Ángel Di María buscará mantener el alto rendimiento que demostró desde su vuelta al fútbol argentino, con gran incidencia en la creación de juego y amplia cuota goleadora. A la espera de lo que será el debut de Central frente a Belgrano por el Torneo Apertura, el atacante estuvo en una charla íntima donde compartió infidencias de sus primeros pasos como futbolista.
El habilidoso jugador habló con el programa "Juego Chino" sobre cómo llevó las críticas a lo largo de su carrera: "Gracias al psicólogo, que me dio tips de que los de afuera son de palo. Hoy veo que me putean y hablan de más, me da igual, ya sé que es el show que tiene que vender. Me di cuenta de que me daba igual, lo importante era lo que yo hacía, era cuestión de que me toque la buena".
También, el rosarino expresó que "le dieron ganas de volver a la selección argentina" en algunas ocasiones luego de su retiro. Sin embargo, confirmó que "no volvería al 100%", entendiéndolo como un ciclo que ya llegó a su fin, lleno de éxitos deportivos.
La difícil infancia de Di María en Rosario
El delantero de 37 años recordó su infancia en Rosario: "Uno aprende a jugar en la calle, a la noche sin luz. Había arco con dos piedras, te quedaban los pies negros".
Además, reconoció que estuvo cerca de dejar el fútbol cuando era joven, por una advertencia de su padre en caso de que no lo suban con el plantel superior. "Se terminaba todo y en diciembre me suben a Primera. Me habían llevado varias veces y un día me dijeron 'tenés que ir al Gigante'", dijo. En esta línea, agregó: "Zafé de laburar. Obvio que si tenía que laburar de carbonero iba a ser feliz".
Luego, el "Fideo" destacó cómo ese ascenso al primer equipo marcaría un antes y después en su familia: "Cuando empecé en la Primera de Central cambió todo. Se me vino otro mundo en tema familia y responsabilidad. Era ayudar a mi familia. Yo podía hacer que mi viejo deje de laburar, que ya no se despierte a la mañana con tres grados de frío es hermoso".
También, contó cómo manejaba sus primeros ingresos como futbolista: "Ya había debutado cuando cobré mis primeros dineros. Después no supe bien porque el representante que tenía me cagó. Creo que hice contrato de Primera con Central pero ganaba dos mil pesos. Era re poquito, agarraba una luca y la otra para mi viejo".
Sin embargo, el referente argentino remarcó que no se dejó sobrepasar por el cambio repentino de vida: "De no tener nada a tenerlo todo puede ser un choque. De eso le hablo mucho a la familia. Pueden pasar mil cosas que vos vas a seguir siendo el mismo".