A los hechos siempre hay que contextualizarlos. Por supuesto, en el presente,
donde hoy esa es la realidad que no se sabe si persistirá mañana. Y además, en el pasado. Dicho
esto, si la tendencia continúa como hasta el cierre de la 15ª fecha del Clausura, Newell’s y
Central podrán ahuyentar los fantasmas que tanto lo atormentaron. Y en ese mérito hay que colocar a
Ricardo Caruso Lombardi y Leonardo Madelón como artífices clave. En medio de una crisis conjunta
sin precedentes, no sólo encaminaron a dos equipos extraviados, sino que están rindiendo bien los
últimos exámenes para diplomarse de técnicos de primera.
Tuvieron desaciertos, como era lógico en entrenadores que nunca coquetearon con
equipos grandes de primera. Pero antes que nada, desembarcaron en Rosario con la audacia de la que
pocos colegas suyos, con mucho más chapa, pueden ufanarse. Newell’s y Central estaban al
borde del abismo en serio, eran fierros calientes y tomaron igual el desafío en sus manos.
Caruso tenía sólo seis meses de experiencia en primera en Argentinos Juniors.
Era un técnico catalogado como "de ascenso" y hoy puede decirse que en poco más de un año se
despegó de ese mote. Madelón apenas tenía dos pasadas en Nueva Chicago y Unión, pero también había
dado sus pasos fuertes en el ascenso, dejando a Olimpo en primera. Tampoco su experiencia era
tanta.
Se puede inferir inmediatamente que los dos tenían mucho más por ganar que por
perder, pero aunque así sea, se precisaba coraje para agarrar. Si no, hay que repasar en qué
condiciones estaban los rosarinos al momento de sus asunciones.
Cuando Newell’s fue goleado 4 a 0 por Argentinos, La Capital tituló: "En
caída libre". No era para menos. En descenso directo, apenas superaba a Olimpo y el más cerca que
tenía de los que dividían igual era Gimnasia de Jujuy, siete puntos arriba. En ese contexto agarró
Caruso.
Cuando Central perdió otra vez sobre la hora, ante Tigre 2 a 1, Ovación tituló:
"En la lona". No era para menos. En promoción, Newell’s lo igualaba por primera vez y eso que
había empezado la temporada liberado, con 11 puntos de ventaja sobre los rojinegros. En ese
contexto agarró Madelón.
No se puede perder de vista aquella situación ni las muchas que atravesaron los
equipos rosarinos coqueteando con el descenso, pero hoy dejaron a Newell’s y Central
dependiendo de sí mismos, con buen margen además para salvarse.
En su momento se habló de Merlo y Burruchaga en ambos clubes, de La Volpe y
Falcioni en Arroyito, y de Gallego y Ruggeri en el Parque. Nombres con más espalda. Pero ellos
tomaron la posta.
Navegaron en sus vaivenes, en un ambiente de mayor exigencia para ellos, no enfocaron rápido
cuestiones internas de sus grupos y vieron fantasmas que intentaron socavarlos. Pero pueden ya
tranquilizarse. Si zafan de esta, en la próxima temporada Central y Newell’s lucharán de
nuevo en la tabla de abajo y pueden seguir. Le guste a quién le guste, están dando el piné. l