“Llevamos el empuje de mi abuelo y de mi padre, es un motor impresionante para mí”. Con esas palabras explica el empresario Fabio Mauro, directivo del Grupo Mauro, la razón por la cual frente a todo contexto deciden ir para adelante sumando nuevas inversiones y pensando en el mediano y largo plazo. Y define: “Para mí el futuro esta acá, en Argentina, está todo por hacerse”. Lo cierto es que el Grupo Mauro tiene tres unidades de negocios vinculadas a la construcción, Cristalux, Domus y Casaterra, y para cada una tienen buenos planes de inversión para este 2024.
Lo nuevo viene a la vez y por doble vía. En el caso de Cristalux, fábrica de procesamiento de vidrio, han tenido un crecimiento fenomenal de demanda y es por eso que proyectan para el año próximo ampliar la planta para sumar una nueva línea de producción. “En la parte fabril estamos casi agotando nuestra capacidad instalada, por lo cual queremos importar equipamiento para traer un tren de laminado y poder dar respuesta a una demanda que hoy está insatisfecha”, explica Fabio. Ellos en su planta de Batlle y Ordoñez al 3600 están fabricando actualmente laminados, pero en tamaño chico para diseños especiales de los estudios de arquitectura, pero ahora quieren incursionar en laminados de gran tamaño.
La obra que deberán encarar tiene dos tipos de inversiones, por un lado, la de ampliar su nave de producción y por el otro la de importar el equipamiento. La apuesta es grande porque calculan que sólo esta tecnología tiene un costo de u$s 1M, por lo cual, si bien la decisión está tomada, habrá que ver los tiempos de ejecución de acuerdo con las variables económicas post elecciones en Argentina.
Un nuevo centro de distribución
Otra de las inversiones que llevarán adelante en el grupo es para su área de revestimientos y terminaciones, tanto para Domus como para Casaterra. Lo que tienen entre manos es abrir un gran centro de distribución en zona sur de 25 mil metros cuadrados. Si bien no quiere dar precisiones porque están en plena elaboración del nuevo espacio, lo que adelantó a Negocios es que será en zona sur, con local de atención al público, y que les permitirá incursionar en un nuevo rubro, porque comenzarán a vender materiales para la parte gruesa de las obras, como puede ser el ladrillo, el hierro, entre otros productos.
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Fabio es positivo respecto de lo que vendrá para el 2024, teniendo en cuenta que ya no habrá más sequía en el campo.
Foto: Marcelo Bustamante
Un mercado potente
A la hora de analizar las variables del mercado, Fabio da su visión: “Todo este año fue muy bueno, empujó muy bien, tal vez porque el argentino tiene esa cosa del inmigrante donde usa el ladrillo como refugio, como resguardo de sus ahorros. Y además vimos que después de la pandemia hubo un cambio positivo en la sociedad donde el entorno inmediato se empezó a valorar mucho más. Todo eso fue un motor en el cual nuestro sector ha venido creciendo. Y lo noto también con nuestros colegas”. Respecto de las ventas en particular, Fabio detalla que si bien en el año ha habido algunos serruchos “también hemos tenido récord históricos de ventas en lo que tiene que ver con productos de terminación en la construcción”.
Por otro lado, analiza que el año próximo tiene algunas luces positivas que les dan ánimo para invertir porque “el 2022 se perdieron 20 mil millones de dólares por la sequía, pero eso no ocurrirá el año próximo por lo cual esas divisas van a entrar. Rosario está rodeada de un mar de soja, por lo cual, si el campo se normaliza, la ciudad capta inversiones”.
Otro de los puntos de crecimiento que ven para adelante es la cantidad de urbanizaciones que se están levantando en los alrededores de Rosario y que les permiten sumar clientes. Porque si bien ellos le venden a arquitectos y constructores, también tienen un gran mercado en el consumidor final, que poco a poco va comprando los materiales para sus casas en este tipo de loteos. “Estamos creciendo mucho con clientes que construyen en Funes, Roldán y en toda la periferia de Rosario”, dice y agrega que “ese público que hace su casa tanto en barrio abierto como cerrado es un motor, la clase media que nos compra a nosotros es la que está construyendo en esas urbanizaciones”.
Una empresa familiar
El gen de este grupo fue Eduardo Mauro, un inmigrante italiano que era un artesano del vidrio cuyo primer local estaba ubicado justamente donde hoy funciona Domus. Luego llegó Rubén, padre de Fabio, quien fundó y profesionalizó la empresa y hoy está la tercera generación al mando, con María Daniela, Leandro, Fabricio y Fabio. Y la cuarta generación está dando sus primeros pasos de Stéfano, hijo de Fabio. “Estamos con ganas, todos nos apoyamos y queremos dejar una huella, generar empleo y tener nuevos proyectos”, concluye en esta entrevista el directivo de Grupo Mauro.