PANDEMIA

Profesionales de la salud bancan la campaña Botón Rojo: "Los protocolos estrictos no existen"

Un grupo de médicos advierte que la situación de los trabajadores del sistema de salud es "crítica" y que apelar al cuidado individual para bajar los contagios de coronavirus "no dio los resultados esperados".

Jueves 17 de Septiembre de 2020

De acuerdo al registro de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en el país hay 105 mil empleados formales con Covid-19, de los cuales el 27 por ciento son trabajadores de la salud. Para el médico e investigador de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) Jorge Kohen, estos números demuestran que “los protocolos estrictos no existen y no impiden los contagios”. Con ese y otros argumentos, profesionales de la salud se sumaron a la campaña “Botón rojo ya para salvar miles de vidas” que reclama medidas más estrictas para achatar la curva de contagios de coronavirus que crece vertiginosamente en muchas ciudades del interior del país, entre ellas Rosario. Según advierte, la apelación al cuidado individual “no dio los resultados esperados”.

La campaña “Botón rojo” toma las palabras del presidente Alberto Fernández cuando aseguró que no dejará que se pierda el esfuerzo hecho hasta ahora para evitar una crisis sanitaria y advirtió que "el botón rojo siempre está a mano porque la salud es lo más importante”.

La iniciativa la impulsan docentes y directores de la maestría en Salud Pública del Instituto Juan Lazarte, donde se formaron la mayoría de los profesionales que hoy integran los equipos de salud del municipio y la provincia. Y se lanzó en la misma semana en que tanto desde el gobierno nacional como en la provincia tienen que definir cómo continuará la cuarentena y, en el caso de Santa Fe, si se habilitan nuevas actividades comerciales, como la apertura de comercios no esenciales, gastronomía o gimnasios, por poner algunos ejemplos, o salidas recreativas.

Kohen creó la carrera de especialización en medicina del trabajo de la Facultad Ciencias Médicas de la UNR, investigador del CIUNR y profesor de las facultades de Medicina y Psicología. Según advierte, el crecimiento acelerado de los casos confirmados de Covid-19 que se registra en Rosario es una muestra palpable de que las estrategias para contener los contagios basadas en el cuidado individual “no han dado ningún resultado positivo”.

Como indican las estadísticas de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, destaca, en el país hay 105 mil trabajadores infectados, y el número sería mayor si contemplara a los trabajadores que no están incluidos en el sistema formal. “No hay reactivación económica con trabajadores enfermos. Y mucho menos si esos trabajadores son trabajadores de la salud”, destaca.

Considerando el sector informal, de las casi 600 mil personas contagiadas en el país, señala, “dos tercios son trabajadores”, lo cual demuestra que los protocolos para el funcionamiento de distintas actividades no son infalibles. “Los protocolos estrictos no existen y no impiden los contagios. Sólo en la última semana, Rosario pasó de 6 mil casos a 10 mil, la provincia de 12 mil a los 21.500 de ayer. El sistema de salud está totalmente colapsado con más del 90 por ciento de camas críticas ocupadas. La situación es sumamente crítica”, remarca.

Instrumentos demasiado “porosos”

Según describe los protocolos elaborados para el funcionamiento de las distintas actividades en la provincia han demostrado ser instrumentos “porosos” por donde “se filtran los incumplimientos”.

Y señala que esto sucede no por falta de voluntad, sino por la misma lógica de construcción de estas herramientas que no atiende la distancia que existe entre “el trabajo prescripto y el trabajo real”.

“Hay varias razones que vuelven porosos los protocolos. Una tiene que ver con la falta de participación de los trabajadores en su realización, ese es un punto clave. Pero también hay distintos motivos que hacen que los protocolos no sean efectivos, por ejemplo la distancia insalvable que existe entre las indicaciones para evitar contagios y la realidad de cada lugar de trabajo, donde por ejemplo los espacios no permiten una separación de dos metros”, explica.

Pero también, apunta, “hay un mecanismo en los trabajadores, sobre todo en los médicos, de negación del riesgo que les permite seguir desarrollando su tarea y atender a los pacientes. Eso se traduce en el desgaste mental alto y el gran estrés que tienen esos trabajadores en este momento”, sostiene.

Y vuelve a insistir en que “evidentemente”, los protocolos no alcanzan para disminuir los contagios. “Estamos en un momento crítico de la pandemia en el país y la provincia, en un momento en que los contagios y las muertes están en un ascenso descontrolado. Los protocolos estrictos no existen, son muy permeables, se necesitan otras medidas de aislamiento estricto”, concluye

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