El gobernador
Miguel Lifschitz opinó hoy sobre el trágico desenlace de Jonatan Gardini, un trabajador del Sindicato de Vigiladores, que murió esta madrugada tras ser atropellado por un camionero alcoholizado en un piquete en
San Lorenzo. Desestimó que existan maniobras destituyentes y apuntó a los altos niveles de
violencia en la sociedad.
"Se trata de la muerte de un trabajador joven en manos de una situación de irracionalidad absoluta, fue un homicidio, un asesinato que ocurrió bajo los efectos del alcohol, con una violencia irracional", reflexionó el mandatario santafesino en declaraciones a la prensa.
Lifschitz afirmó que en estas situaciones se necesita "una acción rápida de la Justicia, del fiscal para imputar a esta persona, para que no haya impunidad, para llevarle algo de tranquilidad a los familiares".
"También es una situación que nos habla de la necesidad de bajar los niveles de violencia de la sociedad", expresó el gobernador para señalar que"estamos en una sociedad muy crispada, donde a veces motivos menores, como en este caso, terminan desatando una tragedia".
Consultado acerca de si siente que se vive un clima de inestabilidad, dijo que no observa "otras intenciones" en el hecho ocurrido en San Lorenzo.
"En este caso se trató de un conjunto de trabajadores y sus representantes gremiales que estaban ejercitando su derecho a la protesta", describió para señalar que en todo caso "se pueden discutir los métodos", aunque expresó que "de ninguna manera esto puede justificar el ejercicio de la violencia y menos con estas consecuencias".
"Algunos hablan de maniobras destituyentes, de conspiraciones, yo no visualizo eso", especificó el gobernador para luego admitir que se trata de problemas sociales. "Sinceramente lo que hay son insatisfacciones en determinados sectores, hay demandas que se expresan de esta manera, es parte de la realidad de Argentina que hay que saber conducir y manejar de manera adecuada a través del diálogo y la negociación, tratando de evitar que sucedan situaciones de violencia".