La economía de la Región Centro acumuló un crecimiento del 2,5% en 2025, aunque se mantiene por debajo del promedio nacional. Así lo señaló la Universidad Austral en su último informe de Indicadores Económicos Regionales. El dato surge del Indice Local del Ciclo Económico (Ilce), que mostró una variación interanual de 2,1% en el mes de diciembre.
El estudio describe un escenario nacional de recuperación heterogénea de la economía, con sectores como el agro, la minería y el petróleo en expansión, y actividades vinculadas al mercado interno, como la industria y el comercio, que continúan rezagadas.
“La dinámica reciente refleja un proceso de estabilización macroeconómica que convive con fuertes tensiones en el entramado productivo y social”, explicó Ana Inés Navarro, directora del área de Economía de la Facultad de Ciencias Empresariales de la sede Rosario.
En el plano nacional, el Estimador Mensual de Actividad Económica (Emae) creció 4,4% en 2025, con un fuerte impulso del sector agropecuario, que registró una suba interanual del 32,2% en diciembre, apalancada por una campaña récord de trigo.
En la Región Centro, la mejora estuvo acompañada por un aumento del índice de confianza de los productores, medido por el Ag Barometer que elabora la Universidad Austral.
Este indicador registró un salto histórico en el optimismo de los empresarios del agro, con mejoras tanto en la percepción de la situación actual como en las expectativas. Esta visión positiva se consolidó a principios de este año, con un incremento de 14% en la intención de inversión, en un contexto de menores retenciones y mejores perspectivas para las exportaciones.
Estas expectativas adquieren relevancia en el marco de “una tendencia de largo plazo” que las economías de las provincias agroindustriales muestran desde principios de 2022: una desaceleración por un conjunto de factores, tanto climáticos cómo de precios internacionales y vaivenes en los gravámenes a la exportación.
Pero Navarro advirtió que el cambio en la estructura productiva genera impactos muy diferenciados. “Hay sectores con fuerte expansión y otros que enfrentan serias dificultades para sostener su nivel de actividad”, aclaró.
Mercado laboral
El mercado laboral también refleja estas tensiones. Si bien la tasa de empleo creció levemente, el desempleo aumentó 0,6 puntos porcentuales debido a una mayor participación laboral. En paralelo, el empleo registrado privado mostró una leve caída interanual del 0,2%, aunque con un desempeño mejor que el promedio nacional.
“El mercado laboral de la Región mostró un desempeño relativamente mejor que el del conjunto de los 31 aglomerados urbanos: en el cuarto trimestre de 2025, la fuerza laboral se expandió 2,9% interanual a nivel local”, señaló el informe. En este contexto, la oferta laboral ascendió a 50% de la población “poniendo presión a la economía para absorber el aumento de la oferta de trabajo”.
A nivel intrarregional, los investigadores de la Universidad Austral observaron comportamientos dispares: mientras Rosario mostró crecimiento del empleo, impulsado por la industria y la construcción, Córdoba registró una contracción, principalmente por la caída industrial.
El informe destacó que la estructura productiva redefine brechas sectoriales al interior de la región. Mientras algunas ramas industriales traccionadas por agro, minería y energía crean empleo, las orientadas al mercado interno pierden competitividad y enfrentan dificultades para sostenerlo.
“El principal desafío es doble: por un lado, facilitar la transición del empleo hacia sectores más dinámicos; por otro, consolidar la estabilidad macroeconómica para sostener la inversión, especialmente en actividades orientadas al mercado interno”, concluyó Navarro.
Sin "efecto derrame"
La economía de distintas velocidades reconfigura el mapa económico del país. En los territorios en los que predominan las actividades extractivas y financieras, presenta una expansión. En los que están atravesados por una mayor incidencia de la industria y el comercio, sufren el impacto del derrumbe del mercado interno.
Pero en la interacción de estas economías la cosa se complejiza. Por caso, dentro de las provincias "ganadoras", las petroleras le van plantando cara a la tradicional hegemonía del agro pampeano, que convive en el territorio con conurbanos industriales que sienten el impacto del cambio de escenario.
En todo caso, si la actividad económica argentina se mueve a dos velocidades, el empleo parece ir en una sola dirección. Un informe de la Fundación Mediterránea señaló que en los últimos dos años, la caída de puestos de trabajo registrado en el sector privado cayó en la mayoría de las provincias, incluso de las que presentan mayor dinamismo por el crecimiento del agro, la minería y el petróleo. Con excepción de Neuquén, la capital de Vaca Muerta, el “efecto derrame” no se siente.
Jorge Day, responsable de la sección Regional del instituto de estudios de la Mediterránea analizó la evolución del empleo privado registrado en las provincias con mejor desempeño relativo. Estas son las vinculadas a tres grandes motores: Vaca Muerta (Neuquén), la minería (San Juan, Salta y Jujuy), y el complejo agropampeano.
Indagó si esas regiones generaron un “efecto derrame” sobre sus economías locales, reflejado en una mejor evolución del empleo no sólo en las actividades líderes, sino también en el resto de los sectores. Encontró que no. “Si bien existen casos en los que este efecto se verifica, como Neuquén, a nivel agregado predomina una caída del empleo, de 2,7% entre el tercer trimestre de 2025 y el mismo período de 2023, con una marcada heterogeneidad entre provincias y sectores”, dijo el economista.
Neuquén, la excepción
Entre las jurisdicciones con mejor desempeño se destaca claramente Neuquén, con crecimiento del empleo impulsado por la actividad petrolera, seguido a distancia por Tucumán y Río Negro. En contraste, varias provincias muestran caídas pronunciadas, especialmente aquellas más dependientes de la obra pública o de transferencias nacionales, donde el ajuste fiscal impactó de manera directa sobre el nivel de actividad y el empleo.
El escenario actual, señaló, combina contracción agregada con oportunidades selectivas, pero su rasgo distintivo es que los cambios en el empleo responden principalmente a factores económicos estructurales más que a fluctuaciones coyunturales. En particular, se observa una creciente divergencia entre sectores vinculados a exportaciones o generación de divisas y no transables, más dependientes del mercado interno y del gasto público.
Concluyó que el escenario actual combina “una economía en ajuste con oportunidades muy focalizadas”.
El desempeño laboral no responde a una expansión generalizada, sino a dinámicas sectoriales específicas, en general vinculadas a actividades exportadoras o con ventajas comparativas claras. Esto sugiere que el “derrame” por ahora es limitado, condicionado por la estructura productiva de cada provincia.