La Ciudad

El ascensor que cayó en Echesortu desde el piso 7 se habría desplomado por exceso de peso

Hacía más de dos años que no sucedía algo así en Rosario. Iban cinco jóvenes que sólo sufrieron heridas leves

Domingo 22 de Noviembre de 2020

Cinco jóvenes que participaban de una reunión social en la madrugada del domingo en un edificio del barrio de Echesortu (San Nicolás al 1200) casi terminan la noche envueltos en una tragedia cuando el ascensor en el cual descendían colapsó y cayó hacia la planta baja desde un séptimo piso. Todos tienen entre 22 y 33 años y a excepción de una fractura en una pierna, ninguno sufrió lesiones graves a pesar de la violencia del impacto. Hacía más de dos años que no se producía un siniestro de estas características en la ciudad. Se cree que la caída fue provocada por una sobrecarga en el peso, ya que la mayoría de los ascensores que hay en la ciudad tienen una capacidad máxima de entre 3 y 4 personas. En este caso iban 5.

El hecho ocurrió alrededor de las 5 del domingo en el edificio donde vive una de las accidentadas. Los cinco descendían desde el piso 8 luego de un encuentro en uno de los departamentos cuando se presume que la sobrecarga de peso provocó que el módulo se desplomara y cayera al vacío, provocándole distintas contusiones a sus ocupantes y dejándolos atrapados. El golpe hizo que el ascensor quedara a unos 60 centímetros por debajo del nivel del suelo.

Alertados por un llamado desde el lugar, bomberos zapadores del cuartel central de Rosario llegaron cerca de las 6 de la mañana. En el inmueble ya había algunos efectivos policiales y el servicio de mantenimiento del ascensor. También arribaron ambulancias del Sies y una empresa privada. Al llegar comprobaron que se había producido la caída del compartimiento de pasajeros de uno de los dos ascensores del inmueble, que tiene 12 pisos de altura.

Los cinco ocupantes del ascensor estaban encerrados en el habitáculo, ya que el dispositivo tenía una puerta bloqueada por la deformación del choque. Tras cortar la energía, los bomberos cortaron la abertura de la cabina con una barreta especial y un expansor hidráulico para liberar a los jóvenes, que estaban concientes pero en estado de shock. Junto a personal médico, cada una de las victimas fue rescatada e inmovilizada con cuello ortopédico sobre una tabla espinal, para luego ser trasladadas a distintos efectores.

Dos de los siniestrados fueron derivados al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) y tres a distintos sanatorios privados, entre ellos el Parque y el Español. Los primeros fueron una mujer de 25 años y un varón de 22, ambos con traumatismos múltiples leves que no revisten gravedad. “Los dos jóvenes llegaron en ambulancia correctamente inmovilizados con collar y tabla, en estado de conciencia, orientados y hablando. Estaban compensados hemodinámicamente y los estudios realizados arrojaron resultados normales, por lo que fueron dados de alta”, comentó Jorge Vittar, director del Heca. Uno de los jóvenes derivados al privado tenía una pierna fracturada, pero no corría peligro.

Exceso

Se cree que la caída fue provocada por una sobrecarga en el peso, ya que la mayoría de los ascensores que hay en la ciudad tienen una capacidad máxima de entre 3 y 4 personas. En este caso iban 5. “Los ascensores nuevos, de puerta piano, tienen un sistema de frenado y caída. Pero a veces las personas exceden los pesos, sin respetar las normativas que tiene la empresa de ascensores, y eso hace que sucedan estos hechos. La conciencia de la gente es vital”, explicó Sergio Peletti, jefe del cuartel de bomberos zapadores de Rosario, quien especificó que “generalmente la capacidad máxima es de 300 kilos, pero si le cargás 500, el sistema de frenado no va a aguantar”.

 El titular del cuartel dijo que se trató de “una caída importante”, y por eso se trató a las víctimas como politraumatizados. “Nosotros no somos médicos. Cuando concurrimos a esta clase de hechos implementamos un protocolo de trauma que prioriza la cervical, y para eso conlleva chaleco de inmovilización, uso de collarín y tabla espinal”. Esta clase de impactos, explicó, puede llegar a compremeter miembros inferiores y superiores, y provocar lesiones de columna.

En tanto, Pelleti dijo que “es común” que concurran a rescatar personas atrapadas en ascensores cada vez que hay corte de energia eléctrica en zonas de edificios. Sin embargo, una caída de módulo de ascensor es realmente poco frecuente. “No es usual. Hace años que no sucede un hecho como este”, detalló. El último antecedente fue en el hotel Savoy, en julio de 2018, cuando se desplomó una unidad que llevaba 9 pasajeros. Tampoco hubo que lamentar víctimas fatales en aquella oportunidad.

Las empresas se controlan a sí mismas

Si bien hay fuertes indicios de que el ascensor se cayó por la sobrecarga, cada vez que se produce esta clase de accidentes se reaviva la polémica sobre a quién le corresponde controlar el mantenimiento de los aparatos.

La Municipalidad se encarga de dar el alta a los equipos de los edificios cuando hay un final de obra, y de habilitar y controlar a las empresas de mantenimiento contratadas por los privados. También realiza inspecciones “a pedido” (por ejemplo, ante denuncia de vecinos) o “periódicamente” con carácter de “muestreo”.

Lo curioso es que la ordenanza 6.035, de 1995, dice que el municipio debería hacer una inspección anual “como mínimo”, pero en la reglamentación de la norma, de 1996, esa obligación directamente desapareció.

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