La evolución del Plaza Real Suites Hotel
Fundado en octubre de 2000, el Plaza Real es un hotel cuatro estrellas ubicado en Santa Fe al 1600 y que marcó un hito en el rubro para Rosario. Tiene 139 habitaciones distribuidas en 12 pisos, más de 60 colaboradores, tres salones para eventos con capacidad total de hasta 500 personas y diferentes espacios gastronómicos, recreativos y de bienestar. Su origen estuvo asociado principalmente al turismo corporativo, un segmento que continúa encabezando la demanda, pero que dejó de garantizar por sí solo el volumen de actividad de otras épocas.
El hotel tiene un claro eje en el sector corporativo, pero amplió su propuesta diversificandosé.
Foto gentileza
El cambio comenzó a acelerarse después de la pandemia, cuando Fagotti se incorporó a la gestión. Con 29 años, representa la tercera generación de una familia vinculada con la hotelería desde hace seis décadas. En 2022, el hotel comenzaba a recuperar movimiento después de casi dos años de actividad mínima por la coyuntura internacional.
“Cuando llegué, el hotel estaba reabriendo, por así decirlo. La gente se sentía muy desmotivada porque había pasado un año y medio sin atender huéspedes, que es lo que hacemos desde hace casi 26 años”, recuerda. La recuperación posterior fue gradual y estuvo atravesada por distintas dificultades coyunturales.
El sector todavía no recuperó los niveles de actividad anteriores a la pandemia, pero de eso también se trata el nuevo enfoque comercial que llevan adelante. “Antes nos llovían los clientes y los teléfonos no paraban de sonar. Hoy hay que salir a buscarlos”, resume Fagotti. Sin abandonar el segmento corporativo, el Plaza Real comenzó a trabajar con mayor intensidad sobre el turista de ocio, las productoras de espectáculos, las delegaciones deportivas y los propios habitantes de Rosario.
Los segmentos que generan nuevos negocios
La actividad cultural de la ciudad abrió una nueva vía. Durante los fines de semana, el hotel recibe artistas, cantantes y actores que vienen a participar en recitales, festivales u obras teatrales. También aumentó la presencia de visitantes que llegan a Rosario por maratones, competencias de hockey, fútbol y rugby. Según la directora, la recuperación de espacios públicos y el desarrollo de nuevos eventos mejoraron la percepción de Rosario entre quienes llegan desde otros puntos del país.
Esta diversificación fue acompañada por una renovación física del establecimiento. En los últimos años se realizaron intervenciones integrales en el restaurante, el desayunador, el bar, el rooftop, la piscina, el spa, las habitaciones y distintas áreas comunes. No se trató de una ampliación, sino de un proceso de actualización de mobiliario, infraestructura y servicios que continúa de manera progresiva.
“Un hotel es como una casa gigante. Si no la cuidás, la respetás y la mantenés, se viene abajo”, grafica Fagotti. Las obras se ejecutan por etapas, en muchos casos habitación por habitación y con participación del propio equipo. El objetivo es modernizar el edificio sin perder los elementos que forman parte de su identidad desde la apertura.
Recuperación, gastronomía y nuevas experiencias
El recambio generacional no implicó una ruptura con la tradición, sino un intento por profesionalizar una empresa familiar con una mirada de largo plazo. Uno de los principales activos del Plaza Real es la permanencia de su personal. Muchos de sus colaboradores acumulan más de 20 años dentro del establecimiento y algunos ingresaron prácticamente en el momento de la inauguración.
Esa continuidad fue central durante la recuperación. Fagotti sostiene que la diferenciación frente a otras formas de alojamiento se encuentra, en buena medida, en el servicio. El equipo revisa tanto las reseñas positivas como las negativas e intenta detectar patrones que permitan introducir mejoras. Entre los aspectos más mencionados por los huéspedes aparece la calidad de la atención.
La gestión comercial se extendió también hacia áreas que durante años estuvieron orientadas casi exclusivamente al pasajero alojado. El hotel comenzó a comunicar sus espacios como propuestas disponibles también para los rosarinos. Uno de los cambios más simples, pero simbólicos, fue abrir hacia la calle la puerta del bar. La modificación permitió que el espacio quedara más visible y redujo una barrera que, según Fagotti, todavía existe entre los rosarinos y la hotelería. “Muchas veces se piensa que entrar a comer al restaurante de un hotel va a ser carísimo. Poco a poco queremos romper con esa idea”, señala.
