La Región

"Estoy tranquila por perdonarlo, no lo condené yo sino la Justicia"

La mujer tuvo un gesto después de la sentencia: habló con el joven homicida y con el padre. Al muchacho le pidió que se "recupere"

Domingo 19 de Mayo de 2019

“Me quedo tranquila por haberlo perdonado como mamá; no lo condené, yo sino la Justicia”. Las palabras salen de boca de Laura Junco, la madre de Santiago Leguizamón, el adolescente que perdió la vida luego de una agonía de más de cuarenta días producto de un accidente de tránsito sucedido en San Lorenzo en enero de 2017. Esta semana, la Justicia sanlorencina condenó al muchacho que lo chocó a cuatro años de prisión efectiva y ocho de inhabilitación para conducir.

Minutos antes de las siete de la mañana del domingo 22 de enero de 2017, una traffic de color blanco embistió a la motocicleta Motomel de 150 centímetros cúbicos de cilindrada color azul que conducía Santiago. Sucedió en la esquina de avenida San Martín y 3 de Febrero. Paulo Maggioni, que conducía el vehículo que había tomado sin permiso de sus padres, no sólo no detuvo su marcha para auxiliar a la víctima, sino que se dio a la fuga por calle 3 de Febrero en dirección al río, pisando con dos ruedas al joven accidentado.

Como consecuencia, el adolescente de 18 años quedó tendido en la calle gravemente herido, con fractura de tórax, un pulmón perforado y fractura expuesta de pelvis. Santiago agonizó durante 44 días hasta que el 7 de marzo perdió la vida en el Sanatorio Británico de Rosario.

Esta semana, el juez de primera instancia, Juan José Tutau, encontró a Maggioni penalmente responsable del delito de “homicidio culposo ocasionado por la conducción imprudente e inexperta de un vehículo automotor, agravado por las circunstancias de darse a la fuga y no socorrer a la víctima”. Y determinó una pena de cuatro años prisión efectiva y ocho de inhabilitación para conducir.

Palabra de madre

Con voz cálida y pausada Laura, la mamá del rapero sanlorencino que perdió la vida, recibió a La Capital. Sus palabras narraban una historia que parecía llegar a un final que esperaba con ansias, pero a la vez le recordaban que su dolor la acompañaría por siempre. La mujer es cauta, sostuvo la serenidad en todo momento y con dulzura recordó a su hijo menor, el cuarto de su familia.
"El no tenía que manejar esa moto aquella noche, porque era de su hermano, que la había dejado de un amigo"

Con una amable sonrisa lo definió: “La palabra correcta para describirlo sería insurrecto total, el típico revolucionario que iba en contra de todo y a favor de todo. Es un término que le puso su tía, madrina, abuela. Porque todo lo que le queríamos poner como orden no lo acataba”. Y no tardó en relacionar: “Inclusive él no tenía que manejar esa moto aquella noche, porque era de su hermano. El había ido a una fiesta muy concurrida en San Lorenzo en taxi con un amigo. Cuando terminó, su hermano había dejado la moto de un amigo y él la agarró. Todos me decían que él estaba bien para manejar, había ido a comprar unas facturas para seguir tomando mates”.

Santi, como le decían, era rebelde y de gran corazón, así lo transmitía en sus canciones. Con el aire cultural de cambio en la ciudad histórica y un amor incondicional, con su hermano Manuel habían descubierto juntos la pasión por las rimas en el rap. Fue así como presentó su primera creación que trata de las ausencias. “Si mañana no despierto por favor recuérdame en mis letras”, profesa su voz. Y define: “Quiero volar, quiero escribir, quiero soñar, quiero vivir. Sé que algún día voy a tener que partir pero lo define el Tata, no depende de mí (?) No sé cuánto tiempo me queda, solo sé que viviré a pleno el tiempo que pueda”. La canción resuena, y suma vistos en Youtube. Pero sobre todo, les habla a los suyos: “La sonrisa lo cura todo, hasta el más grande dolor”.

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Ambos lo sienten

Así lo planteó, con un gran esfuerzo y trabajo, su mamá, que tomó una decisión que sorprendió a todos. Al concluir la sentencia, con el recinto en los tribunales sanlorencinos que comenzaban a desalojarse, decidió acercarse. Primero se topó con el papá de Paulo, se tomaron de las manos y ambos se expresaron la tristeza que los atravesaba: “Lo siento mucho”, dijo él y ella avanzó: “También lo siento por ustedes”.
"Santiago era un insurrecto, el típico revolucionario. Todo lo que le poníamos como orden no lo acataba"

La empatía encontró su lugar, no sin antes traspasar un gran duelo. Contextualizando, con naturalidad y cuidado, relató el proceso interior que la llevó a tomar esa decisión. Y recordó que meses después del fallecimiento de su hijo, encontró al conductor de la traffic caminando. Lo frenó, le preguntó su nombre y con mucho enojo le referenció lo sucedido. Pero, poco después detectó que más allá del sufrimiento que le ocasionaba lo vivido, descubrió en frente a un joven como sus hijos, acongojado, que sólo atinó a responderle poniéndose la mano en el corazón, sin poder hablar. Ella, entonces, entendió que era “el principio del final”, y que debía perdonar. Intentó volver a tener un contacto, pero entendió que necesitaba un poco más de tiempo.

Días previos al veredicto, la mujer le propuso a su abogado la posibilidad de conversar con Paulo a solas, antes de la sentencia. Su decisión internamente tenía un objetivo: “No quería molestar a nadie de mi familia porque sé que no todos lo entienden como yo”. Pero a su manera se encargó de iniciar un proceso de diálogo, de contención y de requerirles a todos sus allegados que pase lo que pase no había nada para celebrar.

“Quiero que sigas adelante”

Una vez que Tutau leyó la resolución del tribunal, los familiares sintieron “alivio” de que la Justicia haya determinado una pena efectiva, tal como lo había solicitado la fiscal Melisa Serena. Entonces, Laura encontró el momento exacto para interactuar: “Lo miré como madre, estaba desalineado, él temblaba. Me salió agarrarle la mano y le dije que quería hablar con él antes de la sentencia pero que no se pudo, y me dijo que sí, que lo sabía”.

Luego, describió su mensaje: “Quiero que sepas que no te odio, que todo lo que hice lo hice porque soy la mamá de Santi, porque él merece justicia”. No pudo contener el llanto, y cuando se compuso continuó diciéndole que debía cumplir con la ley porque es lo que ordena en una sociedad. Y proyectó: “Quiero que sepas que después de eso quiero que te recuperes, que salgas adelante, que seas un buen padre, que seas un buen hombre, un buen ciudadano. Aprovechá tu vida porque la tenés y hacé algo bueno. Si querés hacer algo por esta familia, salí adelante”, le dijo al joven.

Las palabras le salieron del corazón y así los unió: “No pienses que esto lo hago desde un lugar de superioridad porque no es así, sino que tuve que elegir entre el dolor de la ausencia de mi hijo Santiago o el dolor de quedarme odiándote. Y elegí quedarme con el dolor de la ausencia, porque aún en el dolor también lo tengo. Y vos vas a poder salir adelante”.

Casi sin pensar, hundidos en la emoción de lo que estaba sucediendo se fundieron en un abrazo: “Lo abracé y el me abrazó con tanta fuerza que hasta le sentí los latidos de su corazón”. Al oído, Paulo le repitió “perdoname” tres veces y aunque intenta explicar con palabras lo que le atraviesa el alma, Laura concluyó: “Lo que pasó lo tomo sobre todo como un acto de amor a mi hijo”.

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