Cuatro años después de su lanzamiento, el proyecto para construir un tren de alta velocidad que
una las ciudades de Buenos Aires, Rosario y Córdoba sumó un nuevo capítulo a su polémica. La
combinación entre el canje de deuda en default de la Argentina y la mejora en el clima financiero
internacional dejaron al país en condiciones de tomar un crédito multimillonario con el banco
francés Natixis, encargado de financiar la obra, algo que no había sucedido con tanta claridad
hasta ahora. Sin embargo, ese premio esconde una penitencia: si no toma el financiamiento acordado,
el consorcio ganador de la obra podría pedir la rescisión del contrato, por lo que el Estado
debería pagar más de u$s 500 millones.
La semana pasada, los credit default swaps (CDS, por sus siglas de inglés) a 10 años de la
Argentina tuvieron una baja sensible. De acuerdo con el contrato que firmó el Gobierno con el
consorcio Veloxia –liderado por la francesa Alstom y con la participación de la española
Isolux y las argentinas Iecsa y Emepa–, si esos certificados (son seguros de deuda contra una
eventual cesación de pagos) se ubican por encima de los 800 puntos básicos, como ocurrió desde la
firma del contrato, el Estado no tiene la obligación de tomar el financiamiento.
En cambio, si caen por debajo de esa línea de forma sostenida, el Gobierno “está
obligado” a aceptar el crédito del Natixis, de acuerdo con la lectura que hacen en el
consorcio ganador, según relató uno de sus integrantes a El Cronista. Así quedó establecido en una
de las últimas resoluciones que firmó el ex ministro de Economía, Martín Lousteau.
Desde el canje de deuda, los CDS tuvieron una fuerte caída: comenzaron el año en 822 puntos
básicos y llegaron a los 1.149 en junio, pero cerraron el viernes en 755 y desde el 22 de junio
está por debajo de los 800. Es la primera vez que eso ocurre por un tiempo prolongado desde la
firma del convenio por parte de la presidenta Cristina Fernández.
Algunas de las cabezas del consorcio tomaron nota de la mejora. “Por encima de los 800
puntos básicos el costo del financiamiento ronda un 17% anual en dólares, pero por debajo se ubica
debajo de 10 por ciento. Si no toman el financiamiento muy barato que les estamos ofreciendo, es
causal automático para que el consorcio pida la rescisión del contrato, que implica una
compensación de un 15% del monto total”, explicó una alta fuente vinculada con el proyecto,
en estricta reserva. Ese número supera los u$s 500 millones.
Dudas oficiales
En el Gobierno aún no tienen claro qué hacer con el tren de alta prestación, como lo llaman los
técnicos. Fue anunciado con bombos y platillos por el ex presidente Néstor Kirchner el 26 de abril
de 2006 y en abril de 2008, la presidenta Cristina Fernández f irmó el contrato con Veloxia. La
iniciativa recibió críticas desde el principio, debido a que implica un desembolso de u$s 3.800
millones que, según sus detractores, debería destinarse a remodelar el resto del sistema. Pero en
la primera parte de su administración la Presidenta lo defendió como una de las banderas de la
modernización.
Hoy, en cambio, le genera un dolor de cabeza. No sólo por la polémica que lo rodea, sino también
porque las cuentas públicas cambiaron y está identificado con el ex secretario de Transporte,
Ricardo Jaime, con varias causas en contra en la Justicia. Allegados a su sucesor, Juan Pablo
Schiavi, explicaron que la iniciativa no figura entre las prioridades del funcionario.
“La Argentina perdió 3% del superávit fiscal; la aceptación del Gobierno cayó del 70% al
40% y la reforma financiara que proclama Obama limita la compra de CDS”, explica Ramiro
Castiñeira, de Econométrica, que siguió de cerca el tema.
Aun así, el Gobierno no dejó caer la iniciativa. En varias oportunidades le pidió al consorcio
que la mantuviera a flote. La última vez ocurrió hace un mes. Las empresas que forman el consorcio
querían dejar de renovar las garantías de ejecución del contrato, que les cuesta a razón de un
millón de pesos. “Queríamos ponerle un punto final, pero nos dijeron que las mantuviéramos
porque Kirchner todavía quiere hacer el proyecto”, relato uno de los empresarios.