“El barrio es una pasión”. Lo dice Rolando Maggi, de activa participación en reclamar, gestionar y proponer soluciones en grupos que se convocan ad hoc, según van surgiendo las necesidades o lo que a esta altura resulta insoslayable: los cambios en Fisherton. Y como buen defensor de lo ferroviario, afirma: "Sin el tren, el barrio no hubiese existido".
Después de repasar la extensa urbanización de los últimos años, concluye que Fisherton es un hacedor de barrios y no pasa por alto que la construcción en altura no fue tratada en el Presupuesto Participativo, al que los vecinos optan por no ir porque, opina a modo personal, "no refleja" sus intereses.
Maestro mayor de obras, técnico vial y conservador de museos, Maggi también fue director por concurso del Museo Histórico Provincial de Rosario, Julio Marc, entre 2005 y en la actualidad es director ad honorem y cofundador del Museo y Archivo Ferroviario Regional de Rosario, de la Asociación Rosarina Amigos del Riel, a la que pertenece desde 1989. Confía en “los colectivos de organización de vecinos”, y en esa clave participa de convocatorias a las que suma su trabajo social en Cáritas de la parroquia Cristo Rey.
La vuelta del tren
“Cuando se renovó la Estación de Trenes, hubo un movimiento espontáneo, pidiendo que se haga tal cosa o no se privaticen los terrenos como intentaron hacer en los años de 1990, como edificio histórico me tira mucho, lo mismo que la vuelta del tren de pasajeros en la que estuvimos trabajando en forma conjunta, levantando firmas, la gente se autoconvoca”, insiste. El tema de la conectividad en Fisherton no es menor, más aún es una de las principales quejas, en ese marco la vuelta del tren se resignifica.
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Cuando en 2022, se anunció la vuelta del tren, hubo un gran movimiento en el barrio, se remozó la icónica Estación Antártida Argentina con andenes nuevos, y el aporte de la Municipalidad en bancos y luces led. No era para menos, El último servicio regular fue en 1977, dos meses después del Golpe de Estado que dejó sin trenes a todo el país, menos a Buenos Aires. “Desde entonces estuvimos machacando sobre la necesidad de su regreso que fue muy importante, la gente del barrio lo usaba mucho especialmente la segunda frecuencia para ir a Funes y Roldán, lamentablemente todo quedó trunco cuando en noviembre 2024”, explica.
“Pero después de un discutible accidente, el Gobierno Nacional levantó el servicio en noviembre de 2024, y no le interesó reponerlo porque no estamos en Buenos Aires”, enfatiza. Y adelanta que la Asociación sigue insistiendo, con vecinos de Fisherton y de pueblos cercanos, con peticiones a los gobiernos provincial, municipal y nacional, esperando definiciones de los mismos, mientras mantienen en alto el interés y el trabajo.
Gary y su magia
“El diario La Capital y Gary Vila Ortiz, que era vecino del barrio, y dirigía la sección Correo de Lectores, actuaron como catalizadores en la conformación de la Asociación Rosarina Amigos del Riel”, sorprende, y destaca su importancia como nexo cuando no existían las redes sociales. Fueron justamente estas publicaciones las que conectaron a los aficionados al ferrocarril, que ya sentían la necesidad de integrar una entidad. Cuando en una ocasión no podía localizar en forma personal a un lector, fueron al diario, hablaron con Gary, que publicó esa situación y dio resultado. “Así es como Gary hizo su magia…”, cierra Maggi, desde el andén.
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