Tras años difíciles, la histórica fábrica relanza su producción y abre las puertas de su planta para que el público vuelva a conectarse con su identidad
25 de noviembre 2025·12:38hs
Verbano es mucho más que una marca de vajilla. Para miles de familias argentinas, especialmente en el cordón industrial del Gran Rosario, es parte de la memoria afectiva: la vajilla de las fiestas, el juego heredado de las abuelas, los platos que resistieron décadas sobre las mesas del país. Esa historia, que comenzó en 1953 con capitales italianos y una apuesta industrial inédita para la región, hoy escribe un nuevo capítulo con la apertura de un outlet en la fábrica de Capitán Bermúdez y un plan para recuperar competitividad en un mercado atravesado por las crisis.
La fábrica es una de las dos únicas plantas de porcelana que quedan activas en la Argentina. Su resistencia se explica tanto por la tradición artesanal como por la tecnología que la industria exige: producir porcelana real requiere hornos capaces de alcanzar los 1.400 grados, una infraestructura difícil de sostener en períodos de crisis económicas.
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Pero Verbano logró mantenerse en pie. Lo hizo adaptándose, cambiando de manos, incorporando tecnología importada y, sobre todo, apoyándose en un oficio que no se aprende rápido. Hoy su historia vuelve a tomar impulso.
De Italia al cordón industrial santafesino
El nombre Verbano viene del Lago Maggiore, al norte de Italia. Allí nació la fábrica original que inspiró a los empresarios italianos a replicar su modelo en Argentina. En 1953 comenzó la construcción de la planta en Capitán Bermúdez, en un predio tan grande que todavía hoy no se utiliza en su totalidad.
La propuesta era simple y poderosa: producir porcelana de calidad mundial, diseñada para durar décadas. Durante la segunda mitad del siglo XX, Verbano se convirtió en sinónimo de vajilla elegante y resistente, con colecciones que llegaron a hogares, restaurantes, hoteles y eventos formales de todo el país.
Crisis, traspasos y una transformación necesaria
La empresa entró en dificultades en los años noventa. Luego fue absorbida por el grupo portugués Faiart en 1995, que modernizó parte de la producción e incorporó nuevos diseños. La planta siguió funcionando hasta que en 2020 se sumó el empresario Gerardo Glusman, dueño de la marca Interio y activó un nuevo plan de negocios.
Desde entonces, la planta inició una renovación completa: se trajo el cien por ciento de la maquinaria de una de las fábricas de Faiart en Brasil, se optimizó el proceso y la capacidad productiva pasó de 300 mil a 450 mil piezas mensuales. Hoy fabrican unas 320 mil, aunque están listos para aumentar turnos cuando la demanda lo permita.
El valor de lo local frente a la importación
El desembarco masivo de vajilla importada en 2024 golpeó a los fabricantes nacionales. Sin embargo, según la empresa, muchos restaurantes, cafeterías y hoteles están regresando a Verbano por una razón simple: la calidad. La porcelana nacional resiste más, no se raya y soporta un uso intensivo que muchas piezas importadas no garantizan.
Actualmente, el 60 por ciento de las ventas se destina a gastronomía y hotelería. Verbano provee a cadenas como Marriott, Sheraton y grandes cafeterías como La Fazenda, Cabrales e Ibis. También abastece a comedores industriales que sirven miles de raciones por día y que demandan vajilla durable.
El nuevo outlet: un puente entre la fábrica y el público
La apertura del outlet dentro de la planta transformó la experiencia para el público general. Allí se venden miles de piezas de segunda selección, líneas discontinuadas y colecciones antiguas reeditadas, a precios accesibles. El espacio incluye además sectores didácticos donde se explica el proceso de producción y se exhiben materias primas.
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En el outlet hay piezas clásicas, modernas y antiguas. Algunas con guardas y otras minimalistas.
El recorrido permite ver tendencias desde los años cincuenta hasta hoy y descubrir piezas vintage muy buscadas por coleccionistas, junto a diseños modernos o reversiones de colecciones clásicas.
Nuevos productos y una mirada a futuro
Verbano ya prueba líneas con esmaltes reactivos, un acabado artesanal que vuelve única cada pieza, y planea incorporar una línea de gres, material muy utilizado en vajilla contemporánea. La estrategia combina volumen en sus productos históricos con el desarrollo de series premium.
Además, la empresa proyecta crecer en Buenos Aires y reforzar su presencia en supermercados. Y no descarta un proyecto inmobiliario o de ampliación industrial dentro de su enorme predio de ocho hectáreas en Capitán Bermúdez.
Verbano apuesta a seguir produciendo. Y lo hace desde un lugar que es, para el cordón industrial santafesino, parte de su identidad: una industria que sobrevivió crisis, cambios y desindustrialización, manteniendo un oficio que casi no tiene reemplazo.
La apertura del nuevo outlet no es solo un movimiento comercial. Es una manera de abrir las puertas de una historia de más de 70 años, y de mostrar que la porcelana —esa de las mesas de las abuelas— todavía tiene futuro en la Argentina.