El hotel cuenta con distintos espacios gastronómicos que pueden ser disfrutados tanto por huéspedes como por rosarinos.
Foto: Virginia Benedetto / La Capital
La gastronomía ocupa un lugar central en esta apertura. Con la incorporación del chef Marcos Egglesos y la renovación del restaurante, el Plaza Real reorganizó su propuesta de alimentos y bebidas. Durante la semana ofrece un menú ejecutivo dirigido a quienes trabajan en el centro y necesitan mantener reuniones, almorzar y continuar su jornada. El espacio recibe además grupos turísticos, delegaciones, empresas y particulares.
La cocina abastece también el servicio de catering para los eventos que se realizan dentro del edificio. Los tres salones y las salas de directorio reciben capacitaciones, reuniones de trabajo, conferencias, casamientos, cumpleaños de quince y celebraciones empresariales. Después de la pandemia se produjo un cambio en la composición de esta unidad: los eventos sociales perdieron parte de su peso, mientras que las actividades corporativas y las reuniones profesionales ganaron participación.
La diversificación alcanza también al rooftop, la piscina y el spa, ubicados en los niveles superiores. El hotel ofrece pases y jornadas de spa que se utilizan para aniversarios, cumpleaños o regalos, y que también son adquiridos por empresas para reconocer a sus colaboradores. A esto se suman propuestas para pasar el día en la terraza, masajes, after office y actividades gastronómicas abiertas al público.
Uno de los proyectos más recientes es el ciclo Respira, desarrollado junto con la profesora de yoga Cris Jaime. La agenda incluye una actividad mensual que puede combinar prácticas de yoga y respiración, desayunos saludables y charlas. La propuesta está dirigida tanto a huéspedes como a rosarinos, pero tiene además una dimensión interna.
Fagotti explica que buena parte de la operación hotelera demanda trabajo físico. Los equipos de housekeeping, cocina y alimentos y bebidas pasan gran parte de la jornada en movimiento. Por eso, las actividades de bienestar se incorporaron también a los espacios de escucha y capacitación destinados a los colaboradores. La iniciativa es parte de una concepción más amplia de la gestión, atravesada por los intereses de una conducción joven, pero también por las tendencias actuales de la industria.
Sustentabilidad, tecnología y futuro
La estrategia de renovación tiene otro componente: la sustentabilidad. En los últimos años, el Plaza Real se incorporó al programa Hoteles Más Verdes, impulsado por la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina.
Entre las medidas implementadas aparecen la utilización de luminarias LED, la reducción de impresiones, el reemplazo de botellas plásticas, la gestión responsable de residuos, las mejoras en eficiencia y la capacitación del personal. El programa impulsó además una revisión de la cadena de proveedores y una mayor aproximación a empresas y marcas de Rosario.
La piscina es uno de los lugares más elegidos por los huéspedes del hotel.
Foto: Virginia Benedetto / La Capital
“Empezamos a conocer un montón de marcas que teníamos en el kilómetro cero y a las que no estábamos prestando atención”, cuenta Fagotti. Las alianzas con proveedores locales permitieron sumar productos y servicios, pero también conectar al hotel con un público que históricamente no había sido su principal objetivo. Según la directora, esa relación genera una rueda en la que el establecimiento da visibilidad a emprendimientos cercanos y, al mismo tiempo, se abre a nuevas comunidades.
De cara a los próximos años, el desafío será combinar ese enfoque con la incorporación de tecnología. Fagotti, licenciada en Administración de Empresas, con un posgrado en Dirección General y actualmente cursando un MBA, reconoce que las herramientas digitales cambian a una velocidad difícil de anticipar. El objetivo no consiste solamente en automatizar tareas, sino en liberar tiempo para que las personas puedan concentrarse en los aspectos del servicio que aportan valor. “La incorporación de tecnología está dentro de nuestros objetivos, pero sobre todo queremos cuidar a nuestra gente y a nuestros huéspedes”, afirma.
Después de casi 26 años, el Plaza Real mantiene el mismo edificio y la base de un equipo que, en buena parte, lo acompaña desde sus comienzos. Lo que cambia es la manera de utilizar esos activos. Para Fagotti, la respuesta pasa por modernizar la gestión, sumar tecnología y abrir el hotel a la ciudad, pero sin perder el componente que considera más difícil de replicar: la cercanía de las personas que trabajan detrás de cada estadía.