El plantel de Belgrano regresó hoy a la ciudad de Córdoba luego de conseguir el ascenso a la primera división ante River Plate y desató la fiesta de sus hinchas, quienes inundaron las calles con camisetas y banderas celestes.

El plantel de Belgrano regresó hoy a la ciudad de Córdoba luego de conseguir el ascenso a la primera división ante River Plate y desató la fiesta de sus hinchas, quienes inundaron las calles con camisetas y banderas celestes.
Los jugadores pasaron primero por Villa Esquiú y allí se subieron al ómnibus descapotable que lo paseará por la ciudad.
Cerca de 300 hinchas estuvieron desde temprano en el predio cantando junto a los jugadores al lado del ocurrente colectivo, que tiene inscripta la leyenda “un viaje de Primera”.
Los futbolistas desayunaron en Villa Esquiú y la mayoría coincidió en que todavía “no caen” sobre lo ocurrido ante River.
Entre otros directivos, se observó la presencia del periodista Santo Biasatti, el flamante prosecretario de Belgrano.
El recorrido del plantel en ómnibus terminará en el Patio Olmos, donde continuarán los festejos con su gente y familiares.
El plantel viajó seguido por miles de personas por Circunvalación, luego tomó la ruta 9 hasta Avenida Sabattini y desde allí se dirigió al Patio Olmos.
Los jugadores y miles de hinchas se detuvieron frente a la granja del zoológico para cantarle al “burro” Andrés, el oráculo que pronosticó el triunfo en Alberdi y el empate en Núñez.
La marea celeste
Esa marea celeste que albergó ayer a unas 20 mil almas “piratas” que festejaron en San Juan y Vélez Sársfield comenzó a formarse cuando Juan Carlos Olave le contuvo el penal a Mariano Pavone.
Pero, todo explotó cuando el árbitro Sergio Pezzotta dio por finalizado el encuentro que le permitió a Belgrano dejar su sello en la historia del fútbol argentino y también mundial.
Como cauces de ríos que alimentan un lago, las calles Hipólito Yrigoyen, Vélez Sársfield y San Juan se tiñeron de celeste y los fanáticos de Belgrano inundaron en menos de una hora el Patio Olmos.
“Sacame una foto con la bandera de mi Belgrano querido”, le dijo un hombre setentón a su mujer, mientras las lágrimas le caían.
Al lado, un padre levantaba a su hijo no mayor de un año mientras la madre le pedía que lo baje por el peligro, pero el hombre gritaba desatado: “Esto es histórico, el bebé nos trajo suerte. Tiene que saber qué es ser hincha de Belgrano”.
Tampoco faltaron los que se llegaron la Granja del Zoo para agradecerle al “burrito” Andrés por el presagio correcto. El festejo de los hinchas. Eso también hizo historia.