Central

Central quedó al descubierto y con un rojo cada vez mayor

El equipo de Bauza sumó una nueva derrota, todavía no ganó en lo que va del año y el margen de error se achica. El ciclo de Bauza tambalea a diez días del debut en la Copa Libertadores.

Sábado 23 de Febrero de 2019

Un capítulo más para que los problemas de Central se acrecienten, para que el presente sume una mancha más y el futuro adquiera un tono más oscuro. El canalla sigue jugando poco, apostando a lo que cree que le conviene pero los resultados ponen cada vez más al descubierto una realidad que ya tiene un rojo que merece una atención especial, con una realidad que empieza achicar el margen de error. Para el equipo, por las urgencias que de aquí en más serán todavía mayores, y para un Edgardo Bauza que estará obligado más que nunca a hallar la forma más rápida para que el equipo canalla empiece a escribir otra historia. La historia que se pensó y de la que hoy es imposible contar.

El enorme peso de Bauza en el mundo Central lo pone en una situación de un extremo individualismo respecto hasta dónde pretende intentar e insistir con la remontada (ver página 3). Lo que también es seguro que reuniones como la del lunes pasado con los dirigentes, después de Tigre, a partir de ahora podrían hacerse más frecuentes, al menos hasta que el equipo entregue una muestra de rehabilitación. Para todos, el crédito se achica a pasos gigantes.

A esta altura Central parece un equipo que se acostumbró quizá no a perder, pero sí a tomar cada pequeña historia como un lamento. En esa bolsa entran todos. Los jugadores que son quienes tienen que dar la respuesta dentro de la cancha. También para un director técnico que indudablemente no encuentra las formas. Ni con un esquema ni con otro. Ni con algunos u otros nombres.

Ya se vio contra Tigre que las mieles de la conquista en Copa Argentina es parte del pasado. Y cada partido que quede atrás con este tipo de resultados la tolerancia irá disminuyendo.

No hay lecciones que a este Central le sirvan para moldear lo que debiera ser un crecimiento. Y eso a esta altura del ciclo del Patón Bauza es bastante preocupante. Después del primer tiempo contra Tigre jugar una primera mitad así contra Lanús no es un dato irrelevante. Es algo que expone la escasa capacidad de aprendizaje, de internalización de los problemas para de ahí en más enmendar y crecer. Así, mientras los errores se repitan, la levantada seguirá quedando lejos.

"Ser un desastre y ganar no es el objetivo", fue una de las frases más salientes de la semana que partió de la Boca de Rinaudo. Un razonamiento lógico de un jugador que dejó en claro que además del resultado se necesitaba lograr un funcionamiento. De ese tipo de aprendizaje es del que se habla.

Ahora, dónde tiene que firmar Central para sumar tres puntos aunque sea en medio de un partido malo como muchos de los que protagonizó durante este muy magro 2019. Un partido a las 72 horas (ante Sol de Mayo por Copa Argentina) forma parte de un contexto ineludible. No hace falta ahondar en detalles. Puede servir para levantar un poco el ánimo, pero la proximidad colaborará también para que nadie pueda subirse a la aventura de alguna decisión apresurada. Pero hasta que llegue ese día quedará la imagen de un Central que empata o pierde, pero sobre todo que da la imagen de estar demasiado lejos de poder ganar.

Así, con esa crudeza salen a la luz una y otra vez los problemas y se descubre la pobreza futbolística de un equipo que ya está en terreno con obstáculos cada vez más pronunciados. Por eso el rojo es cada vez mayor.

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