La ciudad

"No había más autos en la ruta, vi un escenario pavoroso, de terror"

"No había más autos en la ruta. Era un escenario pavoroso, de terror, no tiene calificativo. Ahí empezó el drama". La impactante descripción pertenece a Guillermo Giglione quien, junto a su esposa y su hija, viajaba rumbo a Pinheira (Brasil) -una playa de Santa Catarina- donde proyectaba pasar quince días con los Ferraro.

Miércoles 28 de Diciembre de 2011

"No había más autos en la ruta. Era un escenario pavoroso, de terror, no tiene calificativo. Ahí empezó el drama". La impactante descripción pertenece a Guillermo Giglione quien, junto a su esposa y su hija, viajaba rumbo a Pinheira (Brasil) -una playa de Santa Catarina- donde proyectaba pasar quince días con los Ferraro. Se trata de la familia residente en Rosario que se mató en ese país cuando el auto en el que se trasladaba chocó de frente contra un ómnibus. Fallecieron los padres y tres de sus hijos y sólo se salvó una herman, de 16 años, que estaba siendo ayer trasladada a Santa Fe.

"Vivíamos pared de por medio Nuestros hijos eran muy amigos. El año pasado también fuimos de vacaciones juntos. Todavía no puedo explicar qué nos pasó". Encontrar esa respuesta quizás le llevará mucho tiempo a Giglione.

El hombre iba en su coche, unos 70 metros delante de la Chevrolet Zafira que conducía Leticia Debuck, cuando se produjo el accidente frontal con un micro que le costó la vida a cinco de los seis integrantes de la familia. "Habíamos parado hacía poco más de una hora y media. No viajábamos a más de 100 kilómetros por hora. Lo que sucedió fue terrible, inexplicable", recordó Giglione.

LaCapital lo entrevistó ayer en el hotel de Rosario do Sul donde se hospedó para acompañar a la única sobreviviente del accidente, Lucía Ferraro. Al mediodía se había reunido con los médicos que atendieron a la menor y había empezado a organizar su traslado hacia Santa Fe. Después fue al depósito donde estaba el vehículo siniestrado, o lo que quedaba de él.

Los dos grupos familiares salieron el domingo, a las 19.30, desde Rosario. El accidente fue el lunes, apenas pasadas las 6. "Habíamos manejado de corrido, pero haciendo paradas regulares e intercambiando el manejo con nuestras esposas", recordó. El último descanso fue por poco más de una hora y media antes del accidente, en Alegrete. Ahí decidieron que siguieran conduciendo las mujeres. Leticia se puso al frente de la Zafira, junto a su marido y sus cuatro hijos. Lucía, la adolescente de 16 años, se acomodó en la última fila de asientos y se ajustó el cinturón de seguridad, sin saber que esa sola circunstancia le salvaría la vida. Giglione se acostó en el asiento de atrás de su coche. "Me dormí un poco y me desperté preguntando dónde estábamos. Charlábamos con mi mujer cuando escuché un ruido, giré la cabeza y vi mucho humo, el colectivo que se iba desplazando hacia el carril derecho y otro auto dando tumbos. Ahí pregunté dónde viajaban los chicos (por los Ferraro) y ni bien mi mujer me dijo que venían atrás, dimos la vuelta". No hicieron más de 70 metros cuando vieron la magnitud del siniestro en la ruta BR 290.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario