La ciudad

El uso de las bicicletas en Rosario no para de crecer

La razón más fuerte es económica, pero también hay un cambio de estilo de vida en los jóvenes, que eligen otro tipo de movilidad.

Domingo 10 de Noviembre de 2019

Por diversos motivos, que van desde razones de salud y estilo de vida a cuestiones económicas, puede percibirse en las calles de Rosario que el uso de la bicicleta crece año a año. Un cambio de paradigma que implica mayores cuidados sanitarios, el ejercicio y la búsqueda de métodos de locomoción menos contaminantes y ecológicos puede establecerse como unas de las causas del fenómeno; a la vez que el municipio invierte en infraestructura urbana en forma de bicisendas, bicicleteros y el sistema de alquiler público de rodados.

   Pero sin dudas, no puede obviarse una razón mucho más sencilla: el enorme aumento del precio del boleto y del combustible, con la consiguiente pérdida de pasajeros y de conductores que se pasan a la bici para achicar gastos o porque ya no pueden pagar los costos. Es que la bicicleta es un medio de transporte barato, que requiere mantenimiento relativamente accesible y que muchas veces puede hacerse en casa con las propias manos.

   Según datos del año pasado, provistos por la Cámara de Comercio e Industria de Bicicletas (Commbi), en el país hay 0,18 unidades per cápita. En ciertos países de Europa, como Alemania u Holanda, y los norteamericanos (Estados Unidos y Canadá), este número se eleva a dos o tres por persona. Un cálculo a grandes rasgos, indicaría que en Rosario hay unos 215 mil rodados. Esto no quiere decir que estén circulando todas ellas, ya que hay quienes tienen más de una, y otras personas que la utilizan únicamente de manera recreativa o no la usan.

Cambio de vida

La percepción de las ONGs de ciclistas es que en el radio céntrico es mucho mayor la presencia de ciclistas que tres o cuatro años atrás. También afirman que el sistema público está al borde de la saturación. Desde STS Rosario en Bici, por ejemplo, afirman que tienen en las redes sociales muchas más denuncias de robo y consultas sobre lugares donde dejar el vehículo o para saber dónde hay una bicicletería.

   Además, notan sobre este punto que en los últimos años vieron que ha ido creciendo el rubro a nivel comercial, y hay cada vez más locales, que hoy llegan a 108 según sus registros. Para Pablo Botta, integrante de la organización, esto tiene que ver con varios factores. “Hay una generación joven que tiene más conciencia en la forma de moverse. No ve el auto como status o mandato sino como una carga, por el drama de conseguir estacionamiento, el seguro y otros gastos que conlleva”, explica.

   Pero también indica que la crisis impactó en el precio del combustible, encareciendo el precio del boleto y de trasladarse en coche, volcando gente a las dos ruedas. “Esto ya sucedió: en 2001 fue el pico de uso bicicletas en Rosario, y después hubo una vuelta al auto”, señala el activista.

Evitar la vuelta

Para Botta la pregunta ahora es, entonces, “cómo hacer para que esas personas no vuelvan a la vieja forma de moverse, y para eso es fundamental que haya infraestructura y comodidades”. En esa línea, considera que debe ser acompañado por políticas, porque “en la medida en que vuelven los subsidios a la nafta y queda atrasado el estacionamiento medido, el auto se vuelve competitivo y la gente comienza a migrar”.

   Los números respaldan esta realidad. Según datos que recabaron el día que se peatonalizó calle San Luis, en la víspera del Día de la Madre, al centro de la ciudad se mueve una minoría en auto: solo uno de cada cuatro rosarinos había llegado en ese medio. “Tampoco entran más autos, por lo que es indispensable desde el municipio apuntalar el transporte público y este crecimiento de la bici, con ciclovías pero también con estacionamiento seguro”, advirtió, respecto del cumplimiento de la ordenanza que obliga a las cocheras que exceden los 30 boxes a que dediquen uno gratuito para ciclistas.

   Porque otro aspecto desigual, es la facilidad de acceso. Hoy una bici nueva está como mínimo desde 6 o 7 mil pesos la más básica, y hay gran cantidad de robos. “No hay facilidades para comprarlas. Tenés procreauto, plan de ahorro, pero ninguno para comprar bicicletas”, se quejó el integrante de STS Rosario en Bici.

   Por último, sintetizó: “Son mucho más fáciles de robar, no hay lugares seguros para dejarlas y no tenés ningún beneficio de crédito blando para reponerla. La bici se paga sola con lo que ahorrás de colectivo, pero quizás cuesta tener ese dinero inicial”, marcó.

   El fenómeno existe, pero las políticas públicas que se implementen serán las que marquen si la estabilidad económica significará otra vuelta al auto, o si el transporte sustentable tiene un horizonte masivo como en otros países.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario