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Central no pudo con River y la cuesta copera es cada vez más empinada

Central flaqueó otra vez ante River, rival directo por la clasificación a la Copa Sudamericana 2019 y quedó más lejos de ese objetivo.

Lunes 16 de Abril de 2018

Minutos fatídicos para Central en medio de una fecha negra desde los resultados, pasando por el tamiz la simple idea de que al Monumental el equipo de Leo Fernández llegaba con la Copa Sudamericana 2019 entre ceja y ceja. Hoy la cuesta es terriblemente empinada porque quedó un poco más lejos debido al triunfo de todos sus competidores directos, pero también por la pálida imagen expuesta en un partido que no tenía medias tintas. Es cierto que parece demasiado pedirle a este equipo, que futbolísticamente aún se está armando, que rompa con esa enorme racha de casi 21 años sin triunfos canallas en Núñez, pero esta es la realidad que le toca vivir a Central y contra ello hay poco que agregar. Y todo por un par de minutos para el olvido. Porque hasta el gol de Santos Borré la cosa parecía medianamente controlada (más en situaciones que en juego), pero inmediatamente después de la primera estocada llegó el golpe de nocaut, lo que terminó siendo el premio para un River que buscó siempre y un castigo para un Central que jamás pudo imponer condiciones físicas, anímicas y, mucho menos, futbolísticas.

River vs Rosario Central

El grado de preocupación que se debe haber llevado Leo Fernández del Monumental es directamente proporcional al grado de dificultad que tendrá por delante su equipo para alcanzar el objetivo que se planteó después del cambio de entrenador. Porque en el inicio de la temporada las ambiciones seguramente eran mayores que ahora: mendigar por una 11ª posición que le dé la chance el año que viene de llevar el nombre de Central más allá de las fronteras.

Lo que preocupa hoy es el resultado propiamente dicho, pero las formas en la que se desenvuelve el equipo no se quedan atrás. Sin temor a equivocaciones, en ese punto anida el mayor déficit canalla. Muestras hay de sobra: caída contra Patronato, triunfo contra Belgrano producto de algunos minutos de lucidez y lo de ayer en el Monumental.

Ni siquiera el decoro que pudo aparecer con ese mano a mano de Ruben con Armani (el arquero se impuso en el duelo) en el final. Tampoco el cabezazo de Lovera, cuando el choque estaba aún huérfano de goles. De ninguna de esas jugadas (las únicas dos claras del canalla) pudo sacar provecho un Central que corrió de principio a fin detrás de la pelota y dio vueltas y vueltas en detrimento de la movilidad de los jugadores millonarios, sin que ello desembocara en un dominio abrumador desde el punto de vista de las situaciones generadas.

Lo que está claro es que a este Central todo parece costarle demasiado. Con nombres de experiencia, con juveniles o con una mixtura. Un equipo decididamente aceitado en su funcionamiento no debería sucumbir tan fácilmente ante una rotación de jugadores en medio del partido. Y eso también pareció sufrir el canalla, cuando Martínez debió pasar al fondo por la lesión del colombiano Cabezas, quien hasta ese momento había hecho un control del Oso Pratto.

Con todos los problemas propios (su falta de fútbol más varios futbolistas que todavía no pueden ser tenidos en cuenta) salió a jugar Central en el Monumental. Encima, con el conocimiento transformado en presión de que todos aquellos que también pugnan por un lugar en las copas del año que viene habían hecho su parte. Defensa y Justicia (ante Racing), Atlético Tucumán (frente a Gimnasia), Belgrano (contra Arsenal) y Estudiantes (ante Patronato) pudieron ganar. Central no. Con un agravante, claro: River es otro de los que se mueve en ese terreno.

Cada partido que pasa es un pedazo de historia que se consume y un margen de error que, indefectiblemente, se achica. Lo que vendrá será a cara de perro, a todo o nada para el canalla. Y en ese contexto la cuestión anímica puede empezar a pesar. Para el bien del equipo, lo ideal sería que sólo la cuestión mental se esgrimiera como el único y gran problema, porque reponiéndose a eso se podría mantener la ilusión. Ahora, si talla la cuestión futbolística, como se supone, el inconveniente será aún mayor.

River le hizo saber que la cosa no está del todo bien y que de aquí en más la cuesta será mucho más empinada.

Un partido más en la racha negra

Y la racha adversa llegó a 18 partidos sin ganar en el Monumental. Quedó muy lejos aquel último triunfo por 3 a 1 en el Apertura de 1997. Sí, pasaron 21 años y nada. Ahora los números reflejan que Central sólo rescató 6 empates y sufrió 12 derrotas visitando a River. ¿Algo más? Sí, nada menos que con la derrota en cero de ayer lleva 9 encuentros sin convertir de los últimos 11 que llegó a Núñez.

La última victoria canalla quedó muy atrás, un 3-1 que había conquistado el equipo dirigido por Miguel Angel Russo el 31 de agosto del 97, con dos goles del Polillita Da Silva
y otro de Petaco Carbonari.

Goles que pocas veces pudo gritar el hincha auriazul en el estadio mundialista de los riverplatenses, ya que en los últimos 11 cotejos sólo gritaron Gonzalo Castillejos en la B Nacional 2011/12 (1-1) y previamente Martín García, Damián Díaz y Ronald Raldes se habían puesto la pilcha de goleadores en el 3-3 del Apertura 2007.

Claro que esta racha negra no es sólo de estas últimas dos décadas, sino que el historial ante River es totalmente adverso desde el inicio, desde 1939, ya que los números totales marcan 52 victorias millonarias, 19 empates y sólo 7 triunfos del equipo de Arroyito.

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