Agustín Canapino lo hizo. A los 33 años llegó a la IndyCar Series, la categoría de monopostos más importante del mundo después de la Fórmula 1, y sin experiencia previa en esos autos, casi ni en los callejeros y menos en carreras de larga duración, logró llegar a la meta, además de ser muy competitivo hasta que le dieron las reservas. El 12º puesto fue un gran premio para esta primera fecha en San Petersburgo y, para el equipo argentino Juncos Racing que lo alojó, ni hablar, ya que el compañero del Titán, el más experimentado Callum Illot, finalizó 5º. Fue el primer top five para el equipo de Ricardo Juncos.
Canapino dudaba mucho de poder terminar las 100 vueltas en el exigente callejero en el estado de Florida. Es que ensayó poco en estos autos donde la posición de manejo es muy distinta a la de los autos con techo que siempre condujo en Argentina, con poco espacio para mover brazos y piernas.
Además, el Titán estaba acostumbrado a competencias de no más de 40 minutos de duración y por supuesto a velocidades mucho menores. Esta terminó con más de 2 horas de duración, varios accidentes mediante. Y encima, en el caso del callejero, las paredes podían ser una trampa mortal.
Pero el Titán sorteó todos los obstáculos, inclusive dos tremendos accidentes delante suyo que obligaron a parar la carrera, lo que le vino bien para darle aire y bajar la tensión.
Canapino llevó muy bien la primera parte. Es más, si siempre la primera referencia es el compañero de equipo, clasificó mejor que él y estuvo por delante varios de los primeros 15 giros, hasta que lo superó y empezó a sentir el desgaste.
Su ritmo bajó pero así y todo siempre dio lucha con los que lo perseguían, y solo cometió un pequeño error al final que lo hizo pasar de largo y ser superado por tres pilotos, sino inclusive podía haber llegado dentro del top ten.
La competencia tuvo muchas alternativas, un golpe de escena a la salida de boxes entre los líderes Romain Grosjean y Scott McLaughlin, que terminó con ambos contras las gomas en el giro 72, el problema en el reductor de velocidad en el auto del mexicano Pato O’Ward que lo dejó sin victoria a dos giros del final y el festejo dele exF-1, el sueco Marcus Ericsson.
Lo que viene será el 2 de abril en Texas. La primera prueba fue superada con creces. Por supuesto, desde ahora las exigencias serán mayores y deberá equiparar al resto lo más pronto posible. Agustín Canapino terminó agotado, se lo notó en su rostro, pero tendrá tiempo de ponerse más en forma.