La Región

Más testigos avalan las denuncias de abusos y corrupción contra el cura Ilarraz

Una de las víctimas confirmó padecimientos y otros sacerdotes marcaron datos sobre las violaciones ocurridas en el Seminario.

Miércoles 25 de Abril de 2018

Todo parece indicar que la acumulación de testimonios, pruebas y pericias dan cuenta que se están acreditando con creces las denuncias por abusos y corrupción de menores contra el cura Justo Ilarraz.

Ayer hubo ocho nuevos testimonios que consolidaron la acusación. Declaró en el juicio contra el sacerdote Ilarraz, su colega Gabriel Batello que en una parte de su declaración confirmó los dichos de una de las víctimas que le contó que había padecido abusos.

En este sentido, el fiscal Alvaro Piérola informó a diario Uno y al resto de los medios de prensa que cubren las audiencias a puertas cerradas, que "las audiencias se van sustanciando con total normalidad. Coincidimos con la parte querellante en que vamos confirmando la existencia misma de los abusos, que sostuvimos desde el principio, y la responsabilidad del imputado Ilarraz".

El cura acusado por promoción a la corrupción de menores en el Seminario Menor de Paraná, entre 1985 y 1993, volvió a ingresar este martes por el costado de calle Córdoba. Lo hizo con anticipación para evitar el acoso de las cámaras y acompañado por su hermano y su abogado defensor. Allí de modo aceitado, personal de la Alcaidía de Tribunales esperaba para abrir la puerta de blindex y asegurar su ingreso.

Otro punto que aclaró Piérola, es que "las víctimas que acusaron en su momento son siete, y si bien se tiene la idea que sean más, se convocó a más testigos".

El fiscal recordó que "la causa tiene un arranque, que las víctimas eran niños de 12, 13 y 14 años, que sufrieron los hechos 30 años atrás, y fueron obligados a guardar secreto de aquello que habían sufrido".

Un testigo que era esperado con mucha expectativa por lo que podría aportar a la causa, fue el cura Batello. El sacerdote, según contó el fiscal Juan Ramírez Montrull, confirmó que un adolescente de 16 años que se encontraba en el Seminario fue abusado allí. "El dijo que fue así y que el muchacho le había hablado de tocamientos y manoseos por parte de Ilarraz y que ese fue el motivo que lo llevó a dejar el Seminario. Le aconsejó hablar con los padres y que pida una audiencia con el obispo, porque ese era el proceder en esa época", resaltó el fiscal, para indicar que contó que primero "había que resolver la cuestión internamente en la Iglesia y después, en todo caso, denunciarlo a la Justicia".

En base al relato de las víctimas, Ramírez Montrull dijo que "generalmente los abusos se dieron en el pabellón donde dormían, en horas de la noche y en la habitación de Ilarraz".

Pericia

Ayer se confirmó que una pericia caligráfica confirmó que una nota fue escrita por la víctima Maximiliano Hilarza, quien en su declaración negó el contenido de la carta enviada al imputado. Ramírez Montrull explicó: "Eso sólo prueba que Ilarraz siguió ejerciendo su poder. El hecho de que la víctima no recuerde haber escrito esas cartas es producto del trauma psicológico que atraviesa".

El abogado querellante, Walter Rolandelli, sobre cómo se muestra Ilarraz ante el testimonio de las víctimas dijo que "está muy calmo", y agregó que "casi todas las víctimas lo miran a la cara". Por su parte otro de los querellantes Lisandro Amavet expresó que "Ilarraz tiene una apatía total, es parco, no tiene reacción, como si estuviésemos hablando de otra persona".

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