La ciudad

"Lo que queda después de leer los libros, por lo general es nada"

Patricio Pron presentó anoche su novela "Mañana tendremos otros nombres", premio Alfaguara 2019, en Plataforma Lavardén.

Miércoles 17 de Abril de 2019

Patricio Pron se sienta en el sillón rojo de Plataforma Lavardén, se acomoda el pañuelo verde atado en su brazo izquierdo, mira a la platea, se peina ligeramente el mechón movedizo sobre su frente y sonríe.

Está a punto de presentar el libro más importante de su vida en la ciudad que lo vio nacer. "Mañana tendremos otros nombres", galardonada con el Premio Alfaguara de novela 2019 que lo llevó a recorrer el mundo y puso su rol de escritor en un papel protagónico para el afuera. Pero claro, su historia comenzó adentro. Y acá ya todos sabían que el nombre de Patricio Pron se escribía con letras de molde, paradójicamente porque siempre se destacó por su trazo fino.

En la introducción, Martín Prieto lo ubicó "en la misma línea narrativa de autores como Saer y César Aira" y resaltó que "hay un relato de líneas paralelas que conforman el método Pron".

La frase lo hizo acomodar de nuevo en el sillón a Patricio, quizá le dio pudor, pero el presentador y docente universitario, pese a que hizo una introducción algo extensa, no estaba tan lejos de lo cierto.

Luego de un documental de "Nadadores muertos", lanzado por la Editorial Municipal en 2001, Prieto destacó que "Patricio es de los que creen que una novela debe acarrear alguna idea".

Y sería la profesora en Letras María Belén Bernardi, quien hizo una tesis sobre la bibliografía del autor rosarino, quien ratificaría este concepto en un ida y vuelta con Pron en un tono casi de entrevista pública.

Patricio se corre del lugar académico del escritor. En un modo de hablar en el que se percibe su tono madrileño, dijo ayer que "lo que queda después de leer los libros, por lo general es nada".

Y luego de ironizar con la mirada de los otros a partir del modo de comunicarse en las redes sociales, destacó que "la abundancia de información impide el mayor conocimiento".

La historia de amor de "Mañana tendremos otros nombres" lo atraviesa a Patricio, y él no lo esquiva. "Yo soy el escritor pusilánime del libro", dice entre una media sonrisa y revelará que "la escisión entre vida privada y vida pública no existe". Como si fuera otro capítulo numerado de su novela, esa línea narrativa lo llevará a criticar a "la prensa perezoza y a los autores deseosos de exhibición". Será el momento de pegarle entonces a La Maga, representada como lo que no hay que hacer, según sus palabras, en el periodismo cultural.

"Espero que el paso de ser una joven promesa a esta triste realidad se vea soslayado por algún buen pasaje de mi novela", consideró.

Después, por pedido de su esposa, sacó con su cámara de fotos "vintage" una polaroid al público en el cierre de la presentación de anoche en el Gran Salón de Lavardén. Quizá esa foto mañana tendrá otros nombres.

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