La ciudad

"Esconden todo bajo la economía colaborativa"

El caso de Glovo, la empresa de origen catalán que desembarcó en la ciudad en abril según portales especializados, genera algunas dudas entre distintos concejales. A eso se suma la reticencia por parte de la empresa de brindar información acerca de su desempeño comercial en la ciudad.

Domingo 26 de Agosto de 2018

El caso de Glovo, la empresa de origen catalán que desembarcó en la ciudad en abril según portales especializados, genera algunas dudas entre distintos concejales. A eso se suma la reticencia por parte de la empresa de brindar información acerca de su desempeño comercial en la ciudad.

Quien presentó un pedido de informes para conocer la situación de la aplicación fue el edil Eduardo Toniolli. "(Glovo) no tiene habilitación y estamos esperando respuestas del Ejecutivo. Más allá de la espera de esas respuestas, sabemos que no tiene habilitación en Rosario, por lo tanto, está totalmente fuera de la ley", consignó.

El concejal por el Partido Justicialista comparó la situación de Glovo con Uber: "Es una empresa que presta un servicio, factura por ese servicio, pero pretende esconder ese carácter de empresa bajo el eufemismo de aplicación de economía colaborativa".

"Desde el mismo momento en que facturan por eso (en referencia a los servicios), no hay ninguna economía colaborativa. Ese eufemismo intenta, de alguna manera, esconder que es una empresa, que tiene que habilitarse como cualquier empresa, y, en segundo lugar, esconder relaciones laborales de dependencia", añadió.

Lo poco que se conoce sobre la situación de la aplicación en la ciudad, admitió Toniolli, es en base a información recabada por el Sindicato de Cadetes de Rosario: "Atienden dos días a la semana, una hora cada día, en un coworking. Es alguien que viene desde afuera; suponemos, de Buenos Aires".

"En esa oficina de alquiler", prosiguió el concejal, "atienden a los trabajadores, a los que ellos no reconocen como tales. Les hacen firmar una especie de contrato, a todas luces irregular e inválido, porque les hace renunciar a una serie de derechos".

Toniolli detalló que "incluso, los hacen renunciar hasta a las cuestiones de que alguien cubra a los trabajadores si sufren algún tipo de accidente o el robo de la mercadería que están trasladando".

Por todo ello, exigió una respuesta al pedido de informes sobre la situación de Glovo en la ciudad de manera "urgente": "Los glovers andan por las calles, en bicicletas y en motos, y no hay una sede física ni una habilitación de nada. Lo que hay, es un grupo de trabajadores no reconocidos como tales que se juntan en una plaza".

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