La ciudad

Vecinos denuncian que una obra no respeta la salud ni el ambiente

Está en Santiago al 1400 y es una demolición para levantar un edificio, el 5º en la misma cuadra. Piden un "estudio serio de impacto ambiental"

Miércoles 03 de Enero de 2018

Un grupo de vecinos de Santiago al 1400 que había logrado el compromiso de la Municipalidad, previa exigencia del Concejo, para que se paralizara una obra hasta que se concretara un estudio de impacto ambiental, denunció que los trabajos se reanudaron "sin ninguna protección" antes de que venciera el plazo fijado para el 13 de enero o se presentara el informe.

En la cuadra, donde se levantaron cinco edificios en cuatro años, ayer una excavadora sobre oruga con una tijera accesoria demolía un inmueble preexistente en Santiago 1434 para que la empresa Werk pudiera comenzar una construcción de seis pisos. Sin barrera visible, el ruido de la máquina y el polvillo que cubría los autos fueron caldeando cada vez más el ánimo de los vecinos, que dijeron sentirse "decepcionados" y "defraudados" por las autoridades municipales.

Más tarde, para explicar el desaguisado, el subsecretario de Gobierno, Marcelo Marchionatti, dijo que el 29 de diciembre pasado se volvió a dictar un cese de obra, pero la firma se notificó recién ayer por la mañana y quizás "aprovechó" esa ventana temporal para reanudar las tareas.

La movida de los habitantes de esa zona, varios de ellos médicos y por tanto "muy comprometidos con la salud", comenzó en octubre. Fueron con sus reclamos al Concejo y la Municipalidad, donde se entrevistaron con funcionarios de primera línea.

Gracias a ese peregrinar lograron que el 30 de noviembre pasado los ediles encomendaran a la Intendencia realizar un estudio de impacto ambiental a cargo de la Secretaría de Ambiente y Espacio Público.

Y, mientras tanto, el 13 de diciembre la propia Secretaría de Control y Convivencia resolvió "hacer cesar" la obra "en forma preventiva" por un plazo de 30 días, lo que se cumpliría recién el 13 de enero, o hasta que estuviera listo el informe ambiental respecto de "los efectos perjudiciales de las construcciones y sus posibles mitigaciones".

Despertar ruidoso

Sin embargo, bien temprano ayer, primer día hábil del año y sin que se hubiera cumplido el plazo fijado por el municipio, los vecinos se despertaron con los fuertes ruidos de una excavadora que ya estaba demoliendo la casa sin ningún tipo de aislamiento con cortinas o barreras para proteger del polvo a la cuadra, tal como exige el Reglamento de Edificación en Rosario.

"Nos sentimos decepcionados: se burlaron de nosotros", afirmó una vocera del grupo que pidió reserva de su identidad, para aclarar que los vecinos "no están contra la edificación, sino contra la Municipalidad, porque se permite construir sin planificación ni ningún cuidado ambiental, con niveles de ruido lesivos y sin respetar mínimamente la salud de la población".

"¿Cómo puede ser que del otro lado de la medianera los operarios y encargados lleven protección auricular, mientras nosotros a un metro de este lado tenemos que soportar un martillo neumático a 120 decibeles, cuando lo máximo permitido son 55?", bramó.

Los vecinos reclaman al Estado que "cumpla con las leyes ambientales vigentes, con el artículo 41 de la Constitución nacional y con las guías de calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud", mientras denuncian que "no se respeta la mínima reglamentación".

De hecho, ayer LaCapital fue testigo de que la demolición estaba siendo efectuada por la oruga mecánica sin ninguna barrera de protección. Obviamente, el polvo cubría los autos estacionados en la cuadra y frente a la obra personal técnico de la Secretaría de Ambiente y de Obras Particulares tomaban nota.

Más tarde, la directora de Innovación y Calidad Ambiental del municipio, Daniela Mastrangelo, aseguró que el estudio de impacto ambiental se encuentra en curso y llevará otras dos semanas dada su exhaustividad.

"Estamos pidiendo información, haciendo mediciones y verificando las condiciones de cada proceso de obra de esa zona, no sólo de la que afecta a los vecinos ahora, y viendo si tienen un plan ambiental con medidas de mitigación", sostuvo.

Así y todo, Mastrangelo recordó que por la normativa vigente desde el 2011 sólo están sujetos obligatoriamente a estudios de impacto ambiental los edificios de más de 36 metros de altura, mientras que en Santiago al 1400 ninguna construcción llega a ese nivel.

Aun así, reconoció que las obras en construcción —que suelen durar entre uno y tres años— traen "impactos significativos" en materia de "ruido, polvo y vibraciones" que, dependiendo de cada etapa, son más o menos "agresivos" y más breves o extendidos en el tiempo.

Una demolición, admitió, es una fase "muy agresiva pero breve", mientras que los ruidos, por ejemplo, son más extendidos, aunque mitigados por "horarios de descanso".

"Una demolición es una fase muy agresiva pero breve, luego los ruidos están mitigados por

horarios de descanso"

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