó.

Deportista distinguida

El Concejo municipal de Rosario declaró deportista distinguida post-mortem a Mary Terán de Weiss, en agosto de 2012.

¿Te gustó la nota?

Dejá tu comentario