Los puntos de vista constituyen una de las expresiones que mejor da cuenta de la
diversidad humana en tanto tiene la enorme capacidad de articular lo singular con lo plural. Se
trata de una alternativa de hierro, ya que al hablar de un punto de vista y sobre todo desde un
punto de vista se está admitiendo la existencia de puntos de vista diferentes. Muy por el
contrario, cuando se habla solamente de un punto de vista se está frente a una imposición.
El punto de vista permite el entrecruzamiento entre lo objetivo y lo subjetivo
ya que ambos constituyen dos puntos de percepción y de análisis habitualmente contrapuestos, en
ocasiones irreconciliables, muy especialmente a la hora de establecer cuál es la realidad, la que
de alguna manera todo el mundo considera que conoce.
En definitiva, se trate del tema que sea, estará en juego la cuestión de la
realidad, siempre que sea posible tener una visión total de la misma, o en cambio, si sólo podemos
tener una versión parcial de las cosas de acuerdo al punto de vista que se tenga. Tanto "punto"
como "vista" reúnen una muy amplia colección de sentidos en nuestro idioma recorriendo una gran
cantidad de campos con significaciones diversas.
Ambos términos asociados tienen un uso más o menos diario para señalar que se
trata de un punto de vista particular sobre determinado tema que implica una posición sobre el
mismo. Con lo que se abre una compleja polémica. ¿La posición que se toma sobre un tema determina
el punto de vista que se tenga del mismo; o el punto de vista que se tenga sobre una cuestión
determina la posición que se posea sobre el mismo?
Llegados a este punto es necesario apelar a la paciencia del lector frente a una
problemática que de por sí parece más que abstracta. Sin embargo, no lo es. Un ejemplo de todos los
días es el fútbol donde a los que nos gusta y consumimos el popular deporte disfrutamos de ser
parciales por definición. Tanto que todo hincha pertenece a lo que se conoce como la parcialidad de
tal equipo: leproso o canalla, bostero o gallina, etcétera. Es decir que el hincha es un ser
parcial que en principio se jacta de tener la totalidad de la verdad.
La posición como hincha determina el punto de vista sobre la jugada conflictiva:
si la sanción es a favor de su equipo entonces fue penal. De lo contrario el árbitro se equivocó o
estaba comprado. Por supuesto que hay excepciones, y en ocasiones se puede ser objetivo a pesar de
la pasión por los colores propios. Pero con toda probabilidad son las excepciones que vienen a
confirmar la regla.
Ejemplos como los del fútbol abundan en cualquier área que sea habitada y regida
por humanos de cualquier época. Especialmente en la política (aunque no exclusivamente) donde las
posiciones determinan los puntos de vistas que los políticos se encargan de exponer, muchas veces
ante la indiferencia de gran parte de la sociedad.
El humano es un ser con un repertorio básico de puntos de vista, determinados
por las posiciones que lo sustentan, y que son las percepciones con las que ve la realidad. Durante
más de 100 días la sociedad argentina se agitó como hacía mucho tiempo que no ocurría durante las
vicisitudes de un conflicto, más bien un enfrentamiento, que fue titulado por los medios como
"Gobierno versus campo". Los puntos de vista en juego fueron:
El punto de vista del gobierno.
El punto de vista del campo.
El punto de vista de la sociedad
Durante ese tiempo las partes en juego llamaron una y otra vez al "diálogo". En
varias ocasiones el famoso diálogo se concretó, pero sin arrojar ningún resultado positivo. Muy
probablemente porque se dio bajo la forma de lo que se conoce como diálogo de sordos que es cuando
cada una de las partes practica el monólogo.
En el campo del amor los puntos de vista de los amantes se ponen especialmente a
prueba. Fundamentalmente en la salida (inevitable) del enamoramiento. Del bendito enamoramiento
bien se podría decir que consiste en la eliminación (aparente) de los puntos de vista de cada uno
para disfrutar de una suerte de punto de vista común. En tal caso el placer es la ley inexorable
que hace que cualquier circunstancia que se presente siempre sea la mejor. En consecuencia se
disfruta tanto si sale el sol, o acaso si llueve, y lo mismo da si es lunes, viernes o domingo.
De una u otra manera, los humanos aman las posiciones que van desplegando por la
vida. Sin embargo no estaría de más que cada tantos "kilómetros" de recorrido se envíen las
preciadas posiciones al servicio de revisión.
En esa ocasión se hace girar el punto de vista de afuera hacia adentro para que
tenga alguna posibilidad el milagro más difícil: que el otro también puede tener razón. Y más que
nada para no quedar rehenes de nuestras posiciones.