La zidovudina es un medicamento utilizado en el tratamiento de VIH en niños y embarazadas. Además de esencial, el fármaco se considera un medicamento crítico, dado que su producción no se realiza en forma continua en el país y muchas veces tiene que importarse. Desde el segundo semestre del año, el jarabe empezará a producirse en la Planta Piloto de Producción de Medicamentos de la Universidad Nacional de Rosario, garantizando el acceso al tratamiento para los pacientes de la red de salud pública.
Esta semana, el laboratorio de la facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmaceúticas de la UNR recibió la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos y Tecnología Médica (Anmat) para producir zidovudina pediátrica en sus instalaciones. De acuerdo a los planes de la universidad pública, el medicamento estará disponible en el transcurso de este año.
La planta piloto de producción de medicamentos de la UNR es la primera del ámbito universitario nacional en integrar el Sistema de Laboratorios Públicos de la Argentina (ANLAP). Abrió sus puertas en 2006 con el objetivo de proveer especialidades farmacéuticas tanto al sistema de salud pública como al sector privado en todo el país, desde una lógica basada en el derecho a la salud y no exclusivamente en criterios de mercado.
El laboratorio tiene capacidad para producir medicamentos considerados esenciales en distintas presentaciones: comprimidos, comprimidos recubiertos y líquidos no estériles de uso oral o tópico. Su capacidad diaria máxima alcanza los 5 mil frascos de 30 mililitros, 7.500 frascos de 20 mililitros y 400 de 250 mililitros. En el caso de comprimidos no recubiertos, puede producir hasta 25 mil unidades en 24 horas, y 15 mil si se trata de comprimidos recubiertos.
Un hecho histórico
Para el rector Franco Bartolacci, la puesta en marcha de la producción de este fármaco “es uno de los hechos más relevantes de toda la historia de la UNR en materia de desarrollo científico y asistencial. Un hito que demuestra como pocos cuál es el valor de la Universidad y por qué es tan estratégico para el país garantizar la inversión mínima e indispensable que se requiere para que todas estas cosas sigan sucediendo, como lo hacen todos los países desarrollados del mundo”, consideró.
La autorización para producir zidovudina representa un avance significativo para la producción pública de medicamentos, ya que permitirá garantizar el acceso a un tratamiento esencial para poblaciones vulnerables a través del sistema de salud. El producto fue desarrollado y registrado íntegramente por investigadores de la universidad pública.
Se trata del primer medicamento que se registra en un laboratorio del ámbito universitario, luego de un largo proceso de investigación, desarrollo, e innovación, así como de búsqueda de financiamiento.
“Este avance sintetiza el rol que debe asumir la universidad pública. No sólo generar conocimiento, sino también transformarlo en soluciones concretas para los problemas de nuestra comunidad. Tenemos el desafío de producir medicamentos que no resultan atractivos para el mercado, en un proyecto que ya lleva dos décadas, atravesando diferentes gestiones de la facultad y la universidad. Demostramos que articulando ciencia, tecnología y decisión política, es posible fortalecer la soberanía sanitaria y garantizar el acceso equitativo a tratamientos esenciales, especialmente para las poblaciones más vulnerables. Ahora nos queda una tercera etapa, que es producir y lograr que el jarabe llegue a quienes lo necesitan”, resaltó el decano de la Facultad de Ciencias Bioquímicas, Andrés Sciara.
La zidovudina se considera un medicamento crítico, dado que su producción es discontinua en la Argentina, a tal punto que en ocasiones este medicamento se importa, y consecuentemente se distribuye a destiempo en la red de atención primaria de salud pública. Actualmente, existe un solo laboratorio privado que produce esta solución y, por ende, su suministro está sujeto a la demanda y a la rentabilidad de la inversión. Tiene un precio aproximado de $110.000 pesos, lo que dificulta la accesibilidad y la continuación del tratamiento.
Luego de haber atravesado con éxito la etapa de inscripción, queda solicitar a ANMAT el registro de comercialización del producto, que tendrá como principal destinatario los hospitales públicos de todo el país. La producción inicial estimada será de 15 mil envases, en presentación de 240 mililitros.
Fármacos esenciales
Además de la fabricación de la zidovudina, la Planta Piloto de Producción de Medicamentos está abocada al desarrollo de otros medicamentos: Lamivudina, medicamento que se receta para la hepatitis B y el VIH en pacientes pediátricos mayores de tres meses; Oseltamivir, antiretroviral oral, Atenolol y Sildenafil para cardiopatías pediátricas; y Benznidazol para el tratamiento de chagas en infancias de 2 a 12 años.
Todas formulaciones consideradas huérfanas o muchas veces discontinuadas por la industria que por su escala no son rentables para la industria farmacéutica y que se encuentran en distintas etapas de certificación por el organismo ANMAT. En octubre del 2025, se elaboraron los 3 primeros lotes de Lamivudina jarabe, para seguir el mismo procedimiento de inscripción en el REM.