Parte de la oposición en el Concejo presentará hoy una propuesta de reforma a la regulación de la noche rosarina. La iniciativa simplifica los rubros nocturnos en dos grandes grupos: con o sin actividad bailable. Y contempla darle más poder a los vecinos para que opinen sobre la viabilidad de habilitar en su barrio un espacio para bailar: si el 33 por ciento de los residentes en la zona rechaza el proyecto, el comercio no podrá abrir sus puertas. Además, se permite la participación vía mail en el registro de oposición, sin que sea necesario ir personalmente al municipio, como hasta ahora.
El proyecto de reforma a la ordenanza 7.218, que regula los espectáculos públicos en Rosario desde 2001 será presentado hoy, a las 9, en el Palacio Vasallo. Fue elaborado tras una ronda de diálogo con el ejecutivo, los empresarios de la noche, vecinos y jóvenes.
La propuesta fue confeccionada por un grupo heterogéneo de concejales: Jorge Boasso (UCR), Diego Giuliano (Rosario Federal), Rodrigo López Molina (PRO) y Osvaldo Miatello (PJ).
Ese será otro dato significativo de la puesta en escena de hoy: la confluencia de ediles de diferentes espacios políticos que comenzaron a trabajar en conjunto en “temas de la ciudad”, en un acercamiento que podría no terminar allí sino en acuerdos electorales para 2015.
Según confiaron a La Capital fuentes parlamentarias, el proyecto “sólo se ocupa de la actividad en bares y boliches durante la noche y deja afuera la regulación a otros espectáculos masivos como recitales e incluso a los parques de diversiones concesionados”.
En ese sentido, el texto consensuado entre radicales, macristas y justicialistas apunta a “simplificar todas los rubros existentes en la actualidad a sólo dos para evitar que haya tergiversaciones y dificultades en el control que debe efectuar la Municipalidad”.
De prosperar este planteo, sólo habría dos categorías: locales con o sin actividad bailable. Desaparecerían rubros como cantinas, peñas, bares con amenización musical y café cultural.
Vinculada a esa simplificación de categorías, se potencia el poder de los vecinos al opinar sobre la viabilidad de un emprendimiento con actividad bailable: si se aprueba tal como fue redactado el texto, con el 33 por ciento de firmas en contra el proyecto se cae.
Hasta ahora, sólo para boliches para mayores se exige ese porcentaje de rechazos. Para el resto de los rubros se requiere más opiniones en contra (50 por ciento).
De todos modos el proyecto también incluye un elemento a favor de los empresarios: se elimina el veto que tienen en la actualidad los linderos para rechazar una confitería bailable para mayores.
La iniciativa incluye un protocolo de actuación para los agentes fiscalizadores del municipio y la posibilidad para que los dueños de los locales hagan un descargo administrativo.
El proyecto no modifica los horarios de funcionamiento de los boliches (pueden funcionar hasta las 5 y media hora más con música baja) ni las zonas de promoción de las disco. Y permite que locales abiertos para mayores funcionen algunas jornadas para menores eliminando el alcohol y reforzando medidas de seguridad.
